Tuesday, August 25, 2009

Es Culpable

EL NACIONAL - Domingo 16 de Agosto de 2009

Milagros Socorro

Absolutamente nada de lo que aparece en el show Aló, presidente es espontáneo. Todo está cuidadosamente planificado y vigilado por los "asesores" cubanos. Si en los primeros tiempos del maratónico el pueblo logró colarse por alguna mínima hendija para manifestar sus expectativas o descontento, hace años que eso es inconcebible. No hay manera de que ningún venezolano logre colar una palabra a través de la férrea muralla que constituye ese tinglado audiovisual. La aparición, pues, de una pobre mujer afirmando que su hermana parturienta había sido "ruleteada" por varios centros asistenciales sin conseguir atención en ninguno de ellos, es un segmento más dentro del espectáculo.

Una de las muchas variedades que allí se presentan, entre las canciones y declamaciones del golpista del 92, los regaños a trabajadores, las humillaciones a ministros y los insultos a demócratas venezolanos, proferidos por delincuentes de prontuario internacional, como Ortega, el violador.

La supuesta denunciante, vestida de rojo desde el gorro hasta donde llega cámara, hizo su parte contando el vía crucis de su hermana como si se tratara de un hecho aislado, algo excepcional que había ocurrido quién sabe por qué azar y en qué fisura del sistema de salud; sin mencionar ni por asomo que el peloteo de parturientas pobres en el país es un hecho habitual y que configura un cuadro cotidiano de violencia institucional, puesto que el Estado no sólo no garantiza la vida de la mujer embarazada, del feto ni del recién nacido sino que ejerce contra estos un sistemático maltrato y violación de sus derechos consagrados en la Constitución.

Al concluir la participación de la figuranta, Chávez se lamió los bigotes: ahora venía su actuación. Con los tics que ya le conocemos (los que se le alborotan cuando miente, agitándole el rostro como si un rebaño de polillas se le hubiera desparramado por las facciones contrayéndolas), fingió sorpresa: ah, él ignoraba completamente que eso estuviera pasando. "No entiendo", dijo, con el más puro acento del barrio habanero de Luyanó. Por cierto, ¿cuántos mandatarios habrá en el mundo que hablen con entonación propia de un país extranjero? Enigma.

Embalado en su impostación, Chávez se finge indignado. Él no sabía nada, él botó a Mantilla del Ministerio de Salud porque lo hizo ruborizar con tanta adulación. Balbucea algo acerca del Hospitalito (como siempre, su respuesta a los grandes males nacionales es la mingoña militar, la ínfima parcialidad a la que se limita su conocimiento del país). Y despliega los modales de Idi Amín: ¡Mi médico, que la atienda! ¡Ministro de la Defensa!, zarandea, como diciéndole "ya que estás sin oficio"... en fin, presenta la trágica situación como algo que ocurre a espaldas de él; y que, al percatarse de ello, porque la mujer de rojo se ha presentado en su show para informarlo, toma medidas. El teatro se monta para hacer ver que Chávez no tiene la culpa, no es responsable porque no sabe nada y, cuando se entera, se ocupa; y la prueba es que gobierna en cámara, la gente lo está viendo, no pueden decir que no hace nada ante el horror de las mujeres pobres pariendo en las calles después de que les han tirado la puerta de los depauperados hospitales en la cara. En su circo hace como que resuelve un caso. El público aplaude. Y las demás, que se jodan.

Ni una palabra para las centenares de madres pobres que, según la investigadora Laydes Ocanto, mueren por: 1. Baja cobertura de atención prenatal. 2. Falta de accesibilidad y calidad de los servicios. 3. Baja calidad de la atención y falta de capacidad resolutiva de las emergencias obstétricas. En su trabajo, Ocanto señala que en 2004, según la Organización Panamericana de la Salud, Venezuela experimentó una tasa de mortalidad materna de 59,9 fallecimientos maternos por 100.000 nacidos vivos, cifra superior a la experimentada por países como Canadá (3,8 para 2001), Chile (7,8 para 2003) y Costa Rica (30,5 para 2004). Cinco años después, con el cierre parcial de la Maternidad Concepción Palacios y el deterioro generalizado de la salud pública, esa espeluznante cifra debe ser superior.

Ahora la única parturienta victimizada es la que fue favorecida por el gobierno mediático de Chávez; las otras, las que integran el drama social, son mediáticas a secas. Una paradoja cruel, que terminará arrasando al culpable.

Monday, March 02, 2009

EL INSTRUMENTO DEL MIEDO

Teodoro Petkoff
Tal Cual, March 2, 2009 editorial


El funcionario de la Orquesta Gran Mariscal de Ayacucho que llamó al productor de El violinista sobre el tejado para cancelar la participación de la orquesta en el famoso musical, no recibió ninguna orden ni ninguna llamada "de arriba" para proceder como lo hizo. Actuó, es lo más probable, de motu proprio, suponiendo que tal cosa era lo "políticamente correcto", dentro de los parámetros ideológicos establecidos por el régimen. Y es precisamente ésto lo que hace tan dramático, incluso tan trágico, lo sucedido.

El régimen político venezolano no puede ser definido, al menos por ahora, como totalitario, pero casos como este, por aislados que parezcan, comienzan a ser síntomas de una enfermedad en la sociedad. Cuando en un cuerpo social el miedo comienza a ser el principio activo del comportamiento de sus integrantes, es porque se está asomando en el horizonte el temible espectro del totalitarismo, del control del pensamiento colectivo, de la sociedad misma, y no tan sólo de sus poderes públicos. El miedo, inducido desde el poder, paraliza a las sociedades, las anestesia, insensibilizándolas ante la "banalidad del mal", que dijera Hanna Arendt. La humanidad conoce estas experiencias terribles. Cuando un modesto funcionario público estima como "normal" suspender la actuación de la orquesta en una obra porque esta es "judía", y lo hace porque "supone" que eso podría causarle problemas con el gobierno, que es quien financia a los músicos, estamos ante la presencia difusa del miedo, como instrumento de control social.

Estamos ante la invasión, por el Estado, de los propios fueros del espíritu y de la voluntad humana. Este episodio no es el de activistas políticos ­intoxicados por un discurso que navega sobre dos mil años de antisemitismo­, que hacen pintas en los muros de una sinagoga o lanzan bombas contra ella; tampoco se trata de un grupo de delincuentes que intenta dar un sesgo "político" al asalto a la sinagoga de Maripérez. Ahora se trata de un modesto burócrata, de un grisáceo empleado público, que, desde su escritorio, asume el antisemitismo como justificación de su conducta, porque ­y así lo arguye­ "el gobierno tiene una bronca con el Estado de Israel". Hoy son los judíos las víctimas del apartheid, pero desde la presidencia se trabaja incansablemente para meter en un gueto a porciones enormes de la sociedad, sobre la cual llueven implacablemente (des) calificaciones de "antipatria", de "pitiyanquis", de "oligarcas", que van en el mismo sentido de las que motejan a la política de Israel como propia de "descendientes del pueblo que mató a Cristo", tal como dijera el presidente recientemente. Por fortuna, nuestra sociedad posee anticuerpos democráticos que han hecho posible, hasta ahora, ponerle la mano en el pecho a Chacumbele, impidiendo que el proyecto de control total de la sociedad haya podido cuajar. Pero cuando el miedo empuja a conductas tan irracionales como las del funcionario de la Orquesta Gran Mariscal, hay razones para hacer sonar todas las alarmas.

Frente a hechos como este no se puede permanecer en silencio. Es un deber moral no callar.

Sunday, November 23, 2008

MÚSICA Le temen a las sanciones gubernamentales

Las grupos gaiteros silenciaron sus ánimos de protesta

Los intérpretes prefieren letras jocosas, alejadas de los temas políticos, para evitar la censura


ANDREÍNA MARTÍNEZ SANTISO
anmartinez@el-nacional.com

Con mucho pesar, lo admiten.

"Ya no hacemos gaitas de protesta", dicen varios de los líderes de las agrupaciones del género musical que reina especialmente durante la temporada decembrina en el país.

Ahora, los conjuntos optaron por cantarle a la Navidad o a situaciones humorísticas, antes que alzar sus voces para referirse abiertamente a temas políticos, como lo hicieron durante muchos años.

"La Ley de Responsabilidad Social en Radio y Televisión prohíbe letras de protesta, de doble sentido, así que no las emiten en la radio. Si las emisoras no las difunden, entonces no recibimos ganancias", expresa Álvaro "Cuchillo" Durán, director de Melody Gaita, agrupación que calentó la sangre de Jaime Lusinchi con el tema "La gata blanca".

Con dolor, el músico acepta que por ese motivo este año lanzaron un tema jocoso, "La gallina vieja", que no tiene nada que ver con política. "La última canción que hicimos reflexiva fue `¿Por qué?’, que denunciaba la inseguridad en el país. No mencionábamos directamente al Gobierno, sino que la indiferencia no siguiera matando a la gente de esa forma. El tema estuvo sonando en la radio. Me llamó el director de una emisora, me dijo que lo estaban presionando y que tenía que cambiar la canción para evitar sanciones. Lo único que te puedo decir es que la reemplazamos por `La cola’, que habla del tráfico".

–¿Siente que las agrupaciones se censuran?
–Sí, porque los temas no pueden ser colocados en las emisoras. En vivo sí, pero en la radio no. Eso nos afecta en el sentido de que no podemos protestar por lo malo. Ahora no podemos poner nuestro granito de arena como lo hacíamos antes, musicalmente, como eco del pueblo.

El líder de Maragaita, Javier León, coincide con Durán en que es riesgoso componer canciones de protestas porque las pueden vetar en la radio. "Muchas agrupaciones y compositores tienen temor a ser repelidos. El panorama ha cambiado desde que se aprobó la ley. Sólo 1% de las gaitas que han salido son reflexivas, porque hay agrupaciones que de por vida son protestonas y se lanzan al ruedo".

Uno de esos grupos es Barrio Obrero de Cabimas, que dice ser el único conjunto de gaitas que no ha bajado la lírica. De hecho, grabaron este año "¿Dónde queda eso?", una canción que en cada estrofa se pregunta dónde hay alimentos, seguridad y justicia.

El autor de la letra y director del grupo, Alejandro "Nano" Silva, señala que el tema de la gaita está basado en la fantasía, que no quieren sectorizar la protesta, sino hacerla universal para que la canción tenga vigencia con cualquier gobernante que no escuche a la población.

"Hemos sido un grupo protestatario en los 53 años que tenemos de fundados, siempre hemos grabado sin importar colores. Por ejemplo, en 1989 lanzamos `Un ojo dimos’, sobre el caso de Carlos Andrés Pérez. Fue un tema que movió a toda Venezuela.

Los esfuerzos se pierden cada vez que nos vetan. Hemos llegado a hacer promoción a emisoras que tienen tachada la canción. La protesta es importante porque ése es el origen de la gaita, su esencia. Un ejemplo claro es `La grey zuliana’, de Ricardo Aguirre, el himno de los gaiteros. Todos los años hemos sacado un tema de protesta y lo seguiremos haciendo", indica.

El músico Ricardo Portillo, que desfiló por grandes agrupaciones como Rincón Morales, Guaco, La Colmena, La Nueva Era y Cardenales del Éxito, afirma que el ánimo de los compositores es el mismo: "Tengo una cantidad de gaitas de protesta, pero no las grabo.

Creo que hay una autocensura. Los tiempos han cambiado. Las emisoras tienen miedo a que las cierren. Así que, si sólo vamos a sonar tres meses en la radio, las hacemos ligeritas".

"El tema `A quien pueda interesar’ lo escucha todo el mundo por Internet y lo tienen en los celulares, pero en la radio no suena. Lo promocioné en las emisoras y algunas lo colocaron. Explicaba la visión que había en Venezuela. En la cuarta república había una rivalidad sana, no como ahora que hay una división", dice Portillo.

Silva considera que el silencio de los grupos gaiteros va a afectar el panorama del género. "Definitivamente, va a dejar una marca, quizá no de manera importante porque hay otras vías musicales que están penetrando la gaita, como el merengue, la salsa, el reguetón, incluso el vallenato. Sé que los grupos están buscando cautivar al público juvenil y por eso se dedican más a temas del amor. Al protestar, hablas de las cosas íntimas del país y no lo puedes internacionalizar tanto. Eso le ha dado menos importancia a lo que es la protesta en la gaita. Pero, como tradicionalista, pienso que sí va a tener su impacto".

Friday, November 07, 2008

Ganó la inteligencia

La victoria de Obama es el revés más grande que ha sufrido la anti-política y el anti-intelectualismo que dominan el mundo, de los que Berlusconi, Sarkozy y Chávez son los más dignos representantes

Paula Vásquez Lezama
París/Francia
Para Natacha Gómez

La frase no es mía sino de una crónica de Vittorio Zucconi del diario La Repubblica de Roma que celebra el triunfo del candidato demócrata el 4 de noviembre. Los lectores franceses de Le Monde manifestaban algo parecido en el sitio web del diario, pero de manera bastante menos elegante: "¡Con este triunfo, Sarkozy se ve más viejo y más bruto!". Y es que el triunfo de Barack Obama es el revés más grande que hayan sufrido la anti-política y el anti-intelectualismo que dominaban –y dominan, por supuesto– la escena política global, de los que Berlusconi y el Presidente francés son los más dignos representantes en Europa y el Presidente venezolano es el mejor exponente en América Latina.

Anti-intelectualismo reivindicado por George W. Bush y sus seguidores cuando hacían alarde de que el Presidente hablaba mal y no tenía libros. Y es que, quizás, una de las características más brutales de este momento histórico es que muchos ciudadanos de regímenes democráticos se disgustan cuando un político "habla como un intelectual" y elabora oraciones con más de dos frases subordinadas. Me atrevo entonces a afirmar que, por una parte, la victoria de Barack Obama nos dice que todavía es posible hacer política expresando ideas complejas, debatiendo y desarrollando el arte de la argumentación. Que todavía un profesor universitario de derecho constitucional puede hacer política y devolverle su nobleza a tan vilipendiado arte. Que una primera dama puede ser abogada, tener un humor sarcástico y puede tener un PhD en sociología.

Por otra parte, la victoria de Obama es el triunfo simbólico de la diversidad, de los hijos de madres solteras, de las familias atípicas, de los diferentes, de los que portan un nombre "raro" (un funny name, como decía un camionero de Texas), de los que piensan distinto y eran vilipendiados en cualquier reunión pública o privada al expresar dudas acerca de la eficacia de la guerra en Irak para combatir el terrorismo.

El domingo pasado el presidente Chávez se dirigía a Obama recordándole la responsabilidad que tenía en tanto que "hombre negro", cayendo así en la trampa del esencialismo racial que justamente el futuro Presidente de los Estados Unidos ha combatido con tanta justicia y justeza. Obama encarna y su discurso es el vehículo de la posibilidad de ir más allá de una de las fracturas originarias de la nación norteamericana: la esclavitud y la segregación racial. El discurso de Chávez, esencialista por antonomasia, se queda anclado en esa fractura, está y siempre estará por lo visto, preso en ella. Obama demuestra que es necesario y posible superarla, a punta de talento y de posturas humanistas y universales.

Así que los que crean que Obama está allí "porque es negro" se equivocan. Barack Obama está allí porque convenció y eso no lo hace el color de la piel. El triunfo de Obama es un acto político que trasciende la esencia racial, que empieza con la reivindicación de la herencia de Martin Luther King y de Rosa Parks, ciertamente, pero que no se queda en ella. A propósito, ojeando la prensa mundial a vuelo de pájaro, llama la atención particularmente que en dos ciudades del planeta no hubiera manifestaciones de júbilo por el triunfo de Obama: Moscú y Caracas. Rusia ya había anunciado que continuaría con una postura hostil, ganara quien ganara. En cuanto a Caracas, salvo este diario, la actitud de los medios y de la calle pareciera estar marcada, en el mejor de los casos, por la displicencia; en el peor, por la indiferencia. Mientras las grandes ciudades del mundo festejaban, Caracas estaba tan triste como las afueras de Dallas.

¿Consecuencia, quizás, del prisma de la polarización que nos arrastra a un punto ciego –la identificación absurda de Chávez con Obama, por un lado, y el despecho de haberse quedado sin enemigo por el otro– que nos lleva a darle la espalda a un acontecimiento después del cual nunca nada será igual? Y esta vez, por una vez, para bien.

Evidentemente, llegará el fin de la "Obamanía", de la luna de miel y el capital político del Presidente recién elegido disminuirá por el solo trajín de gobernar una nación sumida en una crisis económica y social profunda. Pero, lo que hay que celebrar hoy es que el triunfo de Obama es la derrota del maniqueísmo, de la simpleza, de las soluciones únicas, unívocas y unilaterales de los conflictos que asolan a la humanidad. ¡Felicitaciones!

Monday, September 01, 2008

El canal de Maripili

ROGER SANTODOMINGO
www.rogersantodomingo.com

El pasado jueves 28 de agosto, la coordinadora de emisiones del Canal I, Mairim Unamo, fue despedida por orden de la presidenta de la estación, Maripili Hernández. Unamo, una competente periodista, quien venía de trabajar en Ipys, intentaba poner al aire el más reciente capítulo del affaire del Maletín de los 800 mil dólares.

Tras autorizar a una redactora de la planta a escribir sobre el soborno de funcionarios y militares venezolanos por parte de los acusados Durán y Kaufmann, y tomando por cierta la consigna de "equilibrio en la información" de la estación, La periodista Mairim Unamo dio instrucciones para que el trabajo fuese contrastado con el punto de vista de los abogados defensores de los venezolanos, con una llamada telefónica a Miami.

En desacuerdo, el nuevo jefe de Servicios Informativos y de Opinión, Dámaso Silvera, amenazó a la redactora con despedirla si escribía la nota, desautorizando a Unamo; según él, la escandalosa historia se trata de una manipulación de la oposición contra el gobierno. Luego que Unamo rechazara la censura, Silvera acudió a la oficina de la Presidenta del canal y, según el testimonio de la periodista, a los 20 minutos aproximadamente fue llamada a la oficina de Recursos Humanos.

Este caso sienta un peligroso precedente: una periodista es despedida por hacer su trabajo. Esto da una clara señal del futuro del Canal I en manos de la colega Maripili Hernández (¿seguirá siendo viceministra de relaciones internacionales para América del Norte después de haber sido inhabilitada para ejercer cargos públicos por la Contraloría y estar en la lista de los que el presidente Hugo Chávez calificó de simples "ladrones"?), quien suele invocar la ética periodística y pedir derecho a réplica cada tres por dos (¿se lo habrá solicitado a Chávez por llamarla ladrona?).

Al propio Colegio Nacional de Periodistas (CNP) le ha negado ese derecho consagrado después de dedicar un programa a insultar a los recién electos representantes gremiales por, según ella, no hacer nada en el caso de las brutales agresiones inferidas por supuestos simpatizantes de Leopoldo López contra Guillermo Torín, un técnico del canal de la Asamblea.

La verdad es que tanto exigimos una explicación al alcalde como también conversamos con Torín en busca de información adicional sobre sus atacantes, pero desafortunadamente no pudo identificar a nadie, tampoco hubo testigos del asalto pues estaba solo (llevaba un chaleco con la insignia del canal, pero no estaba trabajando ese día, según él mismo me contó) cuando caminaba por una calle paralela al lugar donde se había realizado la concentración. Eso nunca Maripili Hernández lo ha querido escuchar.

Tal es el problema de personas que intentan ver todo con el cristal de la polarización política; con una periodista que antes que estar interesada por la verdad y la información de actualidad promueve sus intereses personales.

Una periodista que, por ejemplo, hace publicidad de la medicina sistémica y no tiene escrúpulos a la hora de entrevistar a su cliente en su propio programa radio y, encima, ofrecerle hacer gestiones ante la asamblea y el gobierno para que se utilice más el producto que promociona en los planes de salud pública.

Lo cierto es que no es el suyo el periodismo más sano.

Saturday, August 16, 2008

Tomás Moro y la Habilitante

Karl Krispin
El Nacional Sabado 16 de agosto, 2008.

La pregunta que todos nos hacemos es por qué, si Clodosbaldo se aferra a la legalidad como farfulla, no ha inhabilitado a su jefe. Basta apenas que hubiese escuchado alguno de sus telemaratónicos domingueros para comprobar cómo reparte la torta sin vergüenza alguna con propina y todo para los pedigüeños de otras naciones. El sólo hecho de que Evo se desplace en los superpumas es motivo más que suficiente para colocar a su supervisor en el hit parade del desfalco. En el cambalache que vive lo que resta de democracia en nuestro país, la inmoralidad ha sustituido lo que de institucionalidad se construyó en Venezuela.

El único gobierno que intentó cambiar el paradigma del Estado en nuestra historia fue el segundo período de Carlos Andrés Pérez y terminó crucificado. Lo que se quería era fomentar un nuevo teorema de la política donde el Estado renunciase a su condición elefantiásica y asfixiante y el individuo sintiera más la dimensión de sí mismo. Es el esquema liberal, al que todos maldicen sin conocer siquiera de qué se trata, que no supone la minimización del Estado sino su reacomodo a la figura de árbitro de las relaciones socioeconómicas, dejando atrás su rol de ogro filantrópico que tanta miseria en términos de medición económica ha causado en nuestros países. ¿Por qué la Argentina pasó a ser el país paria que ha sido? Gracias al populista de Perón que elevó el Estado a categorías totémicas. En Venezuela este Le viathan se ha convertido en el enemigo número uno del individuo, y cercena su crecimiento económico y espiritual.

Cuando existe tanto ventajismo, cuando el partido de Gobierno se confunde con los órganos del Estado, cuando a todos nos quieren vestir el traje socialista, e ideologizar nuestra ciudadanía, ya no podemos hablar de democracia.

Nos quedan algunos resquicios. Aquí no se violan los derechos humanos sobre la vida o la integridad física o la libre opinión, pero se pretende subordinarnos al servicio de un proyecto que, en resumidas cuentas, aspira al totalitarismo societal. Pareciera que ni el voto tiene validez porque de otra manera este habilitado paquetazo de decretos-leyes, lanzado entre gallos y flatulencias, jamás se habría propuesto. Aquí impera sobre todo la exclusión, y quien no se disfrace de rojo rojito es un candidato a la no existencia civil. La lista Tascón es prueba de ello y su autor algún día será juzgado como corresponde por la Corte Penal Internacional. Para muestra de esta fotografía del futuro allí están los arrogantes milicos argentinos a quienes le llegó su hora, el nazi Pinochet o el genocida Karadzic. Desafortunadamente, el doctor Castro Ruz no va a tener acomodo en el banquillo de La Haya. Jueces Garzones son los que sobrarán en este mundo en algún lúcido instante que no me cabe duda que veremos.

El 6 de julio de 1535 el verdugo de la corona inglesa decapitó la honorable cabeza de Tomás Moro porque se negó a realizar el juramento antipapista y a aceptar la autoridad de Enrique VIII como jefe de la Iglesia. Mutatis mutan di era como confirmar hoy en día el contrabando habilitante y el Estado socialista. El Papa Pío XI lo elevó al santoral en 1935 y pocos saben que en el año 2000 Wojtila lo proclamó el patrón de los políticos y los gobernantes. La obra más celebrada de Moro es Utopía que da cuenta de una isla donde sus habitantes conocen la felicidad. Al contrario del humanista, aquí hemos completado el tratado más completo sobre la entropía, la tendencia a la pérdida de un orden. La descomposición y la fractura habitan entre nosotros que no la desesperanza. Lástima que en Miraflores desconozcan a este erudito y mucho más lamentable es que este santo varón, que murió con su ética intacta, haya dejado de iluminar a su clientela.

Sunday, July 20, 2008

Saliendo del gueto

La Vida Sigue
Saliendo del gueto

Rafael Osío Cabrices
osiocabrices@hotmail.com
www.rafaelosiocabrices.blogspot.com
El Nacional, Sunday 20, July


En Caracas estamos empezando a vivir en una suerte de guetos. Tal vez está pasando lo mismo en las mayores ciudades de la provincia, ustedes me dirán; entiendo que Valencia, Puerto la Cruz, Maracaibo, Barquisimeto, San Cristóbal y Maracay están copiando los defectos de la capital –tráfico, violencia, inflación– y no necesariamente sus virtudes. Pero aquí, en la urbe más grande del país, donde se concentra la mayoría de los poderes y de los problemas, estamos abrumados por las muchas horas que nos quita movernos de un sitio a otro, pero también por la desconfianza y el miedo, y hemos comenzado a encerrarnos en breves circuitos, a andar en círculos dentro de parcelas estrechas y a veces asfixiantes, a vivir enconchados, dándole la espalda al resto de la ciudad.

Gueto es una palabra fea, de malos recuerdos y de oscura historia. La inventaron los venecianos en la Edad Media para denominar el barrio cerrado donde recluían a la comunidad judía; luego, los nazis le dieron su significado más siniestro. No estoy diciendo que tengamos guetos en Caracas, en el sentido que eso ha tenido en la historia europea; digo que hemos modificado nuestra manera de habitar una ciudad, desde una relación de aprovechamiento, arraigo e incluso curiosidad hacia ella, hacia un vínculo defensivo, paranoico, de puertas adentro, que es la equivalencia local de lo que Ramón Piñango ha descrito como "un país sitiado por sí mismo".

Mientras más arriba está un ciudadano en la pirámide socioeconómica, más reducida tiende a ser su área de circulación dentro de Caracas.

Los ricos no usan el transporte público; la clase media trata de no usarlo, y se aísla de los otros.

En el este de Caracas tendemos a acudir a unos pocos cines y unos pocos automercados, a tener a los chamos en los colegios más cercanos, a encerrarnos los fines de semana en el mismo caminito de El Ávila o el mismo mall. Por eso nos encontramos con toda la gente que conocemos, porque vamos todos al mismo sitio. Y en las colas de las panaderías, las farmacias, las oficinas de Cantv y los bancos de siempre, en los negocios y servicios del gueto, nos quejamos a coro de lo dura que está la ciudad.

Pero ya casi no vemos la ciudad. Y la ciudad sigue estando ahí. No hay un bosque salvaje más allá del EPA de Chacaíto ni un mar de monstruos allende el B. O. Center. Lo que hay es gente. No necesariamente nos van a asaltar apenas crucemos la frontera que el miedo nos clavó en los ojos. Nos estamos perdiendo la remodelación del casco histórico, que hay que celebrar, y la recuperación de Sabana Grande. Como también nos perdemos los comederos árabes de Catia, las guayaberas del mercado de Guaicaipuro, los alfareros del Cementerio y el parque de El Pinar.

Nos sentimos superiores a los que viven en la provincia cuando en realidad circulamos por un área menor que La Victoria.

Y no es que le esté dando la razón al ministro Rodríguez Chacín cuando niega el drama de nuestra violencia cotidiana. Caracas es hostil, agobiante y tremendamente peligrosa. Pero no todo está perdido. La ciudad sigue viva, llena de gente que tiene tanto miedo como uno y que no es nuestra enemiga. Ahí están las amenazas, y no tenemos un gobierno que nos cuide, que esté de parte de los ciudadanos. Pero nosotros mismos hemos contribuido a encerrarnos. Nosotros mismos construimos los muros de un gueto aburridísimo que nos oculta la realidad y nos llena la cabeza de monstruos imaginarios.

Si nos damos la oportunidad de salir del gueto, aunque sea de vez en cuando, en el Metro, los fines de semana, encontraremos diversidad, complejidad, sorpresa. Tasquitas en La Candelaria, cafeterías en La Carlota, panaderías andinas en Quinta Crespo.

Hallaremos ofertas, historias, estímulos. Oasis como la casa Lorenzo A. Mendoza Quintero, en el bulevar Panteón. Hitos históricos como el Pasaje Zingg. Redescubriremos el lugar en que vivimos y veremos que no es tan malo. De paso, nos regalaremos el lujo de poder revisar nuestros prejuicios y de tratar de entender mejor qué clase de país tenemos.