Tuesday, October 09, 2012

Hugo Chávez and the 47%


Hugo Chávez won his fourth election as president of Venezuela on Sunday. The official margin of victory was 55%-44%, which sounds plausible, even if it would be nice to think his real total was more like 47%.
How did Mr. Chávez become his country's FDR? In the Weekend Journal, reporters David Luhnow and Ezequiel Minaya described what they called "the unusual benefits of incumbency" in Caracas. Among them: Laws that allow Mr. Chávez to commandeer the airwaves of every TV station at any hour—but limit the opposition to three minutes of advertising a day. The use of state buildings for partisan purposes. No debates. No independent electoral observers. Threats that public workers could lose their jobs if they voted against the incumbent.
And then this: "In the past decade, high oil prices have given [Mr. Chávez's] government hundreds of billions in extra revenue, much of which he has spent on social programs that are wildly popular."
Reuters
President Obama meets Venezuela's Hugo Chávez in April 2009.
We'll never know exactly what part of Mr. Chávez's vote share was due to dirty tricks, and what part to genuine popularity. No doubt a fairer process would have yielded a different result.
But would it have been very different? Politicians who manufacture dependency typically benefit from it. That was the gist of Mitt Romney's 47% gaffe, and it says something about the state of things in America that it immediately vaulted past President Obama's "you didn't build that" as the most politically toxic comment of the season.
Since coming to power 14 years ago, Mr. Chávez has manufactured dependency on a scale unseen elsewhere in the post-Soviet world. He has nationalized farms, steel mills, cement factories, telecoms and the assets of foreign oil companies. His government subsidizes everything from oil to milk. Government spending, much of it on cheap housing, has risen at a blowout rate of 30% in the past year alone.
The result? Chronic shortages of everything from oil to milk. A 24% inflation rate. A homicide rate that in 2011 clocked in at 67 per 100,000 people—nearly five times the rate in Mexico. Latin America's lowest growth in GDP per capita over the past decade, despite record-high oil prices. Constant devaluations. The diversion of an estimated $100 billion in recent years to a slush fund controlled exclusively by Mr. Chávez. Rolling blackouts. A credit rating on a par with Ghana's and Bolivia's. The steady degradation of the country's once formidable oil company, PdVSA.
The only bright spot, according to the BBC, is that Venezuela "now boasts the fairest income distribution in Latin America." Isn't that wonderful?
It really must be, given that the man who engineered Venezuela's catastrophe should now be rewarded with a fresh electoral mandate. That doesn't happen merely through the corruption of a process, although there's been plenty of that. The real trick is the corruption of a people: indoctrination in the religion of class envy; a habituation to increasingly straitened circumstances; the openings that a system like Chávez's gives to ambitious mediocrities and thuggish upstarts.
"People vote for Chávez because even if they have no running water or electricity, they feel good about themselves because the president of the country is as flawed as they are," writes the brilliant Venezuelan blogger, Daniel Duquenal. "He is the one that will insure that you may remain a sinvergüenza"—a scoundrel.
That isn't to say that Mr. Chávez hasn't had his share of luck. It's easier to be a petrodemagogue than a run-of-the-mill dictator. It helps to survive cancer, at least for the time being. It also helps when your opponent presents himself as just a milder version of you. In Sunday's election, challenger Henrique Capriles offered himself as a man of the center-left. Venezuelans don't like mixing water with their wine.
Now the conventional wisdom is that the country's future depends mainly on Mr. Chávez's health and the price of oil. Yet Venezuelans will remain what they've become regardless of what happens on either count. Democracy means the right not to be pitied for the consequences of your political choices. And whatever else might be coming to them in the next phase of their Bolivarian Revolution, Venezuela has made its choice.
So it goes with the rest of the democratic world, too. Egypt has chosen to put religious rectitude ahead of individual liberty. The French seem to want economic "justice" more than they do economic growth. Russia remains infatuated with its strongman, albeit with greater reservations than before. The Greeks are for anyone who will keep them living on credit.
And Americans? Next month's election is being presented as a choice of where we want to go. But the real question is what kind of people we want to be. No, Mr. Obama is not Mr. Chávez, we aren't yet a nation of moochers—and we have a 22nd Amendment to term-limit our presidents. But the salient point is that what happened Sunday in Venezuela was a statement of national character. What happens on Nov. 6 will be one as well.
Write to bstephens@wsj.com
A version of this article appeared October 9, 2012, on page A17 in the U.S. edition of The Wall Street Journal, with the headline: Hugo Chávez and the 47%.

Sunday, May 30, 2010

El Gorila solitario

MILAGROS SOCORRO, El Nacional, 30/05/2010

El régimen no tiene límites para arrojar a la hoguera electoral lo que sea. Si la destrucción de Empresas Polar le reporta un alza de 0,1% en las encuestas, lo hará sin miramientos. Lo estamos viendo.

Es la explicación para el absurdo y cíclico ensañamiento contra la primera empresa de producción de alimentos del país.

¿Chávez odia a Lorenzo Mendoza? Qué va. Es muy probable que le ensoberbezca el hecho de que el joven empresario no haya tenido con el bolivariano más que las escuetas cortesías que se deben a los presidentes.

Y seguramente le atormenta la certeza de que jamás obtendrá de Mendoza más que una fórmula de educación... adquirida en las mejores escuelas.

Pero lo único que le interesa a Chávez es permanecer en el poder; y si los escombros de Empresas Polar avivan la fogata de las ruinas donde sigue mandando, no titubeará para ordenar el primer hachazo.

En los años que Chávez lleva amenazando a Empresas Polar, Lorenzo Mendoza no se ha distraído de sus labores de conducción y producción para contestar. Siempre lo han hecho sus abogados, sus gerentes, en fin, voceros autorizados para rebatir minuciosamente las acusaciones y enfrentar los intentos de intimidación. Son ellos quienes han comparecido ante el Tribunal Supremo de Justicia. En esta ocasión, cuando el autócrata habla directamente de cerrar la empresa, son los trabajadores quienes han salido a responderle. Han visto lo suficiente como para saber que todas las confiscaciones de industrias y empresas por parte del Estado han terminado en cierres. Y los empleados, a la calle. Ya nadie se cree que la estatización supone el paso automático de los trabajadores a la nómina de Pdvsa. Ya son demasiados los trabajadores que se alegraron a la llegada de la Guardia Nacional con una notificación de despojo, porque creían que serían absorbidos por Petróleos de Venezuela, y al día siguiente despertaron en el vía crucis del paro.

Los 31.299 empleados de Empresas Polar están "en pie de lucha", como establecieron en un comunicado, porque no quieren verse en la calamitosa situación de los trabajadores de las industrias básicas de Guayana o de las contratistas petroleras de la Costa Oriental del Lago. Están cebados en las mentiras del régimen y saben que Chávez, cuya experiencia productiva se restringe a la administración de una cantina del Ejército, es el peor patrón imaginable. Eso, cuando no pone a la gente a hacer colas por un destajo. Un trabajador de Polar, desde el más encumbrado hasta el que empezó ayer en mantenimiento, tiene el mejor salario del país en su escalafón; bono vacacional por encima de la ley; utilidades en el máximo de la ley; seguro de HCM para padres, hijos y cónyuge; póliza de vida y accidentes personales; entrega mensual de una caja con los productos de la corporación; acceso gratuito a comedores de muy alta calidad; cestatickets; plan de jubilación; plan vacacional para hijos; juguetes en Navidad para hijos; obsequio y cesta navideña; becas de estudio para trabajadores e hijos; plan de actualización y capacitación; cursos de extensión cultural; gimnasio y áreas deportivas, entre otras ventajas. Destaca la circunstancia de que en Empresas Polar hay un genuino ambiente de respeto y consideración. Inconcebible Mendoza botando gente con un pito o abusos por el estilo.

No por nada Juan Tacoa, presidente del Sindicato Bolivariano de Trabajadores y Trabajadoras de las Empresas de Alimentos, Bebidas, Afines, Similares y Conexos Nacional, en fin, chavista duro, cuando vio que aquellas condiciones podían disolverse en un pantano de franelas rojas, comenzó a hacer declaraciones como: "Los derechos laborales no se negocian, se exigen. Y estamos dispuestos a defender el empleo hasta con nuestras propias vidas". "No vamos a ceder. Estamos dispuestos a encadenarnos y llevar palo si es necesario". "La única relación de Chávez con las empresas es que éstas se arrodillen. Y Polar no lo va a hacer".

La imagen de este drama la componen unos empleados angustiados por la suerte que pueden correr sus familias si el autócrata "va por Polar", como ha bravuconeado. Y enfrentado a ellos, el gorila, con el pecho de tambor, resoplando en su soledad de "revolucionario" verdugo de trabajadores.

El país contiene la respiración porque sabe que los sacrificaría encantado si esas miles de almas afligidas pudieran canjearse por diez minutos más en la jungla donde reina.

Entrevista con Richard Prieto, El Nacional 30/05/2010

Richard Prieto es el presidente del Sindicato de Trabajadores de Cervecería Polar. Le toca permanecer en el ring en un momento de grandes forcejeos. En una esquina, el Gobierno. Y, en la otra, la masa laboral. Nació en Barquisimeto en 1968 y se graduó de bachiller en el Liceo Lisandro Alvarado. Está casado desde hace 23 años. Uno de sus hijos murió en un accidente. Le quedan 2. Trabajó durante 11 años en la embotelladora Marbel. Ingresó a Polar en 2000. Se desempeña como montacarguista o lo que en el organigrama se conoce como operario III. Su tarea consiste en cargar los camiones que salen a la calle y descargar los que llegan. Su paquete mensual es de aproximadamente 5 millones de bolívares. Aparte, goza de otros beneficios: fideicomiso, 4 meses de utilidades, caja de ahorro y un seguro de salud que cubre a toda su familia. Prieto habla en guaro. Lleva colgado su carnet en el pecho como quien porta una medalla de oro ganada en una olimpiada.

­El jefe del Estado dijo el domingo pasado, en Aló, Presi- dente, que los trabajadores que defienden Polar se han colocado de lado de quienes explotan al pueblo. ¿Qué respondería usted? ­

Señor Presidente, nosotros no defendemos ni a la burguesía ni al imperialismo: nosotros defendemos nuestros puestos de trabajo, nuestra convención colectiva, nuestra estabilidad laboral, el pan de nuestros hijos.

Empresas Polar genera más de 32.000 empleos a escala nacional y es el primer contribuyente del país. Esta organización es la que ofrece los mejores salarios en Venezuela y permite a los trabajadores que hagan carrera dentro de ella. Tenemos un buen contrato colectivo. Y eso es lo que nos mueve a mantenernos en pie de lucha. Ninguna burguesía.

­¿No resultaría más conveniente para ustedes que la empresa pasara a manos de un gobierno que proclama el socialismo y que, en consecuencia, debe defender los intereses de la clase trabajadora? ¿No sería preferible esa opción antes que cerrar filas alrededor del empresariado? ­

Nosotros no creemos en ese socialismo participativo que vende el Presidente de la República. Todas las empresas que han pasado a manos del Gobierno están quebradas.

Los trabajadores no tienen, ni siquiera, un contrato colectivo. En Barquisimeto, está el caso de Vengas (gas comunal). Hace cuatro años que el Gobierno la tomó y los trabajadores ahora están clamando por un contrato colectivo.

