Sunday, June 18, 2006

Two ways to speak

From two interviews published in El Nacional today. Two of the rectors from the universities involved in the Electoral Registry audit

The first one is from the Rector of the Romulo Gallegos University, Luis Gallardo, a pro Chavez joint. I just put the first three questions. Observe the phraseology, the choice of words and the art of speaking a lot without saying anything. If the rector of that university talks like that then you know that it is a bullshit university and you would never want to have a degree from it.


—¿Es suficiente la auditoría propuesta por el CNE? — Le puedo señalar que se está realizando un trabajo técnico de las universidades, que es un instrumento de alta confiabilidad que sigue los requisitos metodológicos con las técnicas que forman parte de los paradigmas auditores aceptados.

Estamos seguros de que va a dar confianza y a contribuir a la seguridad y la participación absoluta y a plenitud del Registro Electoral para fortalecer la i n s t i t u c i ó n democrática.

—¿Considera que sería una prueba de garantía mayor que el CNE aceptara la participación de la UCV, USB y la UCAB? —La auditoría que se está realizando se enmarca en el contexto del convenio debidamente firmado con el CNE, de conformidad con esta propuesta básica científico-técnica que forma parte del mapa universitario y del Instituto de Investigaciones Científicas. Esta propuesta se enmarca en la esfera legalmente constituida entre el convenio firmado que nace de la experiencia científicotécnica conforme con los usos auditores.

Es mediante una metodología modular como se está revisando el padrón de votantes. Es con un examen de la base de depuración, del archivo de evolución histórica y la revisión, a efectos de la actualización, que garantizan plenamente que el RE permita la más amplia participación de la ciudadanía en las elecciones del venidero diciembre.

—¿Cree que con esta auditoría del RE se logrará vencer la abstención? —Las universidades son instituciones públicas al servicio del interés nacional, con el inequívoco compromiso de contribuir al esclarecimiento científico-técnico del desarrollo de la nación. Siendo, como en efecto es, la materia electoral expresión del afianzamiento de las instituciones, como universidades públicas participamos en ciclos de discusiones en el campo de técnicas de auditorías.

Evidentemente que tenemos la seguridad institucional de que esa revisión como metodología científica va a contribuir decisivamente a otorgarle el mayor nivel de certeza al RE nacional, por cuanto es el papel que corresponde a la institucionalidad universitaria, tal como establece la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela. Forma parte del libre ejercicio democrático el mejoramiento creciente y la contribución a la perfectibilidad de las instituciones democráticas.

The next portion is from the Rector of the Simon Bolivar University, a real one, a serious one, one that does even decent research and more than likely the top scientific institution in Venezuela. Observe that Ben Sharifker, its rector, speaks directly and straight. You understand what he says and its implications. For fairness I only paste the three first questions. It is enough. He does have these great words: "the sampling techniques that the CNE is using today date from the XIX century". Right, shows how primitive chavismo is.

—¿Por qué no asistieron a la auditoría? —No, nosotros no nos hemos retirado, seguimos ofreciendo los servicios de las universidades sobre metodologías que brinden confianza al Registro Electoral. Lo que pasa es que los lineamientos que el CNE ha impuesto son muy limitados. No es que sea malo, el trabajo que va a hacer el CNE es muy bueno pero es muy limitado. Se concentra mucho en hacer una auditoría informática de una base de datos. Nosotros queremos ir más allá: queremos establecer la relación que existe entre la base de datos y la realidad.

—¿Por qué cree usted que el CNE no quiere atender esas sugerencias? —Quiero aclarar lo siguiente: nosotros no hemos hablado de auditar municipios fronterizos, como se ha dicho por ahí; la metodología no singulariza eso. Eso lo dijeron ellos, debe ser que tienen algún temor al respecto.

Nuestra metodología lo que hace es buscar una muestra óptima para que, con la menor muestra posible, se logre un resultado óptimo.

El Consejo Nacional Electoral, en cambio, prefiere el muestreo aleatorio. Esa es una técnica que está lejos de ser óptima. O el CNE no nos entiende, a lo mejor no hemos sido hábiles en explicar lo que estamos proponiendo, o que tiene otras motivaciones que nosotros no conocemos.

—¿Puede el país confiar en la auditoría al RE en esos términos? —Lo que va a hacer el Consejo Nacional Electoral no está mal, sólo que no es suficiente.

Este es un tema político: el CNE no está asumiendo su responsabilidad, porque no está llegando al fondo del problema. Nosotros lo que hemos hecho es ofrecer un servicio: si quieren, ellos podrían llevar adelante una auditoría en términos convincentes, para que todo el país esté tranquilo. En lugar de decir sí o no, lo que hace es convocar a otras universidades, incorporar otras voces y darle vueltas a un tema que está muy claro. Si existen técnicas para que la gente que no confía en el CNE pueda confiar e ir a votar, los caminos están muy claros. Está es una propuesta que no acabamos de inventar, tiene 15 años de existencia y se ha aplicado en otros países con mucho éxito. Es un desarrollo de las matemáticas, un aporte de la estadística.

Si el hecho concreto es que hay gente que no tiene confianza en el Consejo Nacional Electoral y en el RE, no veo por qué no se puede tomar la decisión de usar un método que aclara las cosas. Las técnicas muestrales que aplica el CNE en este momento son del siglo XIX.

Saturday, June 10, 2006

Cada cual a lo suyo

Milagros Socorro, El Nacional, Thursday 8, June 2006

Este lunes 5 de junio se produjo un hecho trascendental para todos los países que vamos siendo. Se trata del comunicado suscrito por los precandidatos presidenciales Julio Borges, Teodoro Petkoff y Manuel Rosales, cuya relevancia radica no sólo en los asuntos allí planteados, que, efectivamente, son cruciales, sino también en lo que no dice, en los penosos tópicos que se abstiene de revisitar y en los bordes de lenguaje –los violentos y descalificativos- hacia los que en ningún momento se escora.
El punto básico del documento es la confirmación de la voluntad de los firmantes de acceder a una candidatura única, plantada en la determinación de afianzar un acuerdo de unidad nacional. Desde luego, es una compactación que dé organicidad a todas las fuerzas opositoras, así como a todos los puntos de vista y a todas las perspectivas de orden político, ideológico, cultural y regional, que tengan como propósito la salida democrática del actual Gobierno y su sustitución por un orden igualmente democrático cuyas tareas más urgentes sean la reducción de la pobreza en los próximos seis años, la promoción de empleos, el combate eficaz contra la inseguridad, la rápida construcción de viviendas, el mejoramiento de la atención médica, así como de la calidad de la educación y el combate contra la corrupción, entre otras.

HACÍA MUCHO TIEMPO QUE NO VEÍAMOS UNA ACEPTACIÓN TAN CABAL DE LA REALIDAD Y DE LAS PROPIAS RESPONSABILIDADES. De la realidad, porque admite la imposibilidad de logros en solitario; porque descarta los gestos de voluntarismo y toda esa retórica de Monte Sacro que tantas veces hemos visto disolverse en fracaso, frustración y retrocesos; y también porque mira de frente las dificultades que, sin duda ninguna, implican las actuales condiciones electorales, e incluso enumera las que resultarían imprescindibles para la próxima elección presidencial, como son, la eliminación de las captahuellas y los cuadernos electrónicos, la apertura de las cajas y el escrutinio de las papeletas de votación, una auditoría profesional y confiable del Registro Electoral Permanente (REP) y su posterior depuración en plazos oportunos, así como su entrega en los términos previstos por las leyes. Punto. No hay insultos para nadie, no hay tono de proclama, no hay repaso histórico de culpabilidades.
Pero tampoco hay vencimiento ante esos escollos ni mucho menos dejarle al contrario, o a las marrullerías que se le atribuyen, la toma de las decisiones y el dibujo del destino del país. El acuerdo es una asunción de responsabilidades. Una aceptación de que cada quien tiene que hacer lo que tiene que hacer, sin esperar a que el adversario le dé permiso o que un día amanezca arrepentido y consienta en aquello que ha venido negando, incluso con expedientes, abusivos y abiertamente ilegales. De Chávez no hay que esperar rectificaciones, eso se sabe; tampoco sensatez ni respeto a la disidencia (que no tiene ni con sus adeptos). Si sabemos que éste es un gobierno autoritario y corrupto, cómo vamos a esperar que ofrezca espacios de convivencia o reglas confiables para un procedimiento que podría suponer su salida del poder y un posterior escrutinio a sus acciones, que conduciría a muchos a la prisión.
A un gobierno así no se le piden concesiones graciosas, es preciso arrastrarlo a la arena de la institucionalidad. Y eso no se logra con desplantes, con rabietas o con caricaturas denigrantes, que si así fuera ya estaríamos aviados. Tampoco se logra con tribus enarbolando garrotes. Un proyecto de las dimensiones de éste que hoy nos emplaza sólo puede acometerse desde un gran movimiento nacional, donde los puntos en común estén por encima -muy por encima- de las divergencias, que resultan nimias ante la monumentalidad de la tarea de desalojar del poder a un individuo que se ha valido de él para coparlo en su totalidad y para disponer de los recursos de la Nación como propios.
Es posible que haya que ser mujer para saber que las libertades y las reivindicaciones se bregan, se arrebatan del potrero donde pastan los inapelables lineamientos de la hegemonía masculina, no se ruegan ni se espera que caigan como mangos en mayo. Si las mujeres se hubieran sentado a esperar que les regalaran el manejo de su patrimonio, así como la entrada a las universidades, a los parlamentos, a los altos puestos de las organizaciones… ahí estaríamos todas, corriendo solícitas al grito de un tipo que gritara “miiija, qué pasa con ese sancocho”, con cinco muchachitos colgados de las faldas y el rancho ardiendo.

EL ACUERDO DE BORGES, PETKOFF Y ROSALES NO SE VA POR LAS PETENERAS DE LOS DESEOS SINO POR LOS BARRANCOS DE LO QUE HAY. Y ante el tremendo panorama ofrece soluciones, que tampoco aspiran a complacer a todo el mundo. En este documento está la expresión de una gente que se propone como líder de un país que chapotea en la tragedia: no se permite injurias pero tampoco zalamerías. El acuerdo de unidad nacional arranca con la aceptación de que la candidatura única debe emanar de un consenso entre los sectores representados pero no da margen a que un debate eterno nos desvíe del propósito fundamental; porque una cosa es que la candidatura única surja de la evaluación de los pareceres de la mayoría y otra es que su existencia dependa de que todos estemos contentísimos con cada aspecto del proyecto que hasta ahora ofrece mayores visos de constituir una esperanza.
Tal como yo lo veo, el comunicado es un paso al frente en el que unos venezolanos se restean para hacer lo que tienen que hacer. No lo que quisieran hacer en un escenario ideal, que por estar tan remoto es que se han visto conminados a actuar, con rapidez, con eficiencia y con las menores heridas posibles.

OTRO ASPECTO QUE APRECIO ESPECIALMENTE ES EL LENGUAJE DEL COMUNICADO. SU CONCISIÓN Y SU ESPÍRITU PRAGMÁTICO. Me encanta, por ejemplo, que no aparezca la palabra patria y se dé un rodeo completo a nociones como “amor a la Patria”, “verdaderos venezolanos”, “hacer vibrar a las masas” o “salvación”. Con frecuencia vemos voceros que para apoyar sus argumentos empiezan por pronunciarse como miembros de los que de verdad quieren a Venezuela. Los hechos nos han demostrado que no hacemos nada con los que de verdad quieren a Venezuela, porque los amores tienen apagones pero los deberes no. Es preferible un funcionario probo, un maestro culto, un médico con más vocación que aparaticos, un plomero que cumpla con la cita pautada y en sus chapuzas no nos deje sin luz ni teléfono, y que no se vean arrebatados por amor a Venezuela, que un amante desaforado cuya principal demostración de su apego sea sugerir que quienes piensan diferente no comparten esa pasión. ¿Habrá que recordar las aberraciones que se han cometido en nombre del amor a Venezuela?
Fausto Masó dice que el principal aporte de Chávez ha sido acabar con la fascinación de los venezolanos por Fidel Castro. Es posible que también se le deba agradecer el abaratamiento de las declaraciones de amor a Venezuela y la valoración –por carencia- de la seriedad, la austeridad, la eficiencia, el compromiso a toda costa con lo que a uno le cuadra y con independencia de lo que hagan los demás.
Con la declaración de junio, Borges, Petkoff y Rosales han hecho lo que tenían que hacer: campaña, ofrecer una alternativa. Y hemos visto la agilidad con que muchos han salido a vilipendiarlos. Bueno, cada quien que haga lo que tiene que hacer. Cada quien que dé lo que tiene que dar.

Tuesday, March 28, 2006

The European left looks at us from a colonialist point of view

An interview to Caroline de Oteyza
El Nacional, April 7 2003

La izquierda europea nos observa desde una óptica colonialista”
Historiadora e investigadora de la comunicación, Oteyza piensa que el proyecto político de Hugo Chávez no es democrático y que el último obstáculo que enfrenta es la libertad de expresión. Afirma que los medios de comunicación son el muro de contención de la democracia y que llegará el momento de retomar la discusión sobre las desviaciones en las que han caído

MARIANELA BALBI


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Resulta por lo menos extraño que una francesa, activista de aquella juventud soixante-huitard que desencajara adoquines de las calles parisinas del Barrio Latino y los modos antiguos de las universidades en el mayo del 68, decida presentarse con el apellido de un esposo venezolano y guarde para pocos el Bosc-Bierne de su origen galo. Pero no resulta tan extraño cuando se constata el arraigo de Caroline de Oteyza en Venezuela, luego de 25 años de profundizar en el país, tres hijos “más criollos que la arepa” y muchas horas de enseñanza en las aulas de Comunicación Social de la Universidad Católica Andrés Bello, además de los tantos desvelos en el Centro de Investigaciones de la Comunicación que dirige en el alma mater de los jesuitas.

Allí encontró el espacio perfecto donde combinar su naturaleza de investigadora con el gusto por la historia y la pasión por las nuevas tecnologías de la comunicación, oficios éstos que han guiado su labor y que han dado frutos como el trabajo multimedia con los archivos de la compañía Shell y el ordenamiento digital de materiales periodísticos de enorme valor, como los de Sofía Imber y Carlos Rangel, Miguel Otero Silva, Arturo Uslar Pietri, entre otros.

Trabajar en el rescate de la memoria de un pasado cargado de valores y de momentos ajenos a la historia que decide contar el discurso oficial, le ha permitido a Caroline de Oteyza detenerse en un terreno intermedio desde donde revalorizar episodios y descubrir esos restos de colonialismo que se develan en la posición manifiesta de cierta intelectualidad de la izquierda exquisita del Primer Mundo a la hora de mirar la realidad venezolana.




Obsesión futurista
–Hemos oído con demasiada frecuencia que somos un país sin memoria, que no atesora, que no resguarda ese pasado que ayuda a aprender de la experiencia, de los errores históricos. ¿Cree que eso ha influido en el desarrollo de los acontecimientos actuales?
–Los venezolanos han estado siempre muy obsesionados por el futuro, por la novedad, por ese mito de lo nuevo, por la preeminencia de lo joven, del cuerpo, en lugar de la experiencia y la madurez que eran los valores de aquella sociedad pre-68. Aquí, por ejemplo, la tecnología celular entró mucho antes que en los países de Europa.

No sé si eso tiene que ver con el petróleo y el hecho de ser una sociedad minera. En los 25 años que tengo viviendo en Venezuela, observo que la cotidianidad y el desarrollo siguen el vértigo de las curvas de aumento y depresión de los precios del petróleo. Esa obsesión por el futuro tiene algo positivo y es la apertura hacia lo nuevo,


lo diferente, pero te hace olvidar la importancia de mirar para atrás.

–¿Qué ha observado cuando mira hacia nuestra historia a través de sus trabajos de investigación y revisión de colecciones?
–En la universidad me tocó, por carambola, trabajar con el archivo de la compañía Shell de los años cincuenta. Cuando trabajamos con esas 17.000 imágenes antropológicas y culturales, observé un país no sólo pujante, sino con una mentalidad a largo plazo. Proyectos como la construcción de autopistas, unidades educativas y hospitales en toda Venezuela, esas obras con dimensiones de modernidad como la Ciudad Universitaria, la red de electricidad, el sistema de riego del río Guárico para los arrozales de Calabozo. Ese país no se percibo ahora. Y el venezolano no parece verlo porque le cuesta enraizarse: pensamos que la memoria es caer en esas conexiones superficiales con los mitos, como el de Bolívar, por ejemplo.

“Uno ve en ese archivo a venezolanos capaces, comprometidos con su país, que desarrollaron inversiones que trajeron beneficios sociales en salud, educación, infraestructura. Cuando veo ese trabajo, me digo: esto fue hecho por los venezolanos. Después vino el boom petrolero. A veces –sin deseos de excusar a nadie– me pregunto:
si esa masa de dinero cayera sobre cualquier otro país, ¿qué le sucedería? Quizás afecte menos a una nación con mayor resistencia cultural e institucional, pero no creo que eso deje ileso a nadie”.

–Fue entonces una tragedia, en lugar de una bendición.

–Bueno, yo he criticado mucho el mayamerismo, el “ta’ barato”, pero también vemos a toda esa gente en la calle que es producto de Fundayacucho, del petróleo. Yo oigo el discurso de que aquí todo es malo y pienso que mucha gente compró la idea de los horrores del puntofijismo. Me pregunto de dónde proviene Chávez, quien asegura que su casa tenía piso de tierra y se puso zapatos a los siete años, y sin embargo llegó a teniente coronel. No sé en qué otro país sea posible que en una generación pueda alguien dar ese paso.




Como el sha
–¿Cómo puede entonces ese venezolano, que mira al futuro, conectarse con un personaje como Chávez, que retrocede a un imaginario rural, a una fantasía decimonónica?
–No, definitivamente no encajan uno con el otro. En el pasado hubo alternativas, es cierto que no perfectas, pero es que aquí las cosas o son perfectas o no sirven para nada, no hay matices. La gente se ha acostumbrado a eso. Vuelvo al tema de las becas Mariscal de Ayacucho, que han dotado al país de un tejido profesional y técnico que ya quisiera uno saber dónde en América Latina hubo esa oportunidad. Esa gente es la que está en la calle. Los otros fueron a Miami –no la clase media alta– y tuvieron posibilidad de ver un modo de vida referencial del Primer Mundo. Durante 20 años, algo queda de eso.

“Asocio esa preferencia de Chávez por lo rural con aquel proceso que sufrió Irán con la caída del sha, por lo que tiene de reacción frente a la modernización. El proyecto de Chávez es conservador hasta los tuétanos, reaccionario; lo de revolución es un adorno. Por ejemplo, aquel país tuvo visos de modernización en relación con la mujer, y luego eso se revocó en nombre de la religión, de la tradición.

Aquí estamos igual cuando Héctor Navarro se refiere a que debemos volver a la pizarra y la tiza. Ese regreso a la ruralización está muy cercano al fundamentalismo, por lo que tiene de confrontación entre la cultura occidental y la oriental y entre la modernización y las tradiciones.

–¿Es que acaso Chávez le teme a la modernización?
–En el fondo, es una reacción a la modernización política, que supone la descentralización, la elección de gobernadores, el acercamiento del ciudadano al poder.

Quiere volver a centralizar el país, porque el suyo, políticamente, es un proyecto reaccionario.




Soberbia intelectual
–¿Por qué ha habido tanta incomprensión de la situación venezolana por parte de la intelectualidad europea, y de la francesa en particular?
–Para el movimiento altiglobalización occidental, lo que está pasando en Venezuela se ha convertido en el episodio más preciado.

Ahora, no hay gente más adepta al concepto global que esos mismos antiglobalizadores.

¿Qué es Le Monde Diplomatique?
Un medio global con millón y medio de lectores en árabe, inglés, alemán, español.

–¿Qué elementos están influyendo en esa percepción de América Latina, entonces?


–Una pelea por el poder, de la maquinaria de la izquierda. Cuando oyes los argumentos de los admiradores del proceso chavista, en Europa y en la izquierda norteamericana, descubres esa percepción de que en Latinoamérica no se puede ser blanco y vivir decentemente.

Es un monopolio reservado a la clase media de un país desarrollado. Me pregunto: ¿quiénes son ellos para venir a dar discursos sobre si la clase media es golpista y oligarca? ¿Cómo pueden interpretar así a un país que tiene a los intelectuales y creadores alzados, a los estudiantes universitarios protestando, a los académicos firmando comunicados?
Pero todo se reduce a que los periodistas son golpistas y fascistas.

Me pregunto qué intelectual honesto de esos países acepta que los periodistas en sus países sean calificados de fascistas.

“Quisiera oír a Ignacio Ramonet si Chirac dijera las cosas que ha dicho Chávez de los periodistas, o si decidiera no recibir a los reporteros locales pero dijera que CNN es una maravilla. O es candidez –lo cual es difícil de creer–, o es el convencimiento de que la libertad de prensa está muy bien pero sólo para Francia, donde no puedes tocar un periodista, y mira que los hay malos también. Allí hay resabios culturales de colonialismo.

Es un irrespeto que lleguen a Venezuela sin hablar la lengua, se instalen en la piscina de un hotel cinco estrellas, contacten a la embajada y entonces pretendan hablar de la oligarquía golpista.

Es una mirada colonialista del “ahí vengo yo, que interpreto y explico” sin tener la humildad de averiguar. Demuestran una gran soberbia intelectual.

–Algunos analistas han afirmado que el problema es que los medios de comunicación han emprendido funciones que no les corresponden.

–Eso no es nuevo. Es bueno recordar que cuando una comunidad tenía problemas, ¿a quién llamaba?
A los medios, para que le sirvieran de intermediarios con esa institución que no los resolvía por su ineficiencia. Los medios eran ya unos intermediarios entre las instituciones y los ciudadanos.

–¿Qué conducta debía esperarse de los medios de comunicación en momentos como éstos?
–Este proyecto no es democrático, y el último obstáculo que enfrenta es la libertad de expresión.

La guerra contra los medios demuestra que son el obstáculo para el “hacer lo que me da la gana”. Ahora nadie recuerda la afinidad que existió entre Chávez y algunos medios al comienzo de su mandato, cuando tenía 60% de popularidad; pero como ahora el poder gubernamental está pasando por encima de su propia Constitución, y el periodista empezó a preguntar cosas fastidiosas, resultan demasiado incómodos.




“
Asocio esa preferencia de Chávez por lo rural con aquel proceso que sufrió Irán con la caída del sha, por lo que tiene de reacción frente a la modernización


“
Quisiera oír a Ramonet si Chirac dijera las cosas que ha dicho Chávez de los periodistas, o si no recibiera a los reporteros locales y dijera que CNN es una maravilla

Robespierre de hojalata - tin foil Robespierre

Aníbal Romero

El Nacional, March 22, 2006


Las masas parisinas marcharon nuevamente.

La estatua de Dantón en el bulevar Saint Germain ha contemplado otra vez los rostros y banderas de los estudiantes.

Se alzan las voces de protesta y los ecos de otras jornadas resuenan en la Ciudad Luz. ¿Y todo ello para qué? ¿Qué piden los centenares de miles de estudiantes, los sindicatos y partidos de izquierda?
¿Acaso quieren, como sus antecesores del Mayo Francés de 1968, “cambiar la vida” ?
¡De ninguna manera! Los estudiantes franceses marchan a favor del pasado, marchan para no cambiar, marchan por el inmobilismo y la parálisis, marchan para mantener sus privilegios. Ya no buscan cambiar la vida sino dejarla como está, aunque ello sea crecientemente imposible, y Francia, como el resto de Europa, se esté asfixiando atrapada en las redes de un Estado de Bienestar en bancarrota, la decadencia demográfica, el estancamiento económico, el deterioro educativo y tecnológico, y el miedo a las transformaciones de un mundo que no va a esperarla. Europa está atenazada por el miedo, el miedo de sí misma, el miedo a la verdad y a las imposturas de sus élites gobernantes.

Los estudiantes parisinos, cual Robespierre de hojalata, deambulan por las calles huyendo de sus sombras, enarbolando sus temores como antes otros jóvenes, muy distintos y con más nobles ambiciones, enarbolaban sus esperanzas. Este marzo francés no ha sido un grito de futuro, sino un escape al pretérito.

Ya hoy día el producto per cápita de la Comunidad Europea es 25% menor que el de Estados Unidos. En el transcurso de los próximos 20 años, el ciudadano promedio de Estados Unidos será 2 veces más próspero que el ciudadano alemán o francés. Sólo la Gran Bretaña, que tuvo el coraje de cambiar —bajo el liderazgo visionario de Margaret Thatcher— ha logrado responder creativamente ante a los desafíos de la globalización. Pero en Francia el desempleo juvenil afecta a 23% de las personas de hasta 25 años de edad.

A su patología económica Europa suma un hondo malestar espiritual. Su enfermedad combina la pérdida de apego a los valores de Occidente y sus tradiciones, la claudicación paulatina frente al fundamentalismo islámico, el odio ciego, lleno de envidia e ignorancia, hacia Estados Unidos, y el deseo de vivir dentro de una campana de cristal formada por derechos y privilegios pero desprovista de deberes y convicciones. Europa cree en el paraíso y no entiende que no puede construirlo en la tierra. Sin hijos, sin ejércitos, confiados en la paz perpetua de Kant, siempre propensos a apaciguar a sus enemigos y culpar a Washington de los males del mundo, los europeos se hunden en el pantano y caminan sonámbulos hacia un traumático despertar.

El virus económico que aqueja a Francia es el mismo que corroe a la mayor parte de Europa: la inflexibilidad del mercado laboral. Quien posee un empleo no lo pierde nunca, pero quien no lo tiene no lo encuentra jamás. Ello afecta en especial a los jóvenes. Ante este panorama desolador, el gobierno francés aprobó una fórmula contractual que hace posible dar empleo a jóvenes hasta por dos años, sin que ello implique adquirir compromisos a más largo plazo. Es una manera de flexibilizar las cosas y poner en movimiento una economía incapaz de respirar.

¿Cómo han reaccionado los estudiantes, entre ellos los más privilegiados en Liceos y Universidades del Estado? ¿Qué han hecho los sindicatos y partidos de izquierda? Pues salir a la calle contra un gobierno insospechable de simpatías proyanquis o designios conservadores. Han salido a protestar contra políticos acosados que están pagando, como todos los de Europa, el precio de su cobardía y evasión de la realidad. Han salido a marchar para que todo siga igual.

Mentiría si dijese que me conmueve ver a Chirac y De Villepin contra la pared. Mas ello no me impide constatar que los estudiantes parisinos simbolizan lo que hoy es la izquierda en el mundo: una fuerza profundamente reaccionaria, que ofrece como alternativa la esterilidad de sus nostalgias, y que antagoniza las tendencias de cambio que mueven a gran parte de la humanidad.

La izquierda del Mayo Francés es ahora la de las inútiles y patéticas campañas antiglobalizadoras, la que combate a Estados Unidos por haber depuesto a un dictador sanguinario en Irak para enrumbar ese país hacia una existencia civilizada. Es una izquierda resentida, sin destino y sin propuestas, vacía de ideas y espiritualmente agotada.

Con razón ha dicho David Horowitz: “He creído en la izquierda por el bien que prometía; he aprendido a juzgarla por el daño que ha hecho”. Yo añadiría: “y por el daño que continúa haciendo”.

Monday, February 20, 2006

UB313

Today' s Ibsen Martinez article has it with the "eurochavismo". Below the Spanish version of the article published today in El Nacional

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Lo que en otro contexto he dado en llamar “eurochavismo”, esa enfermad infantil del “altermundismo” globofóbico del Primer Mundo, ofrece, desde luego, variantes y matices.

Alguna de ellas dignas de más atención de la que solemos darles los demócratas liberales.

El eslogan del Foro Social de Caracas brinda un motivo perfecto para discurrir sobre esos matices. Como se recordará, su eslogan fue: “otro mundo es posible”. Se trata de una verdad incontrovertible:
existen otros mundos. Sin buscar más lejos, el asteroide denominado por la convención astronómica como UB313 es un buen candidato a “mundo posible”.

Los astrofísicos de más nombradía discuten actualmente si el UB313, descubierto hace muy poco por el profesor Michael Brown, del Tecnológico de California, es el asteroide más grande jamás observado o si no será, sencillamente, el décimo planeta del sistema solar.

Pero, si por “mundo posible” entendemos la organización social para la creación y distribución de riqueza material, con la condición añadida que no haya ni gulags ni Auschwitz, lo cierto es que, después del colapso del mundo soviético, hasta un crédulo papanatas “onegero”, digamos por ejemplo, un mochilero belga de 17 años tiene derecho a preguntar cómo podrá ser ese otro mundo, cuáles caminos llevan a Utopía.

Con esto de eurochavismo no me refiero a los viejos mecanismos reflejos, a la liturgia de izquierda parlamentaria europea que puede llevar a 79 parlamentarios laboristas británicos a expresar su reconocimiento a los “progresos alcanzado por el gobierno de Venezuela en las áreas de salud, educación vivienda, tierras, alimentación y microcréditos.” ¿Qué tal sonó eso? Ocurrió apenas la semana pasada. Afirman los parlamentarios laboristas que el gobierno venezolano ha hecho grandes progresos “en las áreas de salud, educación, vivienda, tierras, alimentación y microcréditos.” Parece el despacho de un periodista de la izquierda francesa de visita en Cuba en tiempos de la 1ª Declaración de La Habana. Jean Paul Sartre y Oliver Stone, babeados de unción por el profeta del futuro que para muchos sigue siendo Fidel Castro, no lo habrían expresado mejor.

El fraseo de la resolución laborista recuerda el texto de esas cuñas que nuestro gobierno transmite arteramente en cadena, con ostensible intrusión de la jerga del Granma en trance de exaltar los logros del “proceso”.

Desde luego, la actitud de ese impresionante contingente de la bancada socialista en la Cámara de los Comunes, puede o no ser parte del tsunami de antiamericanismo que hoy día barre el planeta, pero me obligo a señalar que el comunicado laborista responde también a la idea naif que de Chávez y Venezuela se hacen muchos políticos de la izquierda parlamentaria europea.

—Una digresión se impone, para ser justos con la izquierda italiana de hoy día. La gente de Democratici de Sinistra, la agrupación mayoritaria de izquierda institucional y democrática, no traga el anzuelo de Chávez: el siglo XX italiano han visto demasiado mesianismo militarista como para comprar la quincalla bolivariana—.

Otra cosa hay que decir del PSOE, partido que, increíblemente, da apoyo a un gobierno “socialista” cuyos lemas de campaña fueron antibelicistas y que hoy es mercader de armas. ¡Felipe, vuelve:
todos se han vuelto locos!
Tratándose del laborismo británico– partido que, dicho sea de paso, cumple por estas fechas cien años de haber sido fundado–, con toda seguridad los parlamentarios que firmaron la resolución son buenos lectores de Graham Greene, novelista británico que blasonaba de haber sido amigo y confidente de Omar Torrijos.

En su infatuación con Torrijos y, en general, con los ineptos populismos autoritarios latinoamericanos del tipo Velasco Alvarado, Graham Greene y todos los de su cuadra, se me antojan un club de “Gabos” británicos, crédulos lectores del Guardian, embobecidos ante un militar latinoamericano “antiimperialista”, un insumiso, exótico, dicaz y de aparente, sólo aparente, heterodoxia política para consumo del turismo revolucionario europeo.

Alguien, en fin, a la medida del tedio londinense que a acogotaba al buen Graham cuando no estaba de visita en un paraje premodernamente violento y desprovisto de instituciones democráticas:
el México de Lázaro Cárdenas, el Haití de Duvalier o el Panamá de Omar Torrrijos, quien fue para Greene al mismo tiempo su buen salvaje y su buen revolucionario.

En una entrevista concedida por Greene a la periodista francesa, MarieFranÁoise Allain, en 1984, cuando la revolución cubana ya se había desprendido de la coartada de ser “joven, imaginativa e inexperta”, y al serle cuestionada su indiferencia ante las inhumanas cárceles y crueles persecuciones de Fidel Castro, Greene responde formulando un deseo: “me gustaría que la palabra ‘dictador’ no fuese implícitamente peyorativa. Digamos mejor que Fidel Castro es ciertamente un estadista autoritario.” Los parlamentarios laboristas, al igual que Greene, tienen sumo cuidado de hurtar el cuerpo a la pregunta por los derechos humanos y políticos en Venezuela o por el fair play electoral o por el rule of law, o “imperio de la ley” encomendado a un sistema judicial independiente del ejecutivo, noción cara a la civilización política anglo-americana.

Prefieren hacerse lenguas de improbables logros en el ámbito de la justicia social y el desarrollo humanos. Y pueden por incordiar a Blair, mostrar simpatía y comprensión para un “estadista autoritario” animado de filantropía y preocupación por los pobres, en la seguridad de que Chávez no ocupará jamás el Nro. 10 de Downing Street.

Este tipo de simpatía “salonnard” por el diablo se manifiesta casi siempre asociada a otra superchería de la izquierda europea, esgrimida a menudo por el inefable Jean Paul Sartre: la martingala esa de la “originalidad de las revoluciones”, del “cariz novedoso del experimento”, perversa noción que lleva implícita la promesa de que esta vez no se incurrirá en los desmanes tiránicos de las “revoluciones” burocratizadas del siglo XX, el siglo de los totalitarismos.

Sobre esto de la “originalidad” volveré cuando comente, la semana que viene, alguna de las simplezas vertidas por Raúl Morodo, el embajador de España en Venezuela, en un artículo antológico aparecido originalmente en El País de Madrid y, más tarde, en este matutino. Es un ejemplo resplandeciente y perfecto de cómo la simpatía por las “originalidades” tercermundistas informa una novísima cepa de “eurochavismo.” Es larga la lista de “experimentos interesantes por su originalidad” a los que, según los atildados observadores de la izquierda europea, “hay que darles una oportunidad”, sin prejuzgar, sin medirlos por el rasero eurocéntrico de la democracia liberal y del estado de beneficencia “en bancarrota”, ni mucho menos hacerle el juego a sus enemigos de dentro y de fuera.

Esas “democracias en bancarrota”, esos agotados “estados de beneficencia” son, sin embargo, los que permiten a esos mismos observadores vivir sin sobresaltos en Barcelona o Amsterdam, y venir a visitarnos con un boleto aéreo de retorno a Londres, Roma o París en el bolsillo, Si de “originalidades” se trata, el retorno de Juan Domingo Perón a la Argentina en 1973 podría ser el epítome.

Voló de Barajas a Eseiza en un avión repleto de intelectuales, periodistas y observadores “de izquierda”, con el “brujo” López Rega haciendo de cancerbero entre la sección de primera clase donde viajaba El Jefe y la chicken class de los entusiastas. Y un ataúd con el cadáver embalsamado de Evita en la sección de carga, como si de Ramsés II se tratase. Más original, difícil.

Esa sola imagen me recuerda la travesía de Nosferatu, que también llevaba un ataúd como equipaje. Sobre todo cuando pienso en lo que vino después: a algunos de los intelectuales que iban a bordo los asesinaría la propia mafia peronista, encabezada por López Rega, mucho antes de que los militares fascistas se unieran a la matanza sistemática.

Con lo que llego, de modo natural, al asunto de la próxima entrega. ¿Recuerda el lector cuando la izquierda a-bo-minaba de los populismos latinoamericanos por que eran corruptas insuficiencias reformistas y, para colmo, caudillescas, mesiánicas y filofascistas?
Pues bien, ya no. En su orfandad de ideas, la izquierda “posmoderna”, sin nada contundente que ofrecer que no sea trocar la palabra “proletariado” por “subalterno”, o decir “exclusión” donde bien podrían decir “pobreza”, se ha visto en el trance de balcanizar sus simpatías por un enjambre de causas justas y a menudo disyuntas.

Era inevitable que los postmarxistas —así se hacen llamar algunos— ahora muestren simpatía ¡por el populismo! y argumenten que se ha sido injusto con él. El populismo, según ellos, pudiera ser el verdadero promisorio camino hacia la superación de la pobreza y el logro de la democracia para todos.

Más detalles de esta patología la semana que viene, a esta misma hora por este mismo canal.

Monday, February 06, 2006

Teodoro Petkoff Editorial in Tal Cual, February 6

¡ Uh, ah...!

Si uno se pone en los zapatos de Jorge Rodríguez puede comprender que aspire a continuar en la presidencia del CNE y ande haciendo lobby con tal fin, pero entonces ¿qué hacía en el acto del Teresa Carreño, el pasado 2 de febrero, aplaudiendo al Presidente, quien celebraba los siete años de su toma de posesión y anunciaba su propósito continuista? Ese fue un acto de clara factura electoral, donde todos los oradores, de Rangel para abajo, no hicieron sino jalarle a Chávez, y donde la propia consigna que presidía el jolgorio ( “Siete años... Por ahora” ) obviamente aludía a la intención reeleccionista. De nuevo, ¿qué hacía el presidente del CNE en un evento que daba inicio a la campaña electoral de Hugo Chávez?
El presidente del CNE —como todo el organismo— no sólo debe ser honesto sino que debe parecerlo. Es evidente que la participación de JR en ese evento y el posterior silencio del CNE ante todas las violaciones de la Ley del Sufragio en que ha incurrido el Gran Continuista, no abonan en el sentido de inspirar confianza a los electores en la imparcialidad y pulcritud del órgano rector de los comicios. Todo lo contrario. Un CNE tan visiblemente parcializado no le conviene ni siquiera al gobierno.

Ahora bien, mientras culmina el proceso de designación del nuevo CNE, por parte de la Asamblea Nacional, del que está en funciones cabría esperar una conducta que ponga coto a los abusos que están cometiendo el gobierno y sus partidos. No es que nos quite el sueño el adelanto de la campaña electoral por parte de Chávez. Es evidente que salta por encima de la ley porque siente que se le mueve el piso y que el respaldo popular se le está deshilachando. Pedirle a Chávez, ese transgresor permanente de toda ley, que se ajuste a ella, sería un ejercicio de ingenuidad, pero a quien sí hay que exigirle respeto a sí mismo y a las pautas legales y constitucionales de carácter electoral es al ente garante de ellas. No puede admitirse que el CNE contemple impertérrito la catarata de cuñas electorales que el canal 8 transmite diariamente. No puede admitirse que el CNE no se pronuncie ante la participación totalmente ilegal de los organismos públicos en la campaña electoral.

Por este camino no puede sino profundizarse la desconfianza de la población en el voto. Se equivocan quienes creen, en el gobierno, que sólo los opositores se abstendrían caso de que el proceso electoral esté visiblemente viciado. Muchos votantes del chavismo saben que con un CNE sesgado a favor del gobierno no vale la pena tomarse la molestia de ir a las urnas. ¿Para qué, si el CNE se encargaría de todo? El interés de contar con un CNE confiable no es solamente de los opositores. Es de todos. El chavismo común y corriente no querría ganar con trampa. También aspira a juego limpio. Si Chávez quiere competir, que lo haga en buena lid y no con manoplas dentro de los guantes ni con el árbitro vendido a su favor.

Tuesday, January 24, 2006

XXI century censorship

Tal Cual edotorial of Tuesday 24, Januray 2006

Censura siglo XXI

Hoy amanecimos con una medida concreta de censura de prensa escrita, radio y televisión.

Un juez, por solicitud de la Fiscalía, ha prohibido la publicación de cualquier información sobre el juicio Anderson y, además, cualquier información sobre la “vida privada” del inefable “testigo estrella”, Geovanny Vásquez De Armas. Al mismo tiempo designó a Conatel como órgano ejecutor de las medidas de censura al ordenarle abrir “procedimientos administrativos” no sólo contra medios radioeléctricos (que son los de su ámbito) sino también contra la prensa escrita (con la cual Conatel no tiene nada que ver).

Sobre el “testigo estrella” el juez prohíbe la “publicación, divulgación o exposición” de informaciones “que hagan referencia al prenombrado testigo”, en particular las atinentes a su “vida privada”. Esto es realmente el colmo. Las informaciones publicadas sobre el señor Vásquez De Armas no se refieren a su “vida privada” sino precisamente a su vida pública. De acuerdo con informaciones provenientes de organismos oficiales colombianos este señor es un delincuente. Aunque este aspecto de su vida pública no lo invalida como testigo, puesto que, en principio, delincuente y todo podría estar diciendo la verdad, sin embargo, las informaciones publicadas se refieren a la peculiar naturaleza de su especialidad delictiva: la suplantación de personalidad y la falsificación de documentos de identidad, lo cual, obviamente, permitiría poner en entredicho sus testimonios. Cuando los medios informan sobre este aspecto de la “vida pública” de la “estrella” no hacen sino suplir la omisión de la Fiscalía, que estaba obligada a proporcionar los datos sobre el sujeto de marras y, en particular, a hacernos saber que no sólo no es médico psiquiatra sino que ha sido detenido varias veces en Colombia por los delitos antes mencionados. Además, como si fuera poco, la semana pasada se publicó información, verificada, que demostraría que el “testigo estrella” no podía haber participado de una reunión en Panamá donde supuestamente los “autores intelectuales” habrían planificado el asesinato de Anderson porque en esa misma fecha se encontraba detenido en Riohacha, Colombia. ¿Debe un medio que posee esta información, del mayor interés para el público, que tiene derecho a estar informado, abstenerse de publicarla porque ello sería, en la singular interpretación de la Fiscalía, “obstrucción de la justicia” ?
A nosotros nos parece que obstrucción de la justicia es precisamente utilizar las que, de acuerdo con los datos provenientes de Colombia, no serían sino mentiras de la “estrella”, para obtener las sentencias judiciales que la Fiscalía quiere.

Isaías Rodríguez se ha salido, por ahora, con la suya. Ha logrado “proteger” con la censura las infinitas chambonadas cometidas por la Fiscalía, incluyendo las de él mismo, en la investigación del asesinato de Anderson. Ha logrado que el juicio se desarrolle, de ahora en adelante, en secreto y que los testimonios de un mentiroso compulsivo no puedan ser cuestionados.

Pero esto va mas allá del caso Anderson.

Esto debe ser enfrentado con toda decisión porque esta peripecia se parece demasiado a un ensayo general de censura sobre la libertad de expresión.

Tuesday, January 10, 2006

CHAVEDUCTO 1

Tal Cual editorial of Tuesday 10, January 2006

Teodoro Petkoff

Son siete años, Hugo Chávez, SIETE AÑOS, durante los cuales las soluciones para el problema del viaducto han estado en manos de este gobierno. Por mucho que patalee, por mucho que apele a las maromas retóricas y a los chistes malos, por mucho que trate de decir que fumea por los lados de los gobiernos anteriores, Yo El Supremo no podrá atenuar su responsabilidad en la cadena de imprevisiones recientes que condujeron al colapso del viaducto número 1. ¿Que hubo imprevisión durante los gobiernos anteriores? Nadie lo duda. ¿Que durante el gobierno de Caldera, una vez que un consorcio mexicano ganó la licitación para los trabajos de la autopista, viaducto incluido, una insólita demanda del consorcio perdedor hizo imposibles los trabajos?

También es cierto. Pero han pasado SIETE AÑOS. Los gobiernos anteriores y sus imprevisiones ya son historia. Durante estos SIETE AÑOS, dos más de los que duraba un período presidencial de antes, ha sido Hugo Chávez quien ha tenido en sus manos TODA la responsabilidad para superar las imprevisiones anteriores, para echar adelante los trabajos de recuperación de la vía al Litoral e impedir el desastre que significa el colapso del viaducto.

En estos SIETE AÑOS hubo tiempo más que suficiente para construir la carretera alterna al viaducto, esa que apenas hace unos poquísimos meses se está abriendo. El punto no es que el viaducto quedó fuera de servicio. Eso se veía venir.

En lo que había que haber trabajado desde mucho antes era en las soluciones alternativas. Lo que los “genios” que nos gobiernan no podrán justificar jamás es por qué tardaron tanto en iniciar la construcción de la ruta alterna, por qué dejaron que el catarro los agarrara sin pañuelo.

Mucho discurso sobre la “refundación de la República”, toneladas de paja sobre el “socialismo del siglo XXI”, pero ¡qué van a refundar la República quienes en SIETE AÑOS no han sido capaces de construir una miserable carreterita de unos pocos kilómetros!

Al Presidente no se le ocurrió otra cosa, para comentar el suceso, que apuntar lo “contentos” que seguramente estarían los opositores al gobierno por el desastre habido. Cada ladrón juzga por su condición, dice el viejo refrán. Seguramente Hugo Chávez estaría brincando en una pata si lo del viaducto le hubiera tocado a otro gobierno. Pero aquí no hay nadie contento. Nadie puede estar contento con las miles de horas perdidas en esas colas interminables. Nadie en Vargas, por muy opositor que sea, puede estar contento con esta nueva tragedia que le ha caído encima a ese estado víctima. Arrechísimo es lo que está todo el mundo. Arrechísimo con un gobierno que nos dejó caer encima esta calamidad sin haber tomado SINO A ULTIMA HORA, CASI SIETE AÑOS DESPUES, las medidas necesarias para hacerle frente. Ese viaducto maltrecho e inservible está todavía allí como mudo pero elocuente emblema de SIETE AÑOS de charlatanería, de arrogancia ignorante, de improvisación, de imprevisión, de despilfarro y de corrupción.

Friday, December 16, 2005

Vencido por la basura

Milagros Socorro
El Nacional, December 15 2005


El 27 de noviembre pasado, el presidente Chávez hizo, en Tía Juana, estado Zulia, un clamoroso llamado “a todas las instituciones del país y a los venezolanos en general para solucionar definitivamente el problema de la acumulación de basura en los centros urbanos”.

Se trata de una iniciativa que honra al jefe del Estado y revela su sensibilidad frente a uno de los problemas que más atormentan a la población nacional, mayoritariamente asentada en ciudades. “Me niego –dijo Chávez– a que la basura me venza. Vamos a derrotar el basurero, el problema es de todos”. Y a renglón seguido, instó a la ministra del Ambiente, Jacqueline Faría, a recabar información “sobre la mejor tecnología del mundo” para desalojar acumulación de desechos en las calles de casi todo el país.

Esta declaración la hace el Presidente a siete años de gestión gubernamental, en los que el problema –aludido, precisamente, en la única región que ha demostrado éxito al respecto– se ha agravado hasta constituir una penosa carga en el paisaje físico y mental de nuestras urbes. Es un tiempo suficiente como para que el mandatario hubiera comprendido que la solución pasa, sí, por la inversión en tecnologías para el acopio y tratamiento de los residuos; pero que esto es sólo una parte, y no la fundamental, del conjunto de acciones que se deben tomar.

LO PRIMERO QUE EL PRESIDENTE DEBE ADMITIR ES QUE LA BASURA QUE AMENAZA CON DERROTARLO A ÉL Y A SU GOBIERNO ES LA BASURA IDEOLÓGICA: la retórica sobre la que flotan la corrupción, la ineficiencia, el malbaratamiento de los recursos y la exclusión de gran parte de los venezolanos.

De esta suma de despojos se derivan casi todos los flagelos que hoy nos azotan. El estrepitoso fracaso de Freddy Bernal, alcalde del municipio Libertador, en Caracas, es la muestra más palmaria de esto. Bernal demostró carecer de la seriedad, la coherencia gerencial y la preparación profesional para remover los montones de desperdicios de su zona; y Chávez, en vez de reconocer un hecho de imposible negación, apoyó su reelección para un cargo a cuya altura nunca ha estado el funcionario.

La basura ha permanecido –y aumentado– en el municipio Libertador por una operación de basura ideológica que retuvo a Bernal en esa alcaldía.

Ahora Chávez ordena a la ministra del Ambiente que se ponga a buscar la mejor tecnología del mundo en materia de mugre callejera, sin advertir que el Poder Electoral cuenta, supuestamente, con los periquitos más modernos en cuestión comicial; y, sin embargo, esa lustrosa ferretería –comprada a precio de oro– no ha sido capaz de dotar el acto de votación de la sangre que le da vida, cual es la transparencia y la confianza. Otra vez, la basura ideológica y su hermano siamés, el afán de continuidad en el poder a toda costa, desactivan la suficiencia de la tecnología para constituirse en solución de un asunto vital. Queda claro, pues, que mientras un país se conduzca a partir de la basura ideológica, no habrá tecnología, millonazos o buenas intenciones periódicas que alcancen a arañar la disminución de sus dificultades.

PARTAMOS DE QUE LA BASURA NO ES UN QUEBRADERO DE CABEZA ÚNICAMENTE PARA VENEZUELA Y NI SIQUIERA PARA LAS SOCIEDADES MODERNAS. Ya el Imperio Romano elaboró sus mecanismos para retirar el ñoñero que se acumulaba en las calles de sus centros más densos.

Y es sabido que la peste negra que azoló a Europa en la Edad Media, matando la cuarta parte de la población, fue transmitida especialmente por las ratas que transportaban el mal desde los basurales. Pero, desde luego, las ciudades de la actualidad son, como ninguna antes, una máquina de fabricar basura. Y, a mayor prosperidad de un país, más altos son los volúmenes de desechos que genera.

Los caraqueños producimos 800 gramos de basura por día (que en diciembre aumenta a más de un kilo). Esto, referido exclusivamente a los residuos caseros, no a los industriales. Hablamos, pues, de unos 300 kilos de basura al año por cada uno de nosotros. En contraste, cada español genera 434 kilos por individuo y día. El mayor productor de basura en el mundo es Estados Unidos, que pasa de 900 kilos; los japoneses, más de 400. Y están las naciones con reputación de tacita de plata, que, sin embargo, segregan lo suyo, como Finlandia (más de 500), Noruega (473 kilos), Suiza (424 kilos) y Alemania (318 kilos). Ninguno de estos países, todos los cuales superan con creces la producción de basura de Caracas, tienen en ella un problema de salud y de ornato rayano en lo demencial, como en nuestro caso.

LA DIFERENCIA ESTÁ EN QUE EN TODOS ESOS LUGARES LOS DESPERDICIOS SON TRATADOS COMO UN ASUNTO DE CIENCIA, GERENCIA PÚBLICA Y CONCERTACIÓN CON LOS CIUDADANOS. Todos los ciudadanos.

¿Puede alguien imaginar que el alcalde de Oslo tolere montañas de inmundicias ocasionadas por los buhoneros pero que no los desaloje no vaya a ser que se le alebresten?
¿A quién se le ocurriría que el alcalde de Berlín tenga la cara tan dura como para comparecer ante los ciudadanos –que, además, estarían saltando entre la cochambre– para prometerles una y otra vez que va a arreglar esa vaina, y que lo va a hacer sin expertos, sólo con unos camiones y unos fiscales? ¿Es dable concebir que el primer mandatario sueco reconozca que la basura es un asunto de todos pero que luego no haga el menor intento de concertar con esa totalidad nacional las medidas necesarias para ponerle coto, porque la mitad firmó, porque estos son escuálidos o los de más allá están rayados en la lista del Tascón de Suecia?
Si el presidente Chávez observa que el problema de la basura es de todos, como, efectivamente lo es, entonces debe reconocer que la respuesta debe provenir de todos. Que hay un “todos”, para empezar. Porque no llegará al delirio de sugerir que hay dos tipos de residuos: los de su fanaticada, liquen de pesebre, y los que producen los expuestos en la lista Maisanta, estos sí malolientes e insidiosos.

CADA VEZ QUE TIENE LA BASURA AL CUELLO –Y ESTA ES LA CIRCUNSTANCIA EN MÁS DE UN BOTADERO– CHÁVEZ SE VE ENREDADO EN SU DETRITUS DISCURSIVO. En esa ocasión en Tía Juana invitó a la población a dar el ejemplo y colaborar. Pero él escurre el bulto, como si no tuviera nada que ver con el problemón.

“Cuando salgo en carro con mi caravana –dijo, por cierto, en el tono de Pu Yi trasponiendo la Ciudad Prohibida– veo a la gente en la calle lanzando colillas de cigarro, latas y envoltorios a la calle, y hasta delante de los niños. Esto no puede ser”. Y es verdad que no puede ser. ¡Pero no dice nada acerca de los alcaldes que, a pesar de gastar enormes sumas en inhábiles planes de contingencia, operativos ficticios y propaganda ilusoria acerca de “una ciudad limpia”, le incumplen a la ciudadanía y la condenan a chapotear en el excremento!
Como tampoco menciona el hecho de que en la historia de la basura está inscrito el devenir del propio Estado y las relaciones que éste establece con la sociedad; porque a mayor presencia del Estado, más y mejores son los dispositivos instalados para recoger, clasificar y tratar la basura.

Esa lata que un ciudadano arroja porque no tiene por qué no hacerlo –ya que no hay una política de educación y represión que lo induzca a inhibirse de emporcar las vías– es la demostración, multiplicada, como sabemos, hasta la nausea, de que andamos a la deriva, invadidos de chatarra ideológica; y de que, ciertamente, la basura puede terminar arropando a quien, lejos de suprimirla, la prodiga.

Thursday, December 01, 2005

Postpone the elections

Petkoff editorial today


¡POSPONGAN LAS ELECCIONES!


Mas allá de la opinión personal que se pueda tener sobre la forma como se ha producido el retiro de los partidos opositores, lo cierto es que se ha creado una situación política de cuyas consecuencias nadie puede sentirse ajeno, y mucho menos el gobierno. El retiro masivo de los partidos de oposición y la magnitud de la abstención prevista son síntomas de un sistema político enfermo. La acumulación de triquiñuelas y abusos de poder por parte de las autoridades electorales y del gobierno condujo a un espontáneo rechazo del instrumento electoral.

Sencillamente, una parte considerable del país no confía en el sistema electoral ni en el CNE. La supresión de las captahuellas, que en el fondo constituyó un gran logro en el camino de adecentar el sistema electoral, produjo, sin embargo, el efecto paradójico de demostrar que en los últimos comicios habían sido utilizadas tramposamente. El CNE y el sistema electoral quedaron de pronto desnudos ante el país. La abstención como respuesta recibió un poderoso impulso. El gobierno no puede minimizar el tamaño de la crisis política que se ha suscitado y en sana lógica, por el bien de la democracia, está en el deber de contribuir a encontrar una solución democrática y consensual a esta difícil situación.

Lo lógico sería posponer las elecciones por un lapso prudencial, para abrir un compás de conversaciones entre todos los actores políticos con vistas a superar las visibles deficiencias del sistema electoral. La negativa a entregar el REP a los partidos políticos constituye una arbitrariedad inaceptable que debe ser corregida. Las inefables “morochas”, cuya inconstitucionalidad hasta el propio presidente del CNE admitió, deben ser prohibidas. Las captahuellas tienen que ser definitivamente proscritas y de las máquinas debe eliminarse cualquier posibilidad de que mediante ellas pueda vulnerarse el secreto del voto. En fin, se trataría de avanzar aún más en el proceso de conversaciones que se desarrollaron entre los partidos y el CNE y que condujeron a algunas importantes modificaciones en el dispositivo electoral, pero que, a la postre, resultaron insuficientes ante la sospecha, por ejemplo, de que detrás de la negativa a entregar el REP se esconde alguna artimaña.

Unas elecciones con la ausencia de la oposición y con una fuerte abstención no convienen a nadie, y menos que a nadie al propio gobierno, el cual debería evaluar seriamente el efecto antidemocrático, nacional e internacional, del copamiento total de la Asamblea Nacional, en medio de una fuerte ausencia de electores. Una Asamblea monolítica no es democrática ni es revolucionaria; nadie en el mundo la tomaría por tal. El gobierno no podría argüir que no fue su culpa porque ha sido un encadenamiento de abusos y atropellos electorales, a los cuales no fue ajeno, lo que llevó a la actual situación.

El año 2000 fueron pospuestas las elecciones por razones técnicas. Hoy, la gravedad de la crisis política abierta aconsejaría, con mayor razón, una postergación. Este no es un momento para la arrogancia sino para la sensata búsqueda de soluciones. El gobierno se siente muy seguro de su victoria electoral. Si es así, obténgala pues, pero en buena lid.

Sunday, November 06, 2005

The Poleos on record

Today El Universal offers an interview of Patricia Poleo , Rafale Poleo. Note this particular section, quite chilling:


Rafael Poleo: Because I have never offended [communists] by calling Chavez a communist. I know him and his people.

Interviewer: And if they are not communist, what are they?

Poleo: They are nazis. Except that this term, nazi, seems somewhat out of common usage. But nazism is latent, in aprticualr in Latin america societies and if you do nto think so look at Argentina.

Interviewer: Do you mean Peron?

Poleo: Peron was a nazi, a desperate admirer od nazism. Maybe you could classify him in the nazi-fascist mode.

Interviewer: Perón is one thing and Chavez another.

Poleo: Chávez is nazist by temperament. Once I told him "you are a fascist and you do not know it". I was wrong. Once in office he acted like a nazi. And as imperialism is the superior phase of capitalism, nazism is the saem to fascism.

Interviewer: But, when everything is said is there a lot of difference between nazism and communism?

Poleo: The communist philosophizes, the nazi acts. He is willful and this is a willful revolution. a communist looks for the rule book and if it says "execute by shooting squad", they set the squad and shoot. A nazi orders "Send to the squad this son of a bitch" and later on looks for some legal way to justify it.

Indeed.......

Next is the interview of his daughter as published today in El Nacional.



El Nacional - Domingo 06 de Noviembre de 2005 A/4

PATRICIA POLEO asegura que la Fiscalía no tiene pruebas contra ella
“Me quieren sacar del camino porque hemos activado el 350”
“Desde hace dos meses” , la periodista se temía la medida que hoy la tiene a las puertas de prisión, sin saber aún en qué se fundamenta la acusación en su contra: autoría intelectual del asesinato del fiscal Danilo Anderson. “A nosotros no nos dan acceso al expediente, a mí nunca me han llamado a declarar: ni como testigo ni como indiciada”

CRISTINA MARCANO
ENTREVISTA


“Una mujer atractiva que tiene conciencia en los hígados”. Así se refirió, hace unas tres semanas, el fiscal general de la República, Isaías Rodríguez, a Patricia Poleo, como anticipando lo que vendría.

Su definición de entonces, sin embargo, no logró disminuir la sorpresa que ha causado el que hoy acuse a la directora del diario El Nuevo País de ser uno de los cerebros del asesinato de Danilo Anderson, un crimen con tintes de terrorismo.

La periodista, conocida por su estilo retador y su beligerancia política, luce aún abrumada por la imputación que se le hizo formalmente el viernes en la noche.

Niega cualquier relación con sus supuestos cómplices, acusa a Isaías Rodríguez de “mentir deliberadamente” y asegura que quieren sacarla del camino. “Porque hemos estado activando el 350”, indica. Se entregará, dice, cuando “las condiciones estén claras” y los abogados que la representan —Alonso Medina Roa y Negar Granado— le anuncien que ha llegado el momento preciso.

—¿Conocía personalmente al fiscal Danilo Anderson?
—No.

—¿Se lo llegó a tropezar?
—Nunca.

—¿Por qué cree que la Fiscalía la acusa de ser autora intelectual del crimen?
—Me imagino que para sacarme del camino. Después de que nosotros, de alguna forma, hemos estado activando el artículo 350 en contra del Consejo Nacional Electoral y llamando al retiro de nuestros candidatos, dimos en el punto más débil del Gobierno.

Esto se ha extendido por todo el país y la idea es sacarme a mí del camino, que soy una de las impulsoras del 350.

—Sin embargo, meses antes de que ustedes instalaran el Comando Nacional de Resistencia y decidieran invocar el 350, ya se hablaba de que se le iba a imputar, e incluso usted fue a la Fiscalía a buscar información al respecto.

—Pero ya he tenido un tiempo recorrido de enfrentamientos con el Gobierno, ¿no?
—¿Tenía alguna información de que iba a ser acusada por el caso Anderson?
—Sí, a mí me lo informó un militar activo, también un agente de la Disip. Nunca lo creí... Cuando el fiscal Isaías Rodríguez salió en el programa de Vanessa Davies y prácticamente me dibujó, con las mismas palabras que venía dibujándome el Gobierno durante toda una semana, yo le pedí a mi papá (Rafael Poleo) que llamara al fiscal y que corroborara si era yo; que se lo dijeran de una vez, y el fiscal definitivamente se lo corroboró.

—¿Cuándo fue eso?
—Hace como dos semanas, más o menos.

—¿En una ocasión allanaron su casa y se llevaron documentos relativos a su investigación periodística sobre el asesinato del fiscal Anderson?
—Fue en enero. Lo hicieron para buscar información sobre quién era mi fuente en el caso Danilo Anderson, porque en esa época el fiscal declaró que las informaciones que yo publicaba eran demasiado exactas. Entonces me allanaron la casa y no consiguieron absolutamente ningún documento. De hecho, eso fue en enero y ya estamos en noviembre.

—Exactamente, ¿en qué momento tuvo idea de que la iban a imputar por el crimen de Anderson?
—El aviso lo había recibido hace como dos meses, pero no les creí hasta que escuché al fiscal hablando en el programa de Vanessa Davies (en Venezolana de Televisión).

—¿Cuál es su vínculo con los otros implicados?
—Absolutamente ninguno.

—¿Conoce a alguno personalmente?
—A ninguno.

—¿Ni como periodista ha llegado a hablar con ellos?
—Jamás, ni siquiera he compartido eventos sociales con ninguno.

—¿No se ha cruzado con el empresario Nelson Mezerhane?
—A su hijo sí me lo he cruzado en algunas reuniones que tenían que ver con el Bloque de Prensa Venezolano. Al hijo, al padre nunca lo conocí. Por supuesto, que sé quién es, como él debe saber quién soy yo. Pero jamás he tenido reuniones con él ni encuentros de ningún tipo.

—¿Qué le imputa concretamente la Fiscalía?
—Yo vi hoy a Isaías Rodríguez diciendo que para la Fiscalía hay cinco autores intelectuales, que son los tres Guevara (Rolando, Otoniel y Juan Bautista) y los dos que viven en Estados Unidos (Pedro Lander y Johan Peña).

Entonces, ¿si nada más hay cinco autores intelectuales, nosotros qué somos? Eso no lo entendí. Después declaró que el delito era homicidio calificado. A nosotros no nos dan acceso al expediente, a mí nunca me han llamado a declarar. Jamás he declarado ni como testigo ni como indiciada. Yo nunca he tenido conexión con ese expediente.

Jamás.

—¿Qué interés pudo haber tenido Patricia Poleo en la desaparición de Anderson?
—Te advierto que, en muchas oportunidades, yo más bien tuve información de que figuras del Gobierno le pidieron a Danilo Anderson involucrarme en juicios que él estaba investigando y que él se negaba a eso. Yo fui una de las personas con las que él nunca se metió, a pesar de que tenía presión para que me citara. Por ejemplo, en el caso del 11 de abril, el fiscal lo presionaba para que me citara; y él nunca lo hizo.

—¿Isaías Rodríguez dijo que usted se había autoimputado?
—Porque yo lo di a conocer a la opinión pública una vez que supe que me estaba investigando.

—Usted ha denunciado, a través de sus investigaciones periodísticas, que el fiscal Yoraco Bauza formaba parte de una red de extorsión en la que también estaría implicado Anderson...

—No fui yo quien lo acusó. En un acta de entrevista que se le hizo a Lourdes Anderson, hermana de Danilo, ella acusó a Bauza de recibir dinero de la extorsión; al igual que acusó a un abogado de nombre Mariano Díaz, de quien tengo información es quien está protegiendo al supuesto testigo que tiene la Fiscalía en contra de nosotros.

—¿Tiene alguna idea de quién podría ser ese testigo?, por la forma cómo habló el fiscal general pareciera que se trata de una mujer...

—No, realmente no tengo ni idea, porque primero me dijeron que tenía relación con las Autodefensas Unidas de Colombia, y hoy Rodríguez dio a entender que el testigo tenía relaciones con uno de los implicados. Realmente yo no tengo ni idea de cómo van a hacer ellos para montar ese caso. Yo soy periodista de investigación, he tratado de ver cómo se puede vincular y no hay forma. El fiscal dice que tiene cruce de llamadas y yo estoy absolutamente segura de que ninguno de mis teléfonos aparece en esos cruces. Él dice que tiene pruebas de reuniones y yo no he estado en ninguna de las reuniones que él menciona ni en el estado Zulia ni en Santo Domingo ni en Panamá. No conozco Panamá, a Santo Domingo fui hace tres años en Navidad a un matrimonio; y las visitas que he hecho al Zulia han sido para actos públicos, he participado y me he venido.

—Hay quienes sospechan que el testigo clave pudiera ser la esposa del piloto de Mezerhane, ¿tiene alguna información al respecto?
—Jamás la he conocido. Supe de ella por el caso, pero tampoco tengo idea.

—Usted ha denunciado a Bauza, ahora Bauza la acusa a usted...

—Percibo que están tratando de tapar lo único que ha quedado claro en el expediente: que es que allí había una red de extorsión que funcionaba bajo la égida de Danilo Anderson. Y Yoraco Bauza es pieza importante en que esto no se conozca, al igual que Mariano Díaz, que es uno de la ‘banda de los enanos’, llamada así por el tamaño de los abogados y los jueces que estaban involucrados en la red de extorsión.

Ahora, cuando yo lo denuncié, lo hice con base en las actas de entrevistas, donde habló la propia hermana de Anderson.

—El fiscal general adelantó que pronto habrá otros tres imputados, ¿tiene alguna pista de quiénes serían?
—Te lo juro que no tengo ni idea de a quiénes van a imputar para que tengan relación con los que ya están de alguna manera señalados.

—Isaías Rodríguez garantizó que a ustedes no les pasaría nada, ¿confía en su palabra?
—No, por supuesto que no confío en nada que diga Isaías Rodríguez.

Una persona que me está involucrando a mí en un crimen sin tener pruebas, sin tener indicios — porque no los tiene— y, sobre todo, sin que yo haya participado... Y él sabe que yo no participé de eso. Yo no puedo tener confianza en él.

Está mintiendo deliberadamente y lo está haciendo por las peores razones, además.

—A mediados de octubre, el fiscal dijo de usted que le parecía “una mujer atractiva, que tiene la conciencia en los hígados. Es importante esa apreciación porque de ahí se pueden sacar conclusiones propias. Ella tiene tres versiones diferentes”, ¿cómo interpreta esas declaraciones?
—Ahí quiso decir que yo tenía la conciencia sucia porque yo maté a Danilo, me imagino yo. Te digo sinceramente que ahora no creo que el fiscal general de verdad haya querido a Danilo como dijo que lo quería el día del velorio, porque está utilizando su muerte para salir del paso de figuras que, por lo menos en mi caso, le hacen daño al régimen.

—¿Conoce el sector El Milagro, que según la Fiscalía sería el lugar donde se decidió el asesinato de Anderson?
—No lo conozco. Yo he estado buscando la forma en que me puedan vincular y no hay absolutamente nada. No hay forma, estamos esperando ahora a ver si nos dejan acceder al expediente.

—¿Cómo se siente ante esta acusación?
—Indignada, porque además no es de cualquier cosa que se me está acusando. Ellos habían llegado a los delitos de opinión, injuria, etc, pero esto, acusarlo a uno de un crimen, de haber matado a una persona, yo creo que ya aquí... O sea, yo con esto me siento como se siente toda Venezuela: indignada.

—¿Cuándo piensa ponerse a derecho?
—Una vez que estén claras las condiciones en las que voy a estar detenida. Me han dicho que voy a ir para Ramo Verde. No sé si eso es cierto. Una vez que mi abogado me diga “este es el momento en que tú te debes entregar”, ahí lo voy a hacer.

Monday, October 31, 2005

Tal cual Editorial
Teodoro Petkoff, October 31, 2005

“Yo estoy en desacuerdo con su
uso; me parece que arremete contra la
representación proporcional”
Jorge Rodríguez, 16 de agosto de 2005, sobre el tema de las morochas

L a Sala Constitucional del TSJ no produjo ninguna sorpresa. Un tribunal donde son magistrados, entre otros, individuos como el "Tramparente" Carrasquero, el audaz Velásquez Alvaray y el inefable Cabrerita, jamás habría fallado contra la voluntad de Yo El Supremo. Lo que ha ratificado la sentencia de la Sala Constitucional es la profundidad que ha alcanzado el autocratismo –la concentración de los poderes públicos en el puño del Presidente– como uno de los rasgos definitorios del gobierno. En todo cuanto atañe a los intereses políticos del chavismo el TSJ siempre decidirá a su favor.

¿Significa esto que no se debía haber intentado el recurso, como sugieren algunos? De ninguna manera. Cada vez que sea posible evidenciar, ante sus propias instancias, el autoritarismo, el autocratismo, el militarismo y la corrupción del gobierno, hay que hacerlo. Eso nunca se pierde y subraya la voluntad del país de no rendirse, por desventajosas que sean las circunstancias. Pero, además, la actuación ante el TSJ tiene efectos políticos. La progresiva disminución del agarre popular del chavismo está vinculada no sólo con la incapacidad del equipo de gobierno sino también con el desencanto creciente, entre sus propios partidarios, ante los abusos y atropellos que caracterizan su gestión. Una estrategia democrática para enfrentar al chavismo se alimenta de estos actos, por mucho que en el corto plazo parezcan inocuos.

Por otra parte, en el fondo nada ha cambiado en lo electoral. Antes del jueves pasado las morochas estaban vigentes y después de ese día el TSJ las mantuvo válidas.

No hay variación. Quien antes de la decisión del TSJ estaba decidido a votar no tiene por qué cambiar de idea.

Una línea de acción política no puede estarse cambiando a tenor de las contingencias que surjan en el camino –a menos que estas modifiquen completamente el cuadro, que no es el caso, porque, repetimos, la situación no es distinta:
había morochas y las sigue habiendo.

Todo el mundo sabe que la pelea está arreglada; todo el mundo sabe que el contrario tiene manoplas dentro de los guantes y que golpea bajo el cinturón; nadie ignora que el réferi está vendido y que los jueces son una punta de sinvergüenzas, pero así y todo hay que subir al ring. Perder por forfait es una manera de rendirse. Votar o no votar es una decisión política y no moral o ética. Una cosa o la otra dependen de las circunstancias. Es un asunto de eficiencia política. En las presentes condiciones de asimetría y obsceno ventajismo oficialista, por ello mismo, es mucho más eficiente que los partidos desarrollen una alternativa, para enjuiciar el pésimo gobierno, para denunciar y enfrentar el ventajismo, para organizar y movilizar a la población, mirando a un horizonte democrático de mediano y largo plazo, que seguir creyendo en los pajaritos preñados del 350, de cuya ineficiencia política ya se tienen sobradas pruebas. Pero, eso sí, partidos y candidatos tienen que ponerse en campaña, porque llamar a votar y no hacer campaña, ni organizar el aparato electoral, sería tan ineficiente como llamar a la abstención.

Una campaña enérgica e incansable es la mejor motivación.
Alma Guillermoprieto y el ornitorrinco de la prosa

El Nacional, October 31, 2005
Ibsen Martínez


Alfonso Reyes dijo del ensayo que era el “centauro de los géneros” y que en un buen ensayo “hay de todo y cabe todo”.

Lea usted ahora lo que otro mexicano, Juan Villoro, sabe decir de la crónica: “La crónica [de prensa] es el ornitorrinco de la prosa; incorpora toda clase de rasgos ajenos.

Es el más flexible de los géneros; se puede beneficiar del ensayo, la dramaturgia (las entrevistas concebidas como actos teatrales, la voz de proscenio de la que habla Tom Wolfe y que convierte a la opinión pública en un representante contemporáneo del coro griego), la narrativa (la evocación interior de los sucesos, al modo de Relato de un náufrago, donde García Márquez revive en primera persona un suceso que le ocurrió a otro). Se trata de un género muy versátil y que mejora por asociación: conocer las guerras púnicas y La Ilíada puede ser decisivo al momento de narrar un deporte; de igual manera, conocer la estructura de élites de una tribu y su comportamiento antropológico puede establecer un contrapunto con una crónica de costumbres de la alta sociedad del siglo xx”.

Probablemente el epítome de “ornitorrinco de la prosa” que es la crónica sea la escritora, también mexicana, Alma Guillermoprieto.

Uno de sus más brillantes trabajos, algo que sin duda la inscribe entre los escritores de nuestro continente que más lejos ha llegado en eso de tratar de hacérnoslo inteligible, es sin duda La Habana en un espejo (Debate, Random House Mondadori, Caracas, 2005.) Quien haya leído Al pie de un volcán te escribo, su colección de crónicas escritas en los años 90 sabrá exactamente lo que Villoro quiso decir. Si no lo ha hecho, considere que Guillermoprieto es para mí la cruza perfecta entre Carson McCullers y Greg Maddux en esto del dominio del ornitorrinco de la prosa.

Antes de seguir adelante, interesa advertir que las crónicas de Al pie de un volcán.. fueron originalmente escritas en inglés para The New Yorker. El volumen que las recogió originalmente se titula The heart that bleeds (Knopf, 1994) y fueron vertidas al castellano por ella misma y por el extraordinario ensayista colombiano, ya desaparecido, Hernando Valencia Goelkel.

Guillermoprieto escribió esas crónicas desde diversos países latinoamericanos donde permanecía a veces por largos períodos durante los cuales entablaba contacto con los más diversos ambientes, personajes y situaciones.

Las guerras de Colombia, por ejemplo. Ninguna de sus crónicas responde directamente al tipo de orden disfrazada de pregunta que haría un adocenado jefe de redacción:
“¿quién mandó a matar a Luis Donaldo Colossio?”.

Probablemente, luego de leer Años en que no fuimos felices: crónicas de la transición mexicana (Plaza y Janés, México, 1999) terminas por saberlo, pero no parece que ello sea lo que se propuso hacer al comenzar a escribir sus ornitorrincos que, para colmo de dicha o desconcierto, te hacen sensible a muchas otras cosas acerca de la transición mexicana, acerca de México, acerca de la vida.

La condición bilingüe de Guillermoprieto es característica de los tiempos que corren en el globalizado negocio editorial actual. Pero, prodigiosamente, el hecho de que escriba para lectores de habla inglesa, no le resta un ápice de esencial “latinoamericanidad” a su comprensión del amasijo de paradojas que es nuestro continente.

Recuerdo haber comentado más de una vez: “¡qué gran pieza escribiría Alma Guillermoprieto si viniera alguna vez a esta desconcertante Venezuela!”. El comentario siempre se me escapaba al final de una siempre irritada denuncia, compartida por casi todos los circunstantes, de lo mal que lo hacen la mayoría de los corresponsales extranjeros que nos visitan, o viven entre nosotros, desde que Chávez llegó al poder. No sería justo decir que no hay excepciones; esta nota versa sobre una de esas excepciones, pero no quiero dejar de mencionar entre ellas a Scott Johnson, a Peter Katel y, por sobre todos, a Gerardo Reyes.

Una de las actividades que llegaron copar mi tiempo hasta bien entrado 2004, fue recibir corresponsales a quienes alguien en su casa matriz les había dicho que yo podría darle una visión más o menos ecuánime de lo que aquí pasaba. Lo mismo le sigue pasando a Teodoro Petkoff, pero él es un político bajo el vellón de editor de un diario y el pobre no tiene escapatoria.

Yo, en cambio, dejé ya de tratar de ilustrar corresponsales extranjeros sobre lo que pasa.

Pero hubo un tiempo en que llegué a invertir horas y horas en obsequio de una mejor inteligencia del país, haciendo para el corresponsal distinciones que invariablemente comenzaban con:” si bien es cierto que” y proseguía con “no es menos cierto que...” .

Regresaba a casa pensando que había ayudado a un corresponsal a entender esta vaina tan loca e inasible en que vivimos y que sus lectores, al otro extremo del proceso, no verían en Chávez a un Robin Hood incomprendido ni en Gustavo Cisneros a un Ted Turner desinteresado.

Pues bien, eso era exactamente lo que algunos de ellos terminaban escribiendo. Muchos ofrecían la superchería que hace feliz a la Calle 8 de Miami y a los compatriotas que padecen a Chávez en Weston: Venezuela ha sido colonizada por Fidel Castro y cada médico de Barrio Adentro es un agente del G-2.

Pero la mayoría publicaba basura reciclada sobre la “élites blancas que desde 1492 joden a los etnias indígenas y los oligarcas populistas corruptos que escogían al ministro de Finanzas y se robaban todo el dinero de Pdvsa, esos tipos nunca pensaron en los pobres, sólo Chávez lo ha hecho, y es cierto que ha demolido lo poco de institucional que había en el país, pero es que hay prisa por ayudar a los pobres, y además esas instituciones sólo les importa a ese 46% de golpistas blancos que odian a Chávez porque es un filántropo antimperialista y afrodescendiente, etc”.

En suma: la enorme masa opositora invariablemente descrita como si fuésemos la minoría afrikaaner de Suráfrica en tiempos del apartheid. El catecismo de la izquierda bienpensante eurochavista sobre quién es Chávez, porqué sigue allí y porqué no importa que todas las instituciones del estado hayan terminado a su exclusivo servicio y nos estemos desbarrancando hacia eso que Fareed Zakaria llama “una democracia no liberal” : una “democracia” con menos y menos libertades cada día que pasa.

El más contumaz de estos “corresponsales” quizá sea Juan Forero, el sabueso que el New York Times nos envía cada cierto tiempo. Con su base de operaciones en Bogotá, Forero se pone de un salto en Venezuela cada vez que hay una remezón, e invariablemente envía a sus lectores algo que, lo crea usted o no, parece salido de la oficina de prensa de Miraflores o del disco duro de Ignacio Ramonet.

Alma Guillermoprieto se ha animado, al fin, a escribir sobre Venezuela y nuestras calamidades. Las dos primeras brillantes entregas que brinda a sus lectores han aparecido en la New York Review of Books (www.nybooks.com), en sus ediciones del 6 y el 20 de octubre de este año.

Se trata de dos textos que no desdicen de la probidad intelectual que ha hecho de Guillermoprieto un modelo viviente para muchísimos jóvenes periodistas en ambas riberas del Atlántico. No en balde haber participado en algún taller de los que ella ha dictado para la Fundación de Nuevo Periodismo Iberoamericano se cuenta en el curriculum de los más promisorios periodistas de nuestra lengua. En rigor, se trata de la reseña de cuatro libros escritos sobre Chávez pero es un ornitorrinco de la prosa, no hay duda. Y de los mejores que haya escrito nadie sobre el tema.

La primera de estas entregas se llama Don’ t Cry for me, Venezuela y la segunda The Gambler, (El jugador). Gran parte de este último trabajo versa sobre el indudable carisma personal, sobre el gran predicamento de que Chávez goza entre los pobres y sobre las opciones que se abren ante Chávez, el hombre. Pero yo lo arruinaría todo glosando a Alma Guillermoprieto. ¡Faltaría más!
Baste decir que me parece que los medios de prensa escrita venezolanos le deben a sus lectores una traducción de estas dos piezas. Si yo dirigiera un diario la desplegaría integralmente en sucesivas ediciones dominicales.

Hace poco, Adrián Liberman, psicólogo clínico e insoslayable columnista de esta casa, publicó en esta misma página, un devastador retrato moral de buena parte de la clase media venezolana que, al mismo tiempo, es una iconoclasta disección del modo patológico e inconducente como hasta ahora el grueso de esas clases media y alta han entendido y vivido la política en un país que, mal que nos pese, ya no volverá al status quo anterior a 1998.

Esas clases, autocomplacientes en lo moral y estultas en lo ciudadano, quieren ahora creer que el abstencionismo es la bomba de neutrones que acabará con Chávez, harían bien aprendiéndo de lo que el prodigioso detector de verdades subyacentes que es Alma Guillermoprieto ha entrevisto del futuro inmediato de los venezolanos.
Ramos Allup y las cartas marcadas
El Nacional, Monday 31. October 2005
Armando Duran

El pasado jueves, durante la audiencia constitucional para resolver el recurso de amparo contra la maniobra electoral conocida como “las morochas”, Henry Ramos Allup tuvo sus 15 minutos de esplendor. Esplendor jurídico, aunque no político. No sólo demostró en ese intenso cuarto de hora su habilidad de abogado litigante, sino que dejó a sus contrincantes, los poderes judicial y electoral, el Ministerio Público y la Defensoría del Pueblo, en el mayor de los ridículos. Sin embargo, políticamente, puso bien en claro su insuficiencia para estar a la altura de las circunstancias.

¿Cómo es posible que tantas décadas de quehacer político terminaran en un acto de tan suprema ingenuidad?

En todo caso, tan frustrado quedó al darse cuenta de que una vez más le habían tomado el pelo, que al final de su impecable réplica jurídico-parlamentaria advirtió: “La oposición necesita razones para participar en las elecciones, porque cada día hay más razones para no participar”.

Amenaza, por supuesto, puramente retórica. Ese mismo día, para despejar cualquier posible duda sobre la futura conducta de los partidos políticos de la oposición, todos sus dirigentes, comenzando por Jesús Méndez Quijada, presidente de la tolda blanca, sostuvieron que la oposición seguirá en la lucha. Entiéndase, en la lucha electoral. No en balde, José Vicente Rangel les clavó el estoque de su ironía hasta la cruz cuando afirmó que Acción Democrática “se había acordado de sus buenos tiempos y a través de Ramos Allup fijó una línea para los sectores de oposición: actuó como interlocutor importante y se desvinculó de los sectores que buscan con sus posiciones impulsar la violencia y el desconocimiento de las instituciones”.

El sainete sólo había servido para que el régimen legalizara ante la comunidad internacional la muerte de la representación proporcional de las minorías.

Un espectáculo patético

Todos tuvimos la oportunidad de presenciar la pantomima en vivo y en directo.

Gracias a las cámaras de la televisión, vimos y escuchamos la estulticia de los consultores jurídicos del Consejo Nacional Electoral y de la Defensoría del Pueblo.

Incluso fuimos testigos estupefactos de la afición de este último por la goma de mascar.

Incansable, a mandíbula batiente, el jurista se entregó durante toda la jornada al precario placer de darle gusto a su paladar.

También nos quedamos admirados, una vez más, ante la afectada dicción de William Lara y ante la escasa elocuencia de Carlos Escarrá. Y finalmente nos dominó la confusión cuando escuchamos a la fiscal Orihuela darnos una lección magistral de ambigüedad. ¿Era esa toda la artillería de que disponía el régimen para hacer valer sus puntos de vista?
De todos modos, ese primer round del encuentro, al margen de que todas las palabras de los múltiples voceros del oficialismo apuntaron con estudiada y grosera precisión en el mismo y previsto sentido, el torneo se mantuvo dentro de los límites de las formalidades jurídicas. Tras la segunda y punzante intervención de Ramos Allup, sin embargo, la situación cambió con súbita brusquedad. En esos 15 minutos, el secretario general de Acción Democrática metió el dedo hasta el fondo de la llaga. Las réplicas de régimen se politizaron sin el menor pudor. Jorge Rodríguez, Isaías Rodríguez y Germán Mundaraín, rasgadas sus inocentes vestiduras por la intervención de Ramos Allup, se vieron obligados a hacer ostensibles galas de su lealdad, no a la justicia y al derecho, sino a los intereses de la revolución. Todo el poder para los soviets, que en esta encrucijada de la historia política de Venezuela significa todos los cargos para quien gane.

Cualquier cosa, incluso violar su propia Constitución, con tal de obtener la mayoría suficiente en la próxima Asamblea Nacional para reformar su contenido y garantizarle al Presidente Hugo Chávez plenos poderes. Primer e imprescindible paso para llegar, antes de las elecciones presidenciales del año que viene, a la ansiada dictadura constitucional.


Participar o no participar

El efecto razonable de esta simulación era que los partidos de oposición, resumieran su rechazo político y ético ante la arbitrariedad, anunciando el retiro inmediato de sus candidatos a la Asamblea Nacional.

El grave problema de las elecciones del próximo 4 de diciembre no era la aplicación de esa argucia llamada “morochas”. El meollo del asunto es la manipulación perversa del Registro Electoral Permanente, la aún más siniestra combinación de máquinas de votar, cazahuellas y cuadernos electrónicos, el escrutinio electrónico y la comprobación manual de sólo unas pocas cajas de recibos de votación, seleccionadas, naturalmente, por máquinas electrónicas fácilmente manipulables. Sin embargo, y de manera inconfundible, los partidos de la oposición electoralista concentraron todas sus energías en el tema de “las morochas”, como si los otros factores, los decisivos, carecieran de importancia. Y en este extraño afán de confundir el rábano con las hojas, Ramos Allup, el accionante del recurso de amparo, declaró que su solicitud “estaba blindada”.

Una frase que necesariamente nos remitió a la triste insistencia de la Coordinadora Democrática al señalar hasta el cansancio que el referéndum revocatorio “estaba blindado”.

Por supuesto, en esta Venezuela de infinitas incertidumbres, lo único que está blindado es la voluntad de Chávez.

¿Quién, en su sano juicio, podía considerar que la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia, en nombre del Estado de Derecho, estaba resuelta a desafiar a Chávez y recomponer el porvenir político del país? ¿Quién le garantizó a Ramos Allup que la sentencia de esta Sala Constitucional iba a ser favorable al dichoso recurso de amparo? Peor aún: ¿por qué extraña razón, del mismo modo que el inesperado triunfo del No en el revocatorio “sorprendió” a la Coordinadora Democrática sin una respuesta convincente en defensa de sus electores, la oposición ha tomado el ostensible, público y notorio atropello al derecho de los venezolanos a elegir como si en realidad no hubiera ocurrido nada? Y si así fuera, ¿por qué Ramos Allup habló de que cada vez existen menos razones para participar en los comicios del 4 de diciembre? ¿Qué quiso realmente decir?
¿Un simple saludo a la bandera?

La certeza de Chávez

Con esta dirigencia de la oposición, ciertamente, Chávez no corre ningún peligro.

Puede que se sienta amenazado por un posible estallido social, por una hipotética inquietud en algunos sectores de la Fuerza Armada Nacional, pero no por unos partidos dispuestos a cualquier cosa con tal de no perder algún que otro mínimo espacio electoral. Esta certeza la tiene Chávez desde hace años. Una certeza que le permite actuar en todo momento con gran impunidad. Y gracias a la cual puede decirle al mundo que en Venezuela reina la democracia y que si él gana todas las elecciones es culpa de sus adversarios, incapaces de conquistar la confianza de los electores.

Eso ocurrió con el revocatorio. Se denunció el fraude, pero la participación en un evento electoral plagado de irregularidades desde su etapa inicial, y la discapacidad de dar la pelea para sustentar la denuncia, dejó a la oposición sin argumentos ante la comunidad internacional. Admitir ahora la decisión de la Sala Constitucional y reiterar estruendosamente la aceptación de “las morochas” como mecanismo electoral, sencillamente legitimiza su aplicación y el resultado absolutamente adverso que se anunciará poco después de cerrar las mesas de votación, en la noche del 4 de diciembre o en la madrugada siguiente.

Ni una sola protesta tendrá validez entonces y, una vez más, podrá Chávez jactarse del amplio y creciente respaldo popular que disfruta el régimen. Todo el mundo, al margen de cualquier sospecha, reconocerá como bueno el desenlace de estos comicios parlamentarios. Si los partidos de la oposición participan es esas elecciones sin chistar y luego aceptan sus resultados, ¿por qué la comunidad internacional tendría que señalar a Chávez con un dedo acusador?
De nuevo, este es el centro del debate.

No se trata, como las partes interesadas proclaman, de sumarse al esfuerzo unitario de la oposición. Tal esfuerzo no existe. Lo que los partidos han alcanzado es una alianza electoralista. Nada más. La única y auténtica unidad es la de los dirigentes con su pueblo. Y esa unidad, en el campo opositor, se rompió la madrugada del 16 de agosto del año pasado. Hasta ese instante, la unidad de propósito –revocarle a Chávez su mandato– había unido a los venezolanos opositores con sus presuntos dirigentes.

Desde ese día de parálisis y abandono, la ruptura se hizo irreversible. Quizá, si lo ocurrido en el TSJ el pasado jueves hubiera generado una reacción contundente de los partidos de oposición, la de retirar sus candidaturas, si al menos hubieran declarado que ante este nuevo desafuero estudiarían seriamente esa opción, habría existido la posibilidad de remendar el desecho capote. En cambio, haber asumido tan franciscanamente la sentencia de la Sala Constitucional, sencillamente echa por tierra la oportunidad de constituir un formidable frente opositor. Ese era, en definitiva, el único sentido de introducir un recurso de amparo constitucional contra “las morochas”. Para utilizar el abuso de poder del TSJ como factor aglutinador del pueblo opositor. No hacerlo, condena al antichavismo al más tenebroso ostracismo. De ahí el elogio envenenado de Rangel a Acción Democrática y a Ramos Allup. Acceder a participar en el juego electoral con las cartas marcadas, en definitiva, anula hasta el derecho al pataleo. Para mayor gloria de Chávez, gracias a Ramos Allup y a los partidos políticos de la oposición.

Monday, September 05, 2005

La soga en casa del ahorcado

El Nacional - Lunes 05 de Septiembre de 2005


Editorial

“Los ricos pudieron salir por sus propios medios, los pobres se quedaron allí aguantando... y ahora es, cuatro, cinco días después, que los están evacuando”...

Había tiempo “de evacuar, si no a todos, al menos a los más pobres, a los que no podían salir de allí por sus propios medios”... “¡Cuantos niños murieron allí, que pudieron haber sido evacuados!”... “¿Cómo es que un gobierno tan poderoso, sabiendo que tiene allí decenas de miles de damnificados, gente muriendo, no activa un plan de rescate?”. Estas palabras del presidente Chávez, pronunciadas en su programa de ayer, no corresponden a un balance de los errores cometidos durante la tragedia de Vargas, pero merecerían serlo.

Si en algo se parecen los presidentes Bush y Chávez, es en su capacidad de sacarle provecho a las tragedias de la guerra o a las catástrofes naturales en función de sus objetivos políticos inmediatos. Por quítame estas pajas, van y se engarzan en un campeonato de acusaciones sobre quién hizo algo malo, o quién lo hubiera hecho mejor, o cuántos pobres murieron por lo que uno de ellos dejó de hacer en su momento.

Sin tomar en cuenta las grandes responsabilidades que sus pueblos han depositado en ellos a través del voto, sin percatarse de que sus electores esperan un comportamiento más juicioso y racional en el desempeño de sus elevados cargos, este par de mandatarios va por el mundo dándose empellones como si fueran niños a la salida de la escuela. Dicho esto, como es lógico, con el perdón de los niños del mundo.

Negándose a reconocer su papel de mandatario, que debe aprovechar las oportunidades para poner en práctica nuestro tradicional espíritu de ayuda incondicional a otros países cuando éstos sufren una catástrofe, el Presidente de la República se dedicó, de una manera imprudente, a criticar al Gobierno de Estados Unidos, con esa obsesión paranoica que le ha inculcado Fidel Castro con respecto al “imperialismo norteamericano”. Poco le faltó para llegar a decir que el huracán Katrina fue fabricado para distraer a la opinión pública estadounidense sobre lo mal que le va a Bush en la guerra de Irak, como si ese descalabro fuera fácil de ocultar.

Lo que a los venezolanos no fanatizados nos llama la atención es que se utilice una tragedia de esa magnitud (en la que se calculan unos 10.000 muertos, superior a los 3.500 del 11S) para atacar públicamente, y a través de los medios oficialistas, a un gobierno con el cual tenemos normales relaciones diplomáticas. Si es que Estados Unidos está preparando una invasión o apoya un magnicidio ¿por qué no se le acusa formalmente ante las instancias internacionales? ¿O es que se trata de una vulgar, además cruel, operación de propaganda en la que quieren involucrar a todo el mundo, como si fuéramos tontos de capirote?
Cuando el presidente Rómulo Betancourt acusó al dictador Chapita Trujillo, de República Dominicana, presentó pruebas válidas e irrefutables ante los organismos internacionales respectivos.

Igual lo hizo en la OEA con Cuba, cuando integrantes del Ejército cubano invadieron Venezuela y dejaron abandonado parte del armamento y el cadáver, flotando en el mar, de uno de los suyos. Nada de propaganda: pruebas y hechos concretos.

En su programa, el jefe del Estado dijo que la mayoría de las víctimas era gente pobre que no se le evacuó a tiempo, y que tampoco fue socorrida por los grupos de rescate. Fue “una tragedia anunciada”, dijo nuestro mandatario, como si la tragedia de Vargas (que todavía seguimos llorando) no hubiera sido súper anunciada, como si aquí se hubieran rescatado a tiempo los damnificados y recuperado todos los cuerpos de las víctimas, como si los diques y terraplenes de la zona en peligro estuvieran construidos ya y no a mitad de camino, como si los puentes no se siguieran cayendo cada vez que llega una vaguada para llevarse a la gente hasta el mar.

Y como si él no se hubiera desaparecido casi 2 días cuando lo de Vargas, al igual que Bush ahora con la tragedia de Nueva Orleans. Pero al menos el mandatario estadounidense tiene la ventaja de contar con el apoyo de dos ex presidentes (Bill Clinton y Bush, padre) quienes han acudido a la Casa Blanca a dar la cara por su país.

El Presidente de la República denunció que las autoridades de Estados Unidos sabían “que Nueva Orleans está por debajo del nivel del mar”. Dijo que el huracán era capaz de levantar olas de 9 metros y que eso ya era una advertencia suficiente.

“Yo lo vi en CNN”, reconoció. Pues muy mal hecho porque debió verlo por Telesur.