Cuando funcionaba como Vengas, si a la gente se le acababa la bombonita, llamaba y, a más tardar en 2 días, se la reponían. Ahora pueden pasar 15 o 20 días y no se la reponen. ¿Cómo pretende el Presidente que nosotros aceptemos eso? Los primeros días serán de fiesta, pero después estaremos de luto.

Allí están los casos de Cemex, de Sidor... No queremos ese destino para Polar. Por eso defendemos nuestros puestos de trabajo.

­¿Defienden el capitalismo? ­

No. Nosotros no defendemos el capitalismo: defendemos nuestros derechos laborales, previstos en la Constitución.

Una Constitución de la que el Presidente habla pero que no cumple. Lo que nos permite comer a nosotros, y a nuestras familias, son nuestros puestos de trabajo. Y si tenemos que salir todos los días a defenderlos, lo vamos a hacer. Ojalá acá en Venezuela hubiera no una Polar, sino varias Polar; no un Mendoza, sino varios Mendoza. El desempleo en este país se acabaría. El grupo Polar lo que ha hecho es bendecir al pueblo de Venezuela. Es la verdad.

­Supongamos que la empresa pasara a manos del Gobierno, ¿estaría éste en capacidad de operarla? ­

Sinceramente, no. Y la prueba, repito, es lo que ha ocurrido con las otras empresas que el Gobierno ha tomado supuestamente para echarlas adelante y lo que ha ocurrido es que las ha hundido. Los trabajadores que hacen vida allí están protestando todos los días. Si el Presidente quiere montar una empresa para beneficiar al pueblo, que lo haga con los recursos del Estado, sin expropiar las demás.

Porque él expropia aquí y expropia allá, y quiebra aquí y quiebra allá. Todas las empresas que ha expropiado están en rojo. Y si están operando, lo hacen a media máquina. Sería una catástrofe para el país que Polar pasara a manos del Gobierno.

­¿Por qué una catástrofe? ­

El Gobierno lleva las empresas a la quiebra porque, entre otras cosas, coloca en puestos gerenciales a personas que no están capacitadas. Polar produce 80% de los alimentos del país. Imagínese que la quebraran. ¿Cómo quedaría Venezuela? ¿Buscando importaciones? Lo que se necesita aquí es que haya producción. Y si el Gobierno quiere crear una empresa para competir, perfecto. Pero no de esa manera: expropiando a las empresas operativas y sólidas. No, que lo haga con sus fondos. Yo quisiera que el Presidente me diera el nombre de una empresa que él haya expropiado que sea exitosa. Yo no conozco ninguna. Y no sólo yo: nadie.

­¿Ustedes estarían dispuestos a arriesgar sus vidas para defender sus puestos de trabajo? ­

De ser necesario, sí. No es que queramos ser mártires.

Ojalá no tuviéramos que llegar hasta allá. Pero si tuviésemos que arriesgar la vida, lo haríamos porque de alguna manera dejaríamos un legado para las otras personas que vienen atrás. No estamos pensando nada más en nosotros hoy.

Estamos pensando a futuro.

Vamos a luchar hasta donde podamos para que no se nos arrebate el derecho al trabajo.

El Gobierno tiene que respetar la Constitución. Tenemos que luchar por lo bueno: no podemos ir para atrás. Y la única manera de hacerlo es manteniéndonos firmes en nuestra posición.


­¿Esa decisión de defender a toda costa el derecho al trabajo priva en la mayoría de los trabajadores? ­

Le puedo decir que 500% de los trabajadores tiene esa convicción. Ya no es el cien por cien. En una asamblea que hicimos, tomamos esa decisión.

Y no importa si uno es montacarguista, si el otro trabaja en el área de mantenimiento y el otro es ingeniero. Aquí todos hablamos el mismo idioma: defender nuestros puestos de trabajo. Nos vemos enmarcados en una sola fila: una fila de trabajadores, porque todos somos asalariados y merecemos respeto. Estamos cansados de las groserías y de los insultos.

Nosotros también somos pueblo. Muchos de nosotros, los trabajadores, votamos por el presidente Chávez. Yo no sé por qué él nos ve como si fuéramos burguesitos que traicionamos al país.


­El país dividido en dos toletes que todos vemos (uno a favor y uno en contra del presidente Chávez), ¿no se observa en Polar? ­

Aquí siempre se ha respetado la ideología de todo el mundo.

Si alguien es rojo, verde o azul está en libertad de serlo. Había algunos trabajadores que apoyaban al Gobierno, pero después del 13 de febrero, cuando el presidente Chávez pasó frente a la agencia de Barquisimeto y dijo: "¡Sáquenme esa basura de aquí del centro de la ciudad!", la cosa cambió. Sentimos que basura somos todos. Basura somos todos porque nosotros, orgullosamente, pertenecemos a esta empresa.

El Presidente puede hacer un referéndum consultivo con los 32.000 trabajadores de Polar y creo que no sacaría ni 5 votos a su favor. Le hacemos un llamado al señor Presidente de la República: rectifique. No lo estamos retando, lo único que queremos es que nos dejen trabajar en paz. Hace 107 días que comenzó esta novela. Y nuestros hijos, cuando llegamos a la casa, ya no nos piden la bendición, como antes, sino que nos preguntan: "Papá, ¿los van a expropiar?".

Thursday, April 29, 2010

¡PRESIDENTE, VUELVA AL CABILDO!

La interpelación a Emparan

El 19 de abril de 1810, cuyo bicentenario acabamos de conmemorar, Francisco Salias, interpretando la voluntad popular, conminó al Capitán General Vicente Emparan a volver al Cabildo, máximo cuerpo representativo de la ciudadanía en ese momento. El Ayuntamiento había sido convocado para resolver la confusa situación nacional, a raíz de la crisis de poder originada en España por la intervención napoleónica. Emparan había sido invitado a la reunión capitular y conocía la finalidad de la misma; pero quiso evadir una decisión y por ello se dirigió a la Catedral para asistir a la celebración litúrgica del Jueves Santo.

El Ayuntamiento, además de sus miembros, congregaba en esos momentos a diputados, delegados, de diversos sectores de la ciudadanía, acompañados por una creciente aglomeración popular. Se tenía así una asamblea, la cual, en esa circunstancia, debía abordar la suerte política de Caracas y Venezuela, y, como se percibía en el ambiente, decidir sobre su identidad y futuro como pueblo soberano.

El volver al Cabildo, por parte del Capitán General, significaba enfrentar con realismo la desafiante situación, y responder, con receptividad y lucidez, a las profundas e ineludibles aspiraciones de libertad y autonomía de la Provincia de Caracas y de gran parte de la Nación. El margen de maniobra de Emparan era estrecho, pero su mejor opción no consistía en eludir responsabilidades, sino en enfrentar la crisis y favorecer una salida, la menos traumática posible para todos.

El Cabildo estaba consciente de que la agenda de ese día no la ocupaban intereses simplemente de un estrato determinado de la población o problemas sólo sectoriales por grande que fuesen. Lo que estaba sobre el tapete era cómo recoger, dándoles forma institucional, los anhelos y propósitos autonómicos de un vasto conjunto humano, que el Acta de la Independencia denominaría, al año siguiente, como “la Confederación americana de Venezuela en el continente meridional”. El cuerpo capitular reflejaba y representaba, con acierto y limitaciones, un sentimiento unitario nacional. Se estaba en una etapa germinal y este sentimiento debía traducirse ulteriormente en estructuras socio-económicas, políticas y culturales coherentes con una verdadera unidad. En ese momento, en efecto, persistían discriminaciones y exclusiones, no sólo de hecho, sino también de derecho (afirmación que, a doscientos años de distancia podemos repetir con humildad y reconociendo pecados actuales).

A propósito de estos hechos es oportuno traer aquí a colación lo expresado por la Conferencia Episcopal Venezolana en su reciente carta pastoral sobre el Bicentenario: “…entre el 19 de Abril de 1810 y el 5 de Julio de 1811, los fundadores de la Patria tomaron la difícil decisión de formar la República de Venezuela y proclamaron un hermoso sueño nacional, conscientes de la grandeza del mismo, del sacrificio que implicaba, así como de las limitaciones para llevarlo a cabo”. (No.4).

“Tanto el 19 de Abril como el 5 de Julio—señala este documento—fueron dos acontecimientos en los que brilló la civilidad. La autoridad de la inteligencia, el diálogo, la firmeza y el coraje no tuvieron que recurrir al poder de las armas o a la fuerza y a la violencia. La sensatez en el intercambio de ideas y propuestas respetó a los disidentes y propició el anhelo común de libertad, igualdad y fraternidad”. (No.5). Más allá de la ambivalencia de aquellos acontecimientos, y posteriores procesos, el gran resultado tangible fue nuestro nacimiento como país independiente y la voluntad “…de lograr formas de convivencia y libertad para toda persona sin exclusión… aspiración primordial, pero imperfecta”. (No.9).

Doscientos años después

En verdad, la Venezuela que conmemora su Bicentenario reconoce los límites de aquel sueño y esa aspiración, pues si “de derecho todos estaban incluidos en la esperanza y en la bendición de Dios, invocada para… una forma de convivencia que… fuera ámbito de vida, de libertad y de dignidad para todos, de hecho… la gran mayoría de los sectores populares quedó excluida”(id.), pero, además, tras comenzar en 1998 “…un proyecto… de “refundar” la República… (cuya) ambición no sólo toca el tejido material y organizativo… sino también y, sobre todo, afecta el fondo íntimo, espiritual, del alma nacional” (id. 20), la Patria es hoy, en primera instancia, un país desgarrado, que se desangra e involuciona. Decir esto no significa en modo alguno ser “profeta de lamentaciones y desgracias” e ignorar la positividad tanto del existir mismo de la comunidad nacional en cuanto crisol de razas y pueblos, como de los valores y logros que registra el haber de su peregrinaje. Significa, sí, rememorar responsablemente, dar un aldabonazo a la conciencia de todos mis hermanos para un “despierta y reacciona”, ante la grave crisis que nos amenaza e interpela.

Sin pretender, obviamente, ser exhaustivo, expongo algunos elementos sobresalientes de esa crisis:

1. Venezuela, en efecto, ya no es una como sueño ni una como experiencia de convivencia. Por motivos ideológico-políticos se la ha dividido artificialmente, Por lo menos a la mitad se la califica de apátrida y hasta de antipatriótica, decretándosela excluida del goce pleno de los derechos ciudadanos. ¿Cómo se va a celebrar festivamente, en democracia, el cumpleaños de una República cuya unidad se niega? Ya no se la considera la casa común que soñaron los fundadores, amplia, acogedora, tolerante, pacífica, fraterna, sino el recinto cerrado, exclusivo, único, de una secta maniquea. No ya la gran familia sino un ámbito inclemente de rechazos, y de apartheid superado en otras latitudes. ¡Los Derechos Humanos no son ya de todos los humanos!

2. Venezuela tampoco es ya plural. No se quiere que sea el hogar de un pueblo variado, multicolor, multicultural, donde los diferentes y también los díscolos tienen su lugar. A pesar de que en el Referéndum de 2007 se dijo “no” a la propuesta de convertir la República en un “Estado Socialista”, porque contradice a “la Constitución, y a una recta concepción de la persona y del Estado”—Conferencia Episcopal Venezolana, 19 de octubre de 2007—, se persiste, desde el Poder, en la desobediencia manifiesta al mandato referendario y en la imposición, mediante hechos y “leyes”, de un tal sistema. La Constitución, en efecto, está siendo violada; más aún, no se oculta su interpretación y utilización como simple función del proyecto “socialista”, distorsionándola radicalmente. Está así en juego, obviamente, la legalidad del régimen. El proceso de dependencia de los poderes de uno solo, de estatización global, de centralismo nominalmente comunitario, de hegemonía masificante, acelera su marcha en los distintos campos de lo económico, lo político y lo ético-cultural. La democracia es, por el momento, soportada, pero está acosada, paulatinamente, por un voluntarismo “revolucionario” de vocación autocrática y “mesiánica”, y de desconocimiento o desvirtuación del derecho del hombre.

3. Venezuela ya no es ámbito de vida. Somos un país en monstruosa hemorragia culpable. Ocupamos lugar destacado en el mundo en materia de violencia y criminalidad. Nuestras calles son escenario de incontrolada delincuencia e impunidad; nuestras morgues, abarrotados lugares de doloroso compartir; nuestros juzgados y tribunales, recintos de injusticia por corrupción de venalidad o politización; nuestras cárceles recintos de inhumanidad, antítesis de reeducación, antesalas de muerte. Todo esto no era totalmente inédito, pero se ha exacerbado exponencialmente, al tiempo que el gobierno, de palabra y obra, siembra violencia cuando descalifica, injuria, amenaza y discrimina; cuando exhibe y acrecienta su arsenal bélico, radicaliza la militarización de la población y acentúa la represión de la disidencia. El lema “Patria, socialismo o muerte” es la correspondiente consigna militarista necrófila, de trágicas memorias históricas. No faltan quienes ante la galopante e irrefrenada inseguridad se plantean el interrogante de si ella no correspondería a una política de Estado, tendiente a que muerte y miedo conduzcan a una parálisis que facilitaría la sumisión de la ciudadanía.

4. Venezuela ya no es una nación en “vías de desarrollo. Tenemos un petrocapitalismo de Estado, con liberalidades selectivas hacia afuera y populismo dentro. Motivos ideológico-políticos y el afianzamiento del poder privan sobre las verdaderas necesidades y aspiraciones de la población. Todo ello, unido a una ineficaz, ineficiente y dolosa gestión, está llevando a la caída de la producción nacional, del abastecimiento y del consumo, agravada por crisis inéditas previsibles en los servicios eléctrico e hídrico, configurando un cuadro de carencias y dependencia, objetivamente funcional también al “Proyecto” de concentración y control.

5. Venezuela ya no es respetada en su alma e identidad. La subjetividad y centralidad, la moralidad y espiritualidad de la persona humana se diluyen, para privilegiar la base material productiva y lo simplemente colectivo-estructural, literalmente “alienantes”. Se habla de refundar el país. ¿Sobre qué valores? El “socialismo del siglo XXI” (de creciente referencia marxista-leninista y con confeso modelo castro-comunista) se erige como fin y criterio supremos; se absolutiza y sacraliza la “Revolución”, hecha régimen establecido, convirtiéndola en norma definitiva de lo verdadero y lo bueno. Y todo esto tiende a personificarse en el líder máximo, inobjetable, inapelable, insustituible, omnipotente. En este marco se reformulan los símbolos, se rehace la memoria histórica y se decreta alianzas o mancomunidades con otros Estados, al margen de sentimientos nacionales y populares; se monopoliza la comunicación social, se reestructura la educación, la mentira se hace anti-cultura, se redefine el arte, se instrumentaliza lo religioso.

Volver al Cabildo

A partir de esta celebración del Bicentenario del 19 de abril, considero, pues, un urgente deber de conciencia, como ciudadano, creyente y obispo, retomar la interpelación de Francisco Salias e instar al comandante Hugo Chávez Frías: ¡Ciudadano Presidente, “vuelva usted al Cabildo”!

Le hago este llamado, con el debido respeto a la investidura y a la función, pero también con la claridad y la sinceridad que me exige, desde mi fidelidad a Dios y a mi conciencia, el servicio a Venezuela. Lo hago con esperanza creyente, sabiendo que Dios nos ama a todos, sin excepción, y nos ayuda en cualquier circunstancia a rehacer caminos para el mayor bien de nuestro prójimo. Lo hago también sin juzgar intenciones—cosa que sólo a Dios corresponde—ni considerarme sin responsabilidad respecto de los males que sufre el país. Lo hago, finalmente, sin pretender infalibilidad en mis apreciaciones. Sólo quiero y debo servir.

¿Qué significa hoy “volver al Cabildo”? Ante todo, no se trata de una vuelta “mecánica o anacrónica” a formas u organismos desaparecidos o históricamente datados, sino fidelidad creadora, memoria crítica, despertar consciente, sueño esperanzador.

En pocos puntos le sintetizaré lo que entiendo por ello.

1. Volver a la unidad de la Patria. Esta unidad no podría ser pseudo-armonía etérea o bucólica, tampoco uniformidad monolítica ni homogeneidad masificadora, asfixiantes, sino compartir plural, diversificado. Esto obliga a promover la efectiva participación de todos, individual y grupalmente considerados; a impulsar la solidaridad que integra, así como la subsidiaridad que estimula y conjuga la actividad de los cuerpos sociales intermedios, articulándola con la tarea que corresponde al Estado, en aras del bien común y de su punto culminante: la paz en la justicia y la verdad. Esto recuerda y exige, en lo concreto y cercano, saldar una deuda pendiente con nuestra memoria histórica integral y una responsabilidad con hombres y mujeres reales caídos, mutilados, exiliados, presos o absueltos, convocando a una “comisión de la verdad” sobre los sucesos de Abril 2002. Tarea prioritaria de un Presidente es, en efecto, buscar la cohesión, la confraternidad de todos los ciudadanos, por encima de distingos de cualquier género, con miras a un trabajo corresponsable y compartido para lograr el progreso material, moral y espiritual de la Nación. El Primer Magistrado lo es de todos los venezolanos, no de un “proyecto”, ideología o partido, sino de una sola y misma patria. Nada debe estar más presente en la función presidencial que la prédica y acción convocantes, congregantes, a todos, de quienes es, a la vez, mandatario y servidor (y quienes, si pragmáticamente a ver vamos, son también contribuyentes que pagan los gastos presidenciales).

El retorno a la unidad es volver a la gente con miras a una convivencia ciudadana, viva y polícroma. Esto implica romper el encierro y la polarización en el yo, una idea o la secta. Liberar al país del símbolo por antonomasia de toda hegemonía oficial, y que arbitrariamente secuestra el tiempo y la privacidad del pueblo soberano: las “cadenas”. Abrirse al compartir ciudadano y a las preocupaciones de la entera comunidad; al diálogo sereno y a la discusión respetuosa, que tendrían expresión simbólica en una impostergable iniciativa de reconciliación nacional y en el debate civilizado de un “cabildo” (Asamblea, Gobernaciones, Alcaldías, Comunas) multicolor.

2. Volver a Venezuela como ámbito de vida. Recordemos que el primer instinto es el de conservación y el derecho primordial humano es el de la vida. La primera tarea de una sociedad es la de preservar y resguardar la supervivencia de sus miembros. El primer deber de un Estado es asegurar y favorecer la salud física, mental y moral de sus ciudadanos. De allí lo necesario y urgente de promover una cultura de la vida, frente a la proliferación y arraigamiento en muchas formas de una anticultura de muerte. En documento sobre La violencia y la inseguridad publicado a raíz de su última asamblea plenaria, el Episcopado expresó lo siguiente: “Es un deber de la ciudadanía exigir a los poderes del Estado, principalmente al gobierno, que cree las condiciones necesaria para que el derecho a la vida, a la integridad física, a la protección a la propiedad, al libre tránsito, entre otros, sean derechos al alcance de todos. Actualmente, la respuesta ante la violencia social es el miedo, que nos lleva a encerrarnos y a protegernos, a desconfiar de todos. Sálvese quien pueda y como pueda, parece ser la consigna ante un Estado indolente y cómplice” (No. 12). Volver a la vida es asumir prioritariamente y con decisión la defensa de la vida integral de los venezolanos, de todos los compatriotas hastiados de la delincuencia, irreductibles ante la impunidad, militantes contra toda prepotencia que descalifica y excluye, que pretende penalizar expresiones legalmente reconocidas o descalificar reclamos judicialmente garantizados. Volver a la vida es reconocer al otro como persona, creado a imagen y semejanza de Dios y portador, por tanto, de derechos inalienables; merecedor de respeto a su integridad física y moral, a la promoción y defensa de sus derechos inalienables, a la solidaridad con él, especialmente si es pobre y necesitado; es trabajar por la fraternidad y la paz, sobre el fundamento de la verdad y del bien. A quien preside la República le toca en esta tarea una responsabilidad de primer protagonismo. De allí que le corresponde acercarse con amorosa sencillez a las personas concretas, con sus logros y frustraciones, sus alegrías y tristezas, sus derechos humanos inalienables, su anhelo muy sentido de vivir en paz y seguridad, sin un continuo sobresalto y zozobra, y una permanente y agotadora confrontación verbal de tono militarista y nihilista, e iniciativas sociales con proclamas belicistas.

3. Volver al progreso en el marco de la Constitución. El pueblo venezolano se la ha dado como expresión de su soberanía; ella ilustra y garantiza el Estado de Derecho para todos, la estabilidad jurídica de las instituciones y el bienestar integral de la Nación. La Constitución, establece, en su letra, el marco normativo tanto de la ciudadanía para el ejercicio de sus derechos y deberes, humanos y cívicos, como del Estado y de sus órganos, servidores de aquélla; y en su espíritu encarna el consenso fundamental de convivencia, el pacto social de principios y valores compartidos. Es necesario y urgente rescatarla, no sólo como “ley de leyes” y paradigma de toda legalidad, sino también para revalorizar la función humanizadora, radicalmente ética, del derecho. Según el artículo 2 de nuestra Carta Magna, “Venezuela se constituye en un Estado democrático y social de Derecho y de Justicia, que propugna como valores superiores de su ordenamiento jurídico y de su actuación, la vida, la libertad, la justicia, la igualdad, la solidaridad, la democracia, la responsabilidad social y en general, la preeminencia de los derechos humanos, la ética y el pluralismo político”. Sobre estos principios fundamentales ha de construirse el progreso integral y compartido que requiere el país, el cual exige, además, la participación de todos los ciudadanos, grupos y entidades sociales, cuya iniciativa es indispensable acoger y promover, evitando exclusiones y sumando esfuerzos.

4. Volver a Venezuela. Apreciando sus raíces; haciendo memoria, crítica sí, pero fiel, realista y comprensiva, de su pasado; aceptando con humildad que somos herederos de “héroes y villanos”, no pretendiendo recomponer al arbitrio árboles genealógicos, practicar saltos antihistóricos ni violentar la biografía o el mensaje de los antecesores. No se puede pretender una refundación del país, pasando por encima de la identidad del pueblo; vaciando el alma nacional de sus vivencias espirituales y religiosas; minusvalorando el vecindario natural y la fisonomía cultural para priorizar extrañas alianzas; copiando modelos ideológico-políticos fracasados y lejanos a la idiosincrasia y a los verdaderos intereses venezolanos. Volver a Venezuela entraña también preocuparse ante todo por la propia Nación, no cayendo en aquello de “luz en la plaza y oscuridad en la casa”. La solidaridad internacional tiene que liberarse de tentaciones criptoimperialistas favorecidas por la potencia petrolera, de un lado, y recaídas neocolonialistas por sujeciones ideológicas, del otro. Venezuela es y ha de ser de todos como casa común y ámbito de acogida fraterna.
………

“Volver al Cabildo” exige, de modo prioritario y patente, que asuma Usted su responsabilidad de Presidente de la República. Este delicado cargo implica la escucha y dedicación a todos los venezolanos, trabajando por su unión en pro del bien común nacional. Nada más contradictorio con ello, que la identificación, implícita o explícita—y, peor, cuando se la exhibe—con sólo un sector de la población, despreciando y marginando a los demás, con base en motivos ideológico-políticos, raciales, religiosos o de cualquier otro género. El Presidente lo es, de verdad, cuando respeta a los ciudadanos “no a pesar de”, sino “precisamente por” sus diferencias, conviviendo en la diversidad comprensible e inevitable de una sociedad democrática, pluralista. Cuando tiene el reconocimiento de todos: los que lo eligieron y los que no votaron por él o lo adversan, pero que, en todo caso, deben y necesitan percibirlo sensible, cercano, humano, como su Presidente. De otro modo, está en juego la legitimidad de su ejercicio como mandatario.

La “vuelta al Cabildo”, Ciudadano Presidente, no podría menos que acarrear al país la alegría del reencuentro de los venezolanos, con la esperanza de lógicos frutos: progreso compartido, vigencia de la justicia y el derecho, fraterna solidaridad, paz estable, cultura de civilidad.

Como cristiano pido a Dios por Usted, para que, superando obstáculos y no dejándose amilanar por dificultades, prejuicios e intereses, presentes y pasados, pueda contribuir eficazmente, desde su alta responsabilidad, a reencauzar a esta nación por el camino de la unidad, en la verdad y la paz, la cual Cristo Jesús enfatizó en la Última Cena, en perspectiva religiosa, como valor máximo, y Simón Bolívar subrayó, en su postrer mensaje, como condición de solidez y progreso de nuestros pueblos. ¡Señor Presidente, vuelva al Cabildo!

En Caracas, el 24 de abril de 2010


R. Ovidio Pérez Morales

Entrevista de Monseñor Ovidio Morales por Milagros Socorro

El Nacional, domingo 26 de abril de 2010.

"Venezuela padece de una ineficaz, ineficiente y dolosa gestión"


" La Patria es hoy un país desgarrado que se desangra e involuciona", así resume monseñor Ovidio Pérez Morales la situación del país, en carta abierta, titulada "¡Presidente, vuelva al Cabildo!", que hará pública este lunes, a través de la dirección de Internet: www.perezdoc1810.blogspot. com.

El documento de cinco puntos tiene al presidente Hugo Chávez como interlocutor. Allí le dice: "Venezuela ya no es una. Por motivos ideológicopolíticos se la ha dividido. Por lo menos a la mitad se la califica de apátrida, decretándosela excluida del goce pleno de los derechos ciudadanos".

El segundo ítem establece: "A pesar de que en referéndum de 2007 se dijo NO a la propuesta de convertir a la República en un Estado socialista, se persiste desde el poder en la desobediencia manifiesta a ese mandato... La Constitución está siendo violada, no se oculta su utilización como simple función del proyecto `socialista’... Está en juego la legalidad del régimen". En el tercero, monseñor Pérez Morales aborda la inseguridad ciudadana y resume: "(...) el Gobierno siembra violencia cuando descalifica, injuria, amenaza y discrimina... No faltan quienes, ante la galopante inseguridad, se preguntan si ella no correspondería a una política de Estado, tendiente a que muerte y miedo conduzcan a una parálisis que facilitaría la sumisión de la ciudadanía".

En el punto 4, el arzobispo afirma: "Una ineficaz, ineficiente y dolosa gestión está llevando a la caída de la producción, del abastecimiento y del consumo, agravada por crisis inéditas y previsibles en los servicios eléctrico e hídrico, y configura un cuadro de carencias y dependencia". Y en el apartado 5, alude a un "líder máximo, inobjetable, inapelable, insustituible, omnipotente", al que recomienda "preocuparse por la propia nación, no cayendo en aquello de luz para la calle y oscuridad para la casa".

Ovidio Pérez Morales fue alumno de monseñor Rafael Arias Blanco, arzobispo de Caracas el 1° de mayo de 1957, cuando escribió una carta pastoral que al ser leída en las todas las iglesias del país elevó la moral de la disidencia y contribuyó a la caída de Pérez Jiménez casi un año después. "Siempre lo he tenido como modelo", dice Pérez Morales.

­Su pronunciamiento es más duro que el de su maestro. ­Sí, porque la situación, desgraciadamente, es más dura.

Pero me atrevo a decir que en lo sustancial de esta declaración, formulada ante la circunstancia bicentenaria tan importante para el país, no voy más allá de lo que los obispos de este país han expresado en sus documentos de los últimos años e interpreto su posición frente a la actual circunstancia.

­Se diría que está a Dios rezando y con el mazo dando. ­En el sentido de pedir a Dios que ayude al país, al tiempo que asumo el compromiso ineludible que en este momento nos toca por el bien de la nación.


­¿Qué supone para usted asumir un compromiso como el que implica su carta? ­Primordialmente, hacer todo lo posible desde el punto de vista individual, grupal e institucional por rehacer la unidad del país. El principal problema de la Venezuela del bicentenario es la división del país. Estamos como en una jaula de fieras, arañándonos e hiriéndonos, cuando tendríamos grandes posibilidades de avanzar unidos mediante el reencuentro y las redes de colaboración.


­El Presidente asegura que no hay reconciliación posible. ­Esa posición abre la puerta a la desesperación de la ciudadanía, al descuartizamiento del país. Uno se pregunta si esa imposibilidad de encuentro fue lo que soñó Bolívar, cuya invocación en Santa Marta fue, precisamente, al cese de los enfrentamientos y la consolidación de la unión para bajar tranquilo al sepulcro.

­Usted mismo no elude la confrontación. Su documento expresa juicios muy duros con respecto al Gobierno y al Presidente. ­Me he visto en la obligación porque quiero a este país y un futuro feliz para él. La verdad es dura pero puede ser la condición de una sanación real. Yo recojo el sentir de mis hermanos obispos, quienes, durante la etapa democrática, hicieron un seguimiento de la situación y advirtieron sobre una serie de situaciones. Si se los hubiese escuchado, otra habría sido la suerte del país. Los obispos hablaron con sentido profético en momentos neurálgicos del país: ante el boom petrolero de los setenta, ante el malestar creciente de los ochenta y en las crisis planteadas en los noventa. Creo que se hace un gran aporte denunciando situaciones, proponiendo salidas positivas y, por supuesto, comprometiéndose en el servicio del país.

­Da la impresión de que después de este pronunciamiento suyo no hay vuelta atrás con el Gobierno. ¿Esa es la idea? ­La idea no es la ruptura. Yo, como obispo, asumo la posición del Episcopado de hacer lo posible y lo imposible por abrir espacios de diálogo.

No solamente entre el Episcopado y el Gobierno, sino entre los diversos sectores de la nación. No podemos claudicar convenciéndonos de que la reconciliación es imposible. La reconciliación supone conversión, otro talante personal y colectivo: yo me reconcilio adoptando posiciones de tolerancia, apertura y respeto. Debo añadir que rezo todos los días por el Presidente y por el bien del país.

Eso me ayuda a liberarme de sentimientos negativos y de animadversión.


­No será que la conversión que usted sugiere pasa por la renuncia del Presidente? ­El documento es una invitación a una vuelta al Cabildo del señor Presidente, que traería la alegría del reencuentro y frutos muy positivos de progreso compartido, de vigencia de la justicia y el derecho, de solidaridad y de paz. Una vez pedí respetuosamente la renuncia de un presidente: al doctor Jaime Lusinchi, a quien le expuse que si quería divorciarse y casarse de nuevo, lo más conducente era que renunciara y lo hiciera al margen de la primera magistratura. Para responder su pregunta: no estoy pidiendo la renuncia del Presidente, exijo que sea de verdad mi presidente y el de todos los venezolanos. Asumir esa responsabilidad sería volver al Cabildo.


­Por menos que eso, está preso Oswaldo Álvarez Paz.


¿Está usted preparado para la cárcel? ­No. Yo no estoy preparado para la cárcel. Pero el señor Jesucristo nos enseñó que el asumir con conciencia y decisión un camino no excluía situaciones de persecución; y él mismo no murió en un lecho de rosas. Ojalá nadie fuera perseguido en este país...

Hablando de presos, conservo como algo muy significativo una carta que me escribió el comandante Chávez desde

­¿Qué edad tiene usted? ­En junio cumplo 78 años.

­Este paso al frente que usted ha dado, ¿tiene que ver con su edad? ­¿Ha adquirido más valentía? ­Un poco más de sabiduría.

Y, definitivamente, más desprendimiento. Yo no tengo nada que buscar en el plano humano. Desde luego, eso no me lleva a conducirme con ligereza, sino, al contrario, a ofrecer un aporte que me siento obligado a dar, porque de eso se me pedirá cuentas en la última hora. No quiero ser reprobado por no haber cumplido con mi deber.


Yare, agradeciendo lo que había hecho junto con el Episcopado en defensa de los derechos humanos de él y de sus compañeros del golpe de Estado de 1992. En ese momento lo hicimos como un deber, así como ahora intervenimos como un deber.

­A esta edad, con gran experiencia acumulada, uno se vuelve más lúcido, sereno y sensible. Uno quiere que haya una Venezuela mucho mejor, más fraterna, más unida. Venezuela padece de una hemorragia que debe conmovernos a todos. No podemos callar ante el sufrimiento de tantos venezolanos víctimas de la delincuencia, homicidios, secuestros y robos. Lo primero que tiene que ofrecer un gobierno es seguridad. Y no es el caso.

Wednesday, February 10, 2010

CUBAZUELA

Teodoro Petkoff

Tal Cual, 9 de Febrero de 2010


Chacumbele (nunca más apropiado el apodo, proveniente, precisamente, de una vieja guaracha cubana), en uno de sus tópicos más reiterativos, se la pasa tronando contra lo que denomina "entrega de soberanía", que, según su arbitraria y sesgada versión de la historia patria, habría sido norma de conducta de los gobiernos anteriores al suyo. Sin embargo, se puede afirmar que en el devenir de nuestro país nunca ha habido algo que se parezca más obscenamente a una entrega de soberanía que la que el gobierno "revolucionario" ha hecho con Cuba. Con ciertas reservas, se puede admitir la presencia de médicos y entrenadores deportivos cubanos en nuestro país, pero lo que ocurre en otros ámbitos del Estado es completamente inaceptable, porque configura una verdadera injerencia de otro país en el manejo de los asuntos nacionales.

Funcionarios del gobierno cubano están presentes hoy en notarías y registros, y también en áreas de alta sensibilidad estratégica, como la FAN y los organismos de inteligencia, amén de los de identificación. Se les encuentra hasta en Inmigración, en Maiquetía. Esto sí que constituye una real entrega de soberanía. Ningún país que se respete acepta tamaña intromisión extranjera en sus instituciones más delicadas. Encima de esto, la presencia de "asesores" cubanos en los ministerios de Salud y Educación, así como en Cantv y Corpoelec, es tan abierta y abultada que se hace realmente ofensiva hasta para los chavistas, que son, precisamente, quienes hacen llegar datos sobre esa anómala e insultante situación. Hay ministros cubanos que se instalan aquí durante meses y despachan como si estuvieran en La Habana. ¿Soberanía?


Ya una vez dimos cuenta del agraviante episodio que le tocó vivir a un ciudadano venezolano, quien a raíz de un problema con su pasaporte, fue citado al cuarto piso de la Onidex, en Plaza Miranda, donde fue interrogado, durante tres horas, por dos funcionarios cubanos.

Hace poco, uno de los asistentes nos habló de una reunión en un alto organismo de la FAN, presidida por un general, donde se habrían hecho presentes tres sujetos de civil, dos de los cuales no abrieron nunca la boca, pero el tercero, que resultó ser un coronel cubano --obsequiosamente saludado e identificado como tal por el general--, asumió de inmediato la conducción del cónclave, avisando que lo que allí se tratara, supuestamente, él lo informaría de manera directa a los Altos Oídos. ¿Soberanía? Puede ser que Chacumbele, en su infinita alienación cubanoide, crea que esto es parte de la "solidaridad" entre gobiernos "revolucionarios", pero los mortales corrientes y molientes vemos esto con ojos nada indulgentes.

Cuando un gobierno autoriza la presencia de funcionarios de otros en áreas decisivas de la seguridad del Estado sencillamente está haciendo una cesión de soberanía, cualquiera sea el nombre rimbombante y "bolivariano" que se le quiera dar. Tan simple como eso. Puesto que Chacumbele utiliza con frecuencia el término "traición a la patria", para referirse a la situación que, según él, existía antes de su advenimiento al poder, no tenemos inconveniente, por nuestra parte, para utilizarlo como patrón de medida ante lo que hoy ocurre.

Tuesday, August 25, 2009

Es Culpable

EL NACIONAL - Domingo 16 de Agosto de 2009

Milagros Socorro

Absolutamente nada de lo que aparece en el show Aló, presidente es espontáneo. Todo está cuidadosamente planificado y vigilado por los "asesores" cubanos. Si en los primeros tiempos del maratónico el pueblo logró colarse por alguna mínima hendija para manifestar sus expectativas o descontento, hace años que eso es inconcebible. No hay manera de que ningún venezolano logre colar una palabra a través de la férrea muralla que constituye ese tinglado audiovisual. La aparición, pues, de una pobre mujer afirmando que su hermana parturienta había sido "ruleteada" por varios centros asistenciales sin conseguir atención en ninguno de ellos, es un segmento más dentro del espectáculo.

Una de las muchas variedades que allí se presentan, entre las canciones y declamaciones del golpista del 92, los regaños a trabajadores, las humillaciones a ministros y los insultos a demócratas venezolanos, proferidos por delincuentes de prontuario internacional, como Ortega, el violador.

La supuesta denunciante, vestida de rojo desde el gorro hasta donde llega cámara, hizo su parte contando el vía crucis de su hermana como si se tratara de un hecho aislado, algo excepcional que había ocurrido quién sabe por qué azar y en qué fisura del sistema de salud; sin mencionar ni por asomo que el peloteo de parturientas pobres en el país es un hecho habitual y que configura un cuadro cotidiano de violencia institucional, puesto que el Estado no sólo no garantiza la vida de la mujer embarazada, del feto ni del recién nacido sino que ejerce contra estos un sistemático maltrato y violación de sus derechos consagrados en la Constitución.

Al concluir la participación de la figuranta, Chávez se lamió los bigotes: ahora venía su actuación. Con los tics que ya le conocemos (los que se le alborotan cuando miente, agitándole el rostro como si un rebaño de polillas se le hubiera desparramado por las facciones contrayéndolas), fingió sorpresa: ah, él ignoraba completamente que eso estuviera pasando. "No entiendo", dijo, con el más puro acento del barrio habanero de Luyanó. Por cierto, ¿cuántos mandatarios habrá en el mundo que hablen con entonación propia de un país extranjero? Enigma.

Embalado en su impostación, Chávez se finge indignado. Él no sabía nada, él botó a Mantilla del Ministerio de Salud porque lo hizo ruborizar con tanta adulación. Balbucea algo acerca del Hospitalito (como siempre, su respuesta a los grandes males nacionales es la mingoña militar, la ínfima parcialidad a la que se limita su conocimiento del país). Y despliega los modales de Idi Amín: ¡Mi médico, que la atienda! ¡Ministro de la Defensa!, zarandea, como diciéndole "ya que estás sin oficio"... en fin, presenta la trágica situación como algo que ocurre a espaldas de él; y que, al percatarse de ello, porque la mujer de rojo se ha presentado en su show para informarlo, toma medidas. El teatro se monta para hacer ver que Chávez no tiene la culpa, no es responsable porque no sabe nada y, cuando se entera, se ocupa; y la prueba es que gobierna en cámara, la gente lo está viendo, no pueden decir que no hace nada ante el horror de las mujeres pobres pariendo en las calles después de que les han tirado la puerta de los depauperados hospitales en la cara. En su circo hace como que resuelve un caso. El público aplaude. Y las demás, que se jodan.

Ni una palabra para las centenares de madres pobres que, según la investigadora Laydes Ocanto, mueren por: 1. Baja cobertura de atención prenatal. 2. Falta de accesibilidad y calidad de los servicios. 3. Baja calidad de la atención y falta de capacidad resolutiva de las emergencias obstétricas. En su trabajo, Ocanto señala que en 2004, según la Organización Panamericana de la Salud, Venezuela experimentó una tasa de mortalidad materna de 59,9 fallecimientos maternos por 100.000 nacidos vivos, cifra superior a la experimentada por países como Canadá (3,8 para 2001), Chile (7,8 para 2003) y Costa Rica (30,5 para 2004). Cinco años después, con el cierre parcial de la Maternidad Concepción Palacios y el deterioro generalizado de la salud pública, esa espeluznante cifra debe ser superior.

Ahora la única parturienta victimizada es la que fue favorecida por el gobierno mediático de Chávez; las otras, las que integran el drama social, son mediáticas a secas. Una paradoja cruel, que terminará arrasando al culpable.

Monday, March 02, 2009

EL INSTRUMENTO DEL MIEDO

Teodoro Petkoff
Tal Cual, March 2, 2009 editorial


El funcionario de la Orquesta Gran Mariscal de Ayacucho que llamó al productor de El violinista sobre el tejado para cancelar la participación de la orquesta en el famoso musical, no recibió ninguna orden ni ninguna llamada "de arriba" para proceder como lo hizo. Actuó, es lo más probable, de motu proprio, suponiendo que tal cosa era lo "políticamente correcto", dentro de los parámetros ideológicos establecidos por el régimen. Y es precisamente ésto lo que hace tan dramático, incluso tan trágico, lo sucedido.

El régimen político venezolano no puede ser definido, al menos por ahora, como totalitario, pero casos como este, por aislados que parezcan, comienzan a ser síntomas de una enfermedad en la sociedad. Cuando en un cuerpo social el miedo comienza a ser el principio activo del comportamiento de sus integrantes, es porque se está asomando en el horizonte el temible espectro del totalitarismo, del control del pensamiento colectivo, de la sociedad misma, y no tan sólo de sus poderes públicos. El miedo, inducido desde el poder, paraliza a las sociedades, las anestesia, insensibilizándolas ante la "banalidad del mal", que dijera Hanna Arendt. La humanidad conoce estas experiencias terribles. Cuando un modesto funcionario público estima como "normal" suspender la actuación de la orquesta en una obra porque esta es "judía", y lo hace porque "supone" que eso podría causarle problemas con el gobierno, que es quien financia a los músicos, estamos ante la presencia difusa del miedo, como instrumento de control social.

Estamos ante la invasión, por el Estado, de los propios fueros del espíritu y de la voluntad humana. Este episodio no es el de activistas políticos ­intoxicados por un discurso que navega sobre dos mil años de antisemitismo­, que hacen pintas en los muros de una sinagoga o lanzan bombas contra ella; tampoco se trata de un grupo de delincuentes que intenta dar un sesgo "político" al asalto a la sinagoga de Maripérez. Ahora se trata de un modesto burócrata, de un grisáceo empleado público, que, desde su escritorio, asume el antisemitismo como justificación de su conducta, porque ­y así lo arguye­ "el gobierno tiene una bronca con el Estado de Israel". Hoy son los judíos las víctimas del apartheid, pero desde la presidencia se trabaja incansablemente para meter en un gueto a porciones enormes de la sociedad, sobre la cual llueven implacablemente (des) calificaciones de "antipatria", de "pitiyanquis", de "oligarcas", que van en el mismo sentido de las que motejan a la política de Israel como propia de "descendientes del pueblo que mató a Cristo", tal como dijera el presidente recientemente. Por fortuna, nuestra sociedad posee anticuerpos democráticos que han hecho posible, hasta ahora, ponerle la mano en el pecho a Chacumbele, impidiendo que el proyecto de control total de la sociedad haya podido cuajar. Pero cuando el miedo empuja a conductas tan irracionales como las del funcionario de la Orquesta Gran Mariscal, hay razones para hacer sonar todas las alarmas.

Frente a hechos como este no se puede permanecer en silencio. Es un deber moral no callar.

Sunday, November 23, 2008

MÚSICA Le temen a las sanciones gubernamentales

Las grupos gaiteros silenciaron sus ánimos de protesta

Los intérpretes prefieren letras jocosas, alejadas de los temas políticos, para evitar la censura


ANDREÍNA MARTÍNEZ SANTISO
anmartinez@el-nacional.com

Con mucho pesar, lo admiten.

"Ya no hacemos gaitas de protesta", dicen varios de los líderes de las agrupaciones del género musical que reina especialmente durante la temporada decembrina en el país.

Ahora, los conjuntos optaron por cantarle a la Navidad o a situaciones humorísticas, antes que alzar sus voces para referirse abiertamente a temas políticos, como lo hicieron durante muchos años.

"La Ley de Responsabilidad Social en Radio y Televisión prohíbe letras de protesta, de doble sentido, así que no las emiten en la radio. Si las emisoras no las difunden, entonces no recibimos ganancias", expresa Álvaro "Cuchillo" Durán, director de Melody Gaita, agrupación que calentó la sangre de Jaime Lusinchi con el tema "La gata blanca".

Con dolor, el músico acepta que por ese motivo este año lanzaron un tema jocoso, "La gallina vieja", que no tiene nada que ver con política. "La última canción que hicimos reflexiva fue `¿Por qué?’, que denunciaba la inseguridad en el país. No mencionábamos directamente al Gobierno, sino que la indiferencia no siguiera matando a la gente de esa forma. El tema estuvo sonando en la radio. Me llamó el director de una emisora, me dijo que lo estaban presionando y que tenía que cambiar la canción para evitar sanciones. Lo único que te puedo decir es que la reemplazamos por `La cola’, que habla del tráfico".

–¿Siente que las agrupaciones se censuran?
–Sí, porque los temas no pueden ser colocados en las emisoras. En vivo sí, pero en la radio no. Eso nos afecta en el sentido de que no podemos protestar por lo malo. Ahora no podemos poner nuestro granito de arena como lo hacíamos antes, musicalmente, como eco del pueblo.

El líder de Maragaita, Javier León, coincide con Durán en que es riesgoso componer canciones de protestas porque las pueden vetar en la radio. "Muchas agrupaciones y compositores tienen temor a ser repelidos. El panorama ha cambiado desde que se aprobó la ley. Sólo 1% de las gaitas que han salido son reflexivas, porque hay agrupaciones que de por vida son protestonas y se lanzan al ruedo".

Uno de esos grupos es Barrio Obrero de Cabimas, que dice ser el único conjunto de gaitas que no ha bajado la lírica. De hecho, grabaron este año "¿Dónde queda eso?", una canción que en cada estrofa se pregunta dónde hay alimentos, seguridad y justicia.

El autor de la letra y director del grupo, Alejandro "Nano" Silva, señala que el tema de la gaita está basado en la fantasía, que no quieren sectorizar la protesta, sino hacerla universal para que la canción tenga vigencia con cualquier gobernante que no escuche a la población.

"Hemos sido un grupo protestatario en los 53 años que tenemos de fundados, siempre hemos grabado sin importar colores. Por ejemplo, en 1989 lanzamos `Un ojo dimos’, sobre el caso de Carlos Andrés Pérez. Fue un tema que movió a toda Venezuela.

Los esfuerzos se pierden cada vez que nos vetan. Hemos llegado a hacer promoción a emisoras que tienen tachada la canción. La protesta es importante porque ése es el origen de la gaita, su esencia. Un ejemplo claro es `La grey zuliana’, de Ricardo Aguirre, el himno de los gaiteros. Todos los años hemos sacado un tema de protesta y lo seguiremos haciendo", indica.

El músico Ricardo Portillo, que desfiló por grandes agrupaciones como Rincón Morales, Guaco, La Colmena, La Nueva Era y Cardenales del Éxito, afirma que el ánimo de los compositores es el mismo: "Tengo una cantidad de gaitas de protesta, pero no las grabo.

Creo que hay una autocensura. Los tiempos han cambiado. Las emisoras tienen miedo a que las cierren. Así que, si sólo vamos a sonar tres meses en la radio, las hacemos ligeritas".

"El tema `A quien pueda interesar’ lo escucha todo el mundo por Internet y lo tienen en los celulares, pero en la radio no suena. Lo promocioné en las emisoras y algunas lo colocaron. Explicaba la visión que había en Venezuela. En la cuarta república había una rivalidad sana, no como ahora que hay una división", dice Portillo.

Silva considera que el silencio de los grupos gaiteros va a afectar el panorama del género. "Definitivamente, va a dejar una marca, quizá no de manera importante porque hay otras vías musicales que están penetrando la gaita, como el merengue, la salsa, el reguetón, incluso el vallenato. Sé que los grupos están buscando cautivar al público juvenil y por eso se dedican más a temas del amor. Al protestar, hablas de las cosas íntimas del país y no lo puedes internacionalizar tanto. Eso le ha dado menos importancia a lo que es la protesta en la gaita. Pero, como tradicionalista, pienso que sí va a tener su impacto".

Friday, November 07, 2008

Ganó la inteligencia

La victoria de Obama es el revés más grande que ha sufrido la anti-política y el anti-intelectualismo que dominan el mundo, de los que Berlusconi, Sarkozy y Chávez son los más dignos representantes

Paula Vásquez Lezama
París/Francia
Para Natacha Gómez

La frase no es mía sino de una crónica de Vittorio Zucconi del diario La Repubblica de Roma que celebra el triunfo del candidato demócrata el 4 de noviembre. Los lectores franceses de Le Monde manifestaban algo parecido en el sitio web del diario, pero de manera bastante menos elegante: "¡Con este triunfo, Sarkozy se ve más viejo y más bruto!". Y es que el triunfo de Barack Obama es el revés más grande que hayan sufrido la anti-política y el anti-intelectualismo que dominaban –y dominan, por supuesto– la escena política global, de los que Berlusconi y el Presidente francés son los más dignos representantes en Europa y el Presidente venezolano es el mejor exponente en América Latina.

Anti-intelectualismo reivindicado por George W. Bush y sus seguidores cuando hacían alarde de que el Presidente hablaba mal y no tenía libros. Y es que, quizás, una de las características más brutales de este momento histórico es que muchos ciudadanos de regímenes democráticos se disgustan cuando un político "habla como un intelectual" y elabora oraciones con más de dos frases subordinadas. Me atrevo entonces a afirmar que, por una parte, la victoria de Barack Obama nos dice que todavía es posible hacer política expresando ideas complejas, debatiendo y desarrollando el arte de la argumentación. Que todavía un profesor universitario de derecho constitucional puede hacer política y devolverle su nobleza a tan vilipendiado arte. Que una primera dama puede ser abogada, tener un humor sarcástico y puede tener un PhD en sociología.

Por otra parte, la victoria de Obama es el triunfo simbólico de la diversidad, de los hijos de madres solteras, de las familias atípicas, de los diferentes, de los que portan un nombre "raro" (un funny name, como decía un camionero de Texas), de los que piensan distinto y eran vilipendiados en cualquier reunión pública o privada al expresar dudas acerca de la eficacia de la guerra en Irak para combatir el terrorismo.

El domingo pasado el presidente Chávez se dirigía a Obama recordándole la responsabilidad que tenía en tanto que "hombre negro", cayendo así en la trampa del esencialismo racial que justamente el futuro Presidente de los Estados Unidos ha combatido con tanta justicia y justeza. Obama encarna y su discurso es el vehículo de la posibilidad de ir más allá de una de las fracturas originarias de la nación norteamericana: la esclavitud y la segregación racial. El discurso de Chávez, esencialista por antonomasia, se queda anclado en esa fractura, está y siempre estará por lo visto, preso en ella. Obama demuestra que es necesario y posible superarla, a punta de talento y de posturas humanistas y universales.

Así que los que crean que Obama está allí "porque es negro" se equivocan. Barack Obama está allí porque convenció y eso no lo hace el color de la piel. El triunfo de Obama es un acto político que trasciende la esencia racial, que empieza con la reivindicación de la herencia de Martin Luther King y de Rosa Parks, ciertamente, pero que no se queda en ella. A propósito, ojeando la prensa mundial a vuelo de pájaro, llama la atención particularmente que en dos ciudades del planeta no hubiera manifestaciones de júbilo por el triunfo de Obama: Moscú y Caracas. Rusia ya había anunciado que continuaría con una postura hostil, ganara quien ganara. En cuanto a Caracas, salvo este diario, la actitud de los medios y de la calle pareciera estar marcada, en el mejor de los casos, por la displicencia; en el peor, por la indiferencia. Mientras las grandes ciudades del mundo festejaban, Caracas estaba tan triste como las afueras de Dallas.

¿Consecuencia, quizás, del prisma de la polarización que nos arrastra a un punto ciego –la identificación absurda de Chávez con Obama, por un lado, y el despecho de haberse quedado sin enemigo por el otro– que nos lleva a darle la espalda a un acontecimiento después del cual nunca nada será igual? Y esta vez, por una vez, para bien.

Evidentemente, llegará el fin de la "Obamanía", de la luna de miel y el capital político del Presidente recién elegido disminuirá por el solo trajín de gobernar una nación sumida en una crisis económica y social profunda. Pero, lo que hay que celebrar hoy es que el triunfo de Obama es la derrota del maniqueísmo, de la simpleza, de las soluciones únicas, unívocas y unilaterales de los conflictos que asolan a la humanidad. ¡Felicitaciones!

Monday, September 01, 2008

El canal de Maripili

ROGER SANTODOMINGO
www.rogersantodomingo.com

El pasado jueves 28 de agosto, la coordinadora de emisiones del Canal I, Mairim Unamo, fue despedida por orden de la presidenta de la estación, Maripili Hernández. Unamo, una competente periodista, quien venía de trabajar en Ipys, intentaba poner al aire el más reciente capítulo del affaire del Maletín de los 800 mil dólares.

Tras autorizar a una redactora de la planta a escribir sobre el soborno de funcionarios y militares venezolanos por parte de los acusados Durán y Kaufmann, y tomando por cierta la consigna de "equilibrio en la información" de la estación, La periodista Mairim Unamo dio instrucciones para que el trabajo fuese contrastado con el punto de vista de los abogados defensores de los venezolanos, con una llamada telefónica a Miami.

En desacuerdo, el nuevo jefe de Servicios Informativos y de Opinión, Dámaso Silvera, amenazó a la redactora con despedirla si escribía la nota, desautorizando a Unamo; según él, la escandalosa historia se trata de una manipulación de la oposición contra el gobierno. Luego que Unamo rechazara la censura, Silvera acudió a la oficina de la Presidenta del canal y, según el testimonio de la periodista, a los 20 minutos aproximadamente fue llamada a la oficina de Recursos Humanos.

Este caso sienta un peligroso precedente: una periodista es despedida por hacer su trabajo. Esto da una clara señal del futuro del Canal I en manos de la colega Maripili Hernández (¿seguirá siendo viceministra de relaciones internacionales para América del Norte después de haber sido inhabilitada para ejercer cargos públicos por la Contraloría y estar en la lista de los que el presidente Hugo Chávez calificó de simples "ladrones"?), quien suele invocar la ética periodística y pedir derecho a réplica cada tres por dos (¿se lo habrá solicitado a Chávez por llamarla ladrona?).

Al propio Colegio Nacional de Periodistas (CNP) le ha negado ese derecho consagrado después de dedicar un programa a insultar a los recién electos representantes gremiales por, según ella, no hacer nada en el caso de las brutales agresiones inferidas por supuestos simpatizantes de Leopoldo López contra Guillermo Torín, un técnico del canal de la Asamblea.

La verdad es que tanto exigimos una explicación al alcalde como también conversamos con Torín en busca de información adicional sobre sus atacantes, pero desafortunadamente no pudo identificar a nadie, tampoco hubo testigos del asalto pues estaba solo (llevaba un chaleco con la insignia del canal, pero no estaba trabajando ese día, según él mismo me contó) cuando caminaba por una calle paralela al lugar donde se había realizado la concentración. Eso nunca Maripili Hernández lo ha querido escuchar.

Tal es el problema de personas que intentan ver todo con el cristal de la polarización política; con una periodista que antes que estar interesada por la verdad y la información de actualidad promueve sus intereses personales.

Una periodista que, por ejemplo, hace publicidad de la medicina sistémica y no tiene escrúpulos a la hora de entrevistar a su cliente en su propio programa radio y, encima, ofrecerle hacer gestiones ante la asamblea y el gobierno para que se utilice más el producto que promociona en los planes de salud pública.

Lo cierto es que no es el suyo el periodismo más sano.

Saturday, August 16, 2008

Tomás Moro y la Habilitante

Karl Krispin
El Nacional Sabado 16 de agosto, 2008.

La pregunta que todos nos hacemos es por qué, si Clodosbaldo se aferra a la legalidad como farfulla, no ha inhabilitado a su jefe. Basta apenas que hubiese escuchado alguno de sus telemaratónicos domingueros para comprobar cómo reparte la torta sin vergüenza alguna con propina y todo para los pedigüeños de otras naciones. El sólo hecho de que Evo se desplace en los superpumas es motivo más que suficiente para colocar a su supervisor en el hit parade del desfalco. En el cambalache que vive lo que resta de democracia en nuestro país, la inmoralidad ha sustituido lo que de institucionalidad se construyó en Venezuela.

El único gobierno que intentó cambiar el paradigma del Estado en nuestra historia fue el segundo período de Carlos Andrés Pérez y terminó crucificado. Lo que se quería era fomentar un nuevo teorema de la política donde el Estado renunciase a su condición elefantiásica y asfixiante y el individuo sintiera más la dimensión de sí mismo. Es el esquema liberal, al que todos maldicen sin conocer siquiera de qué se trata, que no supone la minimización del Estado sino su reacomodo a la figura de árbitro de las relaciones socioeconómicas, dejando atrás su rol de ogro filantrópico que tanta miseria en términos de medición económica ha causado en nuestros países. ¿Por qué la Argentina pasó a ser el país paria que ha sido? Gracias al populista de Perón que elevó el Estado a categorías totémicas. En Venezuela este Le viathan se ha convertido en el enemigo número uno del individuo, y cercena su crecimiento económico y espiritual.

Cuando existe tanto ventajismo, cuando el partido de Gobierno se confunde con los órganos del Estado, cuando a todos nos quieren vestir el traje socialista, e ideologizar nuestra ciudadanía, ya no podemos hablar de democracia.

Nos quedan algunos resquicios. Aquí no se violan los derechos humanos sobre la vida o la integridad física o la libre opinión, pero se pretende subordinarnos al servicio de un proyecto que, en resumidas cuentas, aspira al totalitarismo societal. Pareciera que ni el voto tiene validez porque de otra manera este habilitado paquetazo de decretos-leyes, lanzado entre gallos y flatulencias, jamás se habría propuesto. Aquí impera sobre todo la exclusión, y quien no se disfrace de rojo rojito es un candidato a la no existencia civil. La lista Tascón es prueba de ello y su autor algún día será juzgado como corresponde por la Corte Penal Internacional. Para muestra de esta fotografía del futuro allí están los arrogantes milicos argentinos a quienes le llegó su hora, el nazi Pinochet o el genocida Karadzic. Desafortunadamente, el doctor Castro Ruz no va a tener acomodo en el banquillo de La Haya. Jueces Garzones son los que sobrarán en este mundo en algún lúcido instante que no me cabe duda que veremos.

El 6 de julio de 1535 el verdugo de la corona inglesa decapitó la honorable cabeza de Tomás Moro porque se negó a realizar el juramento antipapista y a aceptar la autoridad de Enrique VIII como jefe de la Iglesia. Mutatis mutan di era como confirmar hoy en día el contrabando habilitante y el Estado socialista. El Papa Pío XI lo elevó al santoral en 1935 y pocos saben que en el año 2000 Wojtila lo proclamó el patrón de los políticos y los gobernantes. La obra más celebrada de Moro es Utopía que da cuenta de una isla donde sus habitantes conocen la felicidad. Al contrario del humanista, aquí hemos completado el tratado más completo sobre la entropía, la tendencia a la pérdida de un orden. La descomposición y la fractura habitan entre nosotros que no la desesperanza. Lástima que en Miraflores desconozcan a este erudito y mucho más lamentable es que este santo varón, que murió con su ética intacta, haya dejado de iluminar a su clientela.

Sunday, July 20, 2008

Saliendo del gueto

La Vida Sigue
Saliendo del gueto

Rafael Osío Cabrices
osiocabrices@hotmail.com
www.rafaelosiocabrices.blogspot.com
El Nacional, Sunday 20, July


En Caracas estamos empezando a vivir en una suerte de guetos. Tal vez está pasando lo mismo en las mayores ciudades de la provincia, ustedes me dirán; entiendo que Valencia, Puerto la Cruz, Maracaibo, Barquisimeto, San Cristóbal y Maracay están copiando los defectos de la capital –tráfico, violencia, inflación– y no necesariamente sus virtudes. Pero aquí, en la urbe más grande del país, donde se concentra la mayoría de los poderes y de los problemas, estamos abrumados por las muchas horas que nos quita movernos de un sitio a otro, pero también por la desconfianza y el miedo, y hemos comenzado a encerrarnos en breves circuitos, a andar en círculos dentro de parcelas estrechas y a veces asfixiantes, a vivir enconchados, dándole la espalda al resto de la ciudad.

Gueto es una palabra fea, de malos recuerdos y de oscura historia. La inventaron los venecianos en la Edad Media para denominar el barrio cerrado donde recluían a la comunidad judía; luego, los nazis le dieron su significado más siniestro. No estoy diciendo que tengamos guetos en Caracas, en el sentido que eso ha tenido en la historia europea; digo que hemos modificado nuestra manera de habitar una ciudad, desde una relación de aprovechamiento, arraigo e incluso curiosidad hacia ella, hacia un vínculo defensivo, paranoico, de puertas adentro, que es la equivalencia local de lo que Ramón Piñango ha descrito como "un país sitiado por sí mismo".

Mientras más arriba está un ciudadano en la pirámide socioeconómica, más reducida tiende a ser su área de circulación dentro de Caracas.

Los ricos no usan el transporte público; la clase media trata de no usarlo, y se aísla de los otros.

En el este de Caracas tendemos a acudir a unos pocos cines y unos pocos automercados, a tener a los chamos en los colegios más cercanos, a encerrarnos los fines de semana en el mismo caminito de El Ávila o el mismo mall. Por eso nos encontramos con toda la gente que conocemos, porque vamos todos al mismo sitio. Y en las colas de las panaderías, las farmacias, las oficinas de Cantv y los bancos de siempre, en los negocios y servicios del gueto, nos quejamos a coro de lo dura que está la ciudad.

Pero ya casi no vemos la ciudad. Y la ciudad sigue estando ahí. No hay un bosque salvaje más allá del EPA de Chacaíto ni un mar de monstruos allende el B. O. Center. Lo que hay es gente. No necesariamente nos van a asaltar apenas crucemos la frontera que el miedo nos clavó en los ojos. Nos estamos perdiendo la remodelación del casco histórico, que hay que celebrar, y la recuperación de Sabana Grande. Como también nos perdemos los comederos árabes de Catia, las guayaberas del mercado de Guaicaipuro, los alfareros del Cementerio y el parque de El Pinar.

Nos sentimos superiores a los que viven en la provincia cuando en realidad circulamos por un área menor que La Victoria.

Y no es que le esté dando la razón al ministro Rodríguez Chacín cuando niega el drama de nuestra violencia cotidiana. Caracas es hostil, agobiante y tremendamente peligrosa. Pero no todo está perdido. La ciudad sigue viva, llena de gente que tiene tanto miedo como uno y que no es nuestra enemiga. Ahí están las amenazas, y no tenemos un gobierno que nos cuide, que esté de parte de los ciudadanos. Pero nosotros mismos hemos contribuido a encerrarnos. Nosotros mismos construimos los muros de un gueto aburridísimo que nos oculta la realidad y nos llena la cabeza de monstruos imaginarios.

Si nos damos la oportunidad de salir del gueto, aunque sea de vez en cuando, en el Metro, los fines de semana, encontraremos diversidad, complejidad, sorpresa. Tasquitas en La Candelaria, cafeterías en La Carlota, panaderías andinas en Quinta Crespo.

Hallaremos ofertas, historias, estímulos. Oasis como la casa Lorenzo A. Mendoza Quintero, en el bulevar Panteón. Hitos históricos como el Pasaje Zingg. Redescubriremos el lugar en que vivimos y veremos que no es tan malo. De paso, nos regalaremos el lujo de poder revisar nuestros prejuicios y de tratar de entender mejor qué clase de país tenemos.

Wednesday, July 02, 2008

La Lista Rufián

Teodor Petkoff

Editorial Tal Cual, miercoles 2 de julio de 2008

Russián anuncia más inhabilitaciones.

Seguramente tendrán la misma distribución política de las ya incluidas en la lista que lleva su nombre. Más del 80% de los inhabilitados no pertenecen al mundo del oficialismo. ¡Qué coincidencia! Un gobierno que tiene a su gente en todos los niveles de la administración pública, que gerencia (es una manera de hablar) 27 ministerios y cualquier cantidad de institutos autónomos, que tiene en un puño al Parlamento, al Poder Judicial, a la Fiscalía, a la Defensoría del Pueblo y, por supuesto, a la Contraloría; que controla 21 de 23 gobernaciones y a la Alcaldía Metropolitana de Caracas y casi 300 de 335 alcaldías, así como todos los concejos municipales, sólo "pone" menos del 20% de inhabilitados. La oposición, que tiene en sus manos sólo 2 de 23 gobernaciones, unas treinta alcaldías, y está fuera de todos los poderes públicos, suministra más del 80% de los inhabilitados. Y después, ese infeliz muñeco de ventrílocuo que ejerce la Contraloría sostiene impertérritamente que su gestión es imparcial y no tiene sesgo político.


¿Cómo explica Russián esta aberrante correlación existente en la Lista que lo ha hecho tan tristemente célebre? Mas, vayamos al fondo del asunto. Es absolutamente imposible, si nos atenemos a la Constitución, que un ciudadano pueda ser sancionado, así sea administrativamente, sin debido proceso ni sentencia judicial. Cuando el contralor "inhabilita", basándose en la Ley de Contraloría (más allá de que tal decisión sólo atañe a funcionarios públicos designados y no a los elegidos), toma una medida cautelar porque, presumida como es la inocencia en la legislación venezolana y en la propia Constitución (Artículo 49, numeral 2: "Toda persona se presume inocente mientras no se pruebe lo contrario"), sólo un juez podrá decidir si el "inhabilitado" es realmente culpable del delito o la irregularidad que motiva la inhabilitación. Si la sentencia fuere condenatoria y, además, ratificada en las instancias superiores, entonces y sólo entonces el ciudadano perdería sus derechos políticos. El artículo 65 de la Constitución es muy claro al respecto.

La inhabilitación, pues, configura una aberración jurídica realmente kafkiana. Una persona, cuya culpabilidad no ha sido demostrada mediante debido proceso y, por tanto, no ha sido condenada a ninguna pena pierde un derecho político esencial, como es el de ser elegida, por simple decisión administrativa. Esto es tanto o más grave que la Ley Sapo. Chávez debería pasearse por la tremenda raya internacional que está significando para su gobierno este hecho. Él sólo lee los boletines de prensa extranjera que le presenta Izarrita.

Mande a sondear por su cuenta opiniones políticas en otros países para que conozca realmente cómo se ve esto de la Lista Russián.

Thursday, June 19, 2008

¿A quién protege Isaías?

Teodoro Petkoff

Editorial Tal Cual del 19 de junio

No hay nada que hacer: nuevamente hay que ocuparse de las malandanzas de Isaías Rodríguez. Esta vez lo colocó en órbita el abogado del testigo estrella, señalando que en el turbio y sórdido affaire del asesinato de Danilo Anderson deberían estar presos todos, comenzando por su propio defendido y terminando por el inefable Isaías.

Tiene razón el abogado porque, tal como van las cosas, hasta ahora hay ya dos fiscales y un juez sometidos a juicio en la investigación ordenada por la Fiscalía de la República. Los tres están acusados de haber participado en el forjamiento de actas y, para decirlo claro y raspao, en la conspiración para enredar el caso y llevar a la cárcel a personas inocentes, dejando impunes a los autores intelectuales y, al parecer, hasta a los materiales, del asesinato de Anderson.

Habría que ser demasiado ingenuo para creer que todo eso tenía lugar a espaldas de Isaías. Además de otras pruebas, anda por allí un libro del ex fiscal, muy cordialmente dedicado por el autor a Geovanny Vásquez, publicado antes de que éste entrara en escena y que no sería sino el guión del teatro que posteriormente montó el hombre de los ojos sinceros.

De modo que lo planteado por el abogado de Vásquez recoge una opinión generalizada: Isaías Rodríguez debería responder judicialmente por la indigna tramoya que intentó llevar adelante, en un claro acto de prevaricación y abuso de poder. La gran pregunta que continúa en el aire es: ¿a quién intentó proteger Isaías Rodríguez con tan absoluta inmoralidad? Porque una cosa tan elaborada sólo podía hacerse para desviar la atención de los verdaderos criminales. Es obvio que el poeta Isaías no iba a fabricar tamaña patraña sólo por amor al arte, ni la mamarrachada que resultó puede ser atribuida a pura torpeza en la investigación.

Personalidades de muy alto coturno tienen que estar involucradas en el asesinato de Anderson, como para que Isaías se haya atrevido a jugarse su reputación y su carrera adelantando esa maniobra que a la postre resultó no sólo de una vileza sin parangón sino también una demostración de las pocas luces que adornan el cerebro de este patético personaje. ¿Quién o quiénes le pidieran a Isaías el favorcito? De entrada, más podría pensarse en gente cercana al poder político que en la vecina del poder económico. Más puede imaginarse a Isaías corriendo tamaño riesgo en aras de personajes de su confianza política, situados muy arriba en la nomenclatura, que asumiéndolo para proteger a banqueros a los cuales no lo ligaba nada.

¿Se llegará algún día a esclarecer definitivamente este caso, que viene a ser, además, una evidencia de cuán rápido se degradó moralmente la "revolución bolivariana".

Wednesday, May 28, 2008

Prohibido elegir

El Nacional

LUIS UGALDE (Rector UCAB)

Soy uno de los 20 millones de venezolanos que nunca ha militado en partidos políticos.

En mi caso como sacerdote nunca lo haré, por razones obvias. Pero sí soy militante de la democracia y de la justicia social, donde se juegan los derechos y la dignidad humana y no entiendo cómo demócratas, del lado del gobierno y de la oposición, dejan pasar los graves atentados de estos días contra la democracia.

¿Por qué los venezolanos, seis meses después del referéndum de diciembre de 2007, no tenemos el resultado definitivo? ¿En qué democracia puede continuar en el cargo un ministro de la Defensa que llama cobardes y burros a la mayoría de sus colegas militares por identificarse con la institucionalidad de la Fuerza Armada exigida por la Constitución bolivariana? ¿Cómo puede ser demócrata sincero quien desde la Presidencia afirma y exige a sus seguidores: 'Repitan que quien vote por la oposición quiere la guerra'? Tan mentira, como 'el que vote por la oposición lo hará por el plan de partir a Venezuela en pedazos' y regalárselo a Colombia o al imperio. Son esfuerzos desesperados para polarizar al país con irresponsables inventos calumniosos.

Más grave es la decisión del contralor que prohibió ser elegidos y elegir a unas 400 personas, violando expresamente el artículo 42 de la Constitución que dice: 'El ejercicio de la ciudadanía o de alguno de los derechos políticos sólo puede ser suspendido por sentencia judicial firme en los casos que determine la ley'.

Si el contralor está ocioso y no sabe qué hacer, ahí tiene decenas de miles de millones de dólares que el Gobierno ha dispuesto y gastado contra la ley e incluso contra la Constitución, dentro y fuera del país.

¿A quién obedece el contralor al violar así la Constitución? ¿Por qué callan el Tribunal Supremo de Justicia y el CNE? ¿Dónde se esconden los demócratas de la oposición y del Gobierno? Nos informan que en Bielorrusia (Irán también tiene sus métodos) inhabilitaciones análogas han sido la vía para apuntalar la dictadura.

Ante esta canallada, sorprende el silencio en los lados del Gobierno, e indigna en la oposición; pareciera que algunos torpes y sin visión están haciendo cálculos mezquinos para ver cómo se pueden beneficiar de la inhabilitación anticonstitucional que afecta a compañeros suyos. Así estaban algunos partidos de la oposición en septiembre del año pasado ante la terrible amenaza de aprobación de una Constitución totalitaria.

Nos pareció cínica, pero muy probable, la explicación que entonces nos dieron: ninguno de ellos se la juega contra esa Constitución autoritaria que acabará con la democracia, porque no quieren pagar el precio de la derrota de diciembre. Como los estudiantes no temían pagar el precio, y sí perder la democracia y la libertad, dieron la batalla a la que luego se sumaron todos para lograr el triunfo.

La mayoría de los demócratas venezolanos no se entusiasma con ciertos líderes opositores porque no los ve revolverse contra flagrantes violaciones de la Constitución, sino haciendo cálculos indignos. Parece que el árbol de la pequeña elección les impide ver el bosque de la democracia. Los venezolanos quieren ver líderes decididos contra la mala gestión y la corrupción, e identificados con los temas de justicia social en democracia. Venezuela tiene esperanza y futuro, pero le falta un sólido proyecto democrático, con organizaciones y partidos decididos a dar la cara.

No importa de qué color político sean los inhabilitados; se trata de un principio innegociable. Si el dedo supremo logra paralizar todas las instancias legales, la democracia tendrá que ser defendida en la calle. No esperen los demócratas ganar la confianza del país sin coraje ni unidad para defender la Constitución en este asunto de los inhabilitados.

No hay 'sentencia firme' de ningún juez contra estos 400, y, de acuerdo con la Constitución, ellos no están inhabilitados. Además, los que violan la Constitución, impidiendo su elección, 'incurren en responsabilidad penal, civil y administrativa según los casos'.

Grave torpeza política si los partidos, movimientos ciudadanos y estudiantiles permitimos que a un buen número de candidatos se les arrebate el triunfo electoral porque, irresponsablemente, un señor contralor mandó a violar la Constitución.

Monday, April 28, 2008

FRACASO DESCOMUNAL

Tal Cual editorial, Monday 28 april 2008


By Alejandro Botía

Por donde quiera que se mire la mal llamada "revolución" de Hugo Chávez se observa un monumento a la ineficiencia, rebosante de corruptelas, desgobierno y concusión.

¿Dónde está el parque de La Carlota, o la Universidad de Miraflores? ¿Qué pasó con las 200 fábricas socialistas, las 20 plantas industriales del proyecto iraní, o la ciudad del acero? ¿En que quedó el motor Moral y Luces? ¿Qué fue de las comisiones presidenciales de Alimentación, Empleo Masivo, Seguridad Ciudadana o la Constituyente Económica? Pues nada. Todo se quedó en promesas, en habladera de pistoladas desde Aló Presidente, mientras el saqueo del erario público incrementa cada día un vergonzoso expediente con casos como el del Central Azucarero Ezequiel Zamora (Caeez), Fondafa, Fondur, Mercal y una larga e inagotable lista de etcéteras.

El Gobierno, pretende verle cara de bolsa a los venezolanos y sigue acudiendo a los mismos pretextos bufonescos para justificar su incompetencia: Que si el desabastecimiento es culpa de una conspiración de la oligarquía apátrida. Que si la inseguridad es responsabilidad de los paramilitares colombianos.

Que si las protestas sociales son parte de un nefasto plan del FBI y la CIA para derrocarlo.

Hay un área, sin embargo, en la que el fracaso de Chávez es notorio y en extremo lamentable: el llamado Poder Popular. Ya nadie se acuerda de la Ley de los Consejos Locales de Planificación aprobada en 2002 para incorporar a los ciudadanos en la elaboración, ejecución y fiscalización de los presupuestos municipales.

La iniciativa fue tempranamente abandonada y nunca se aplicó en rigor. Las Salas Técnicas contempladas para asesorar a las comunidades en el diseño de proyectos jamás se crearon y cuando se venció el periodo de los primeros delegados populares no se efectuó ninguna elección.

Hoy por hoy están disueltas.

La estocada final vino en 2006 con la Ley de los Consejos Comunales (CC), que rompió el nexo entre los municipios y las comunidades para hacerlas depender directamente del poder central. Desde su inicio, Miraflores se fijó como meta crear 50 mil CC y el año pasado anunció con bombos y platillos recursos por 3,7 billones de bolívares viejos para financiarlos.

Al cierre de 2007 se había conformado la nada despreciable cantidad de 33.549 CC, pero sólo 9.736 (o sea, menos de 30%) recibieron financiamiento, según cifras oficiales. De los fondos aprobados, apenas Bs. 761 millardos , equivalentes a 20% del total, fueron asignados y el resto (Bs. 2,8 billones) se transfirió a un fideicomiso en el Banco del Tesoro.

Este año el gobierno ha anunciado dos nuevas entregas de recursos por Bs.F.

842 millones (millardos de los viejos) para financiar 4.348 proyectos más. Pero ¿qué harán los 19 mil CC que no han recibido aún plata? En el marco de la Misión 13 de Abril, Chávez pretende ahora escoger 74 municipios y 381 parroquias "en especial estado de crisis" para dirigir la ayuda estatal.

En conclusión, se acabó la cobertura universal y sin condicionamientos políticos para los programas sociales. Lejos de dar solución a las necesidades en las comunidades, el Gobierno ha creado una suerte de mendicidad en las barriadas y una nueva falsa ilusión en los sectores populares, con el agravante de que pretende politizar la asistencia social.

Monday, April 21, 2008

STALINISMO TROPICAL

Teodoro Petkoff
Tal Cual editorial, April 21 2008

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La celebración oficialista de los sucesos de abril de 2002 tuvo este año un objetivo preciso: destruir la figura del general Raúl Baduel. Las toneladas de paja vertidas durante esos días, las ripiosas cadenas de YoEl-Supremo, la liturgia de Puente Llaguno y la intervención del general García Carneiro, tuvieron todas un hilo conductor: demostrar que Baduel no tuvo nada que ver con el retorno del presidente a Miraflores y que ese "Héroe de la Revolución" en verdad no es más que un traidor.

El procedimiento recuerda las manipulaciones de la historia que tuvieron lugar en la Unión Soviética durante la era de Stalin y que terminaban, después de un tiempo, no sólo con la muerte sino también con la desaparición del relato histórico de la gente que Stalin condenaba. La cosa comenzaba con una campaña de denuestos contra los "enemigos", que los cubría de fango, para luego, suficientemente destruidos política y moralmente ante los ojos de la población, no sólo fusilarlos sino borrarlos también, impunemente, de la historia.

Stalin puso especial dedicación en destruir de esa manera a toda la élite bolchevique que dirigió la revolución de 1917. Así fueron borrados de la historia, entre otros miles de viejos luchadores revolucionarios, los grandes jefes del asalto bolchevique al poder: Kamenev, Zinoviev, Bujarin y finalmente el mismísimo León Trotsky. La degollina tenía un aspecto que podría resultar cómico de no haber sido tan trágico: cada vez que Stalin liquidaba a un miembro de la dirección comunista de 1917, este era eliminado de las fotografías donde figuraba como tal dirigente. Cada año, pues, las fotografias oficiales debían ser retocadas. El fidelismo también ha sido dado a esta clase de ejercicios, aunque sin la amplitud que alcanzaron en la URSS. Hay una famosa fotografía de Fidel Castro con Carlos Franqui, director de Radio Rebelde en la Sierra Maestra y luego uno de los primeros disidentes, colocado a su derecha. Después que Franqui se fue de Cuba, también lo sacaron de la foto.

Esta constituye una de las profundas diferencias entre una concepción democrática de la vida y una totalitaria. Una visión democrática de la historia asume las contradicciones. A nadie se le ocurriría borrar de nuestra historia al general Piar. Un régimen totalitario, en cambio se esmera en proyectar una imagen de monolitismo. Tanto la parte de la historia pasada, de la cual se dice heredero, como de la suya propia, no deben presentar fisuras ni contradicciones y mucho menos contraposiciones con el líder.

No deja de producir perplejidad el empeño en copiar prácticas no sólo aberrantes sino francamente estúpidas, como estas de escribir la historia para complacer al jefe. Pero, por otro lado, si algo demuestra esta campaña staliniana contra él, es la importancia de llamarse Raúl Baduel